Autor: Jiménez de Parga y Cabrera, Manuel (SECONDAT). 
   Calvo-Sotelo y la consolidación de la democracia     
 
 Diario 16.    03/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

MANUEL JIMENEZ DE PARGA

Catedrático de Derecho Politico, ex ministro de Trabajo

Calvo-Sotelo y la consolidación de la democracia

V

«Sospecho que las vinculaciones pasadas de Leopoldo Calvo-Sotelo no determinarán el rumbo del

Gobierno que él forme. Si no se interpreta como una "boutade" yo diría que un político de derechas

dentro de UCD es el que está en las mejores condiciones de realizar la apertura a la izquierda.»

Creo que nos encontramos en una situación parecida a la del verano de 1976, cuando el Rey escogió a

Adolfo Suárez de la terna elaborada por el Consejo del Reino. Inmediatamente surgieron entonces

comentarios críticos que se basaban en las vinculaciones del nuevo presidente del Gobierno con el aparato

del régimen franquista. Se dijo, con reiteración, que con Suérez se retrocedería en la tímida apertura

iniciada tras la muerte de Franco. Muy pocos acertaron en sus vaticinios acerca de lo que iba a suceder en

España.

Ahora, con Leopoldo Calvo-Sotelo, se vuelve a insistir en aspectos conocidos de su biografía que, sin

embargo, pueden conducir a errores de pronóstico. Las apariencias engañan. Mi opinión en este caso se

separa : bastante de lo que la mayoria de los analistas políticos vienen afirmando.

Intentaré explicar por qué.

Político de derechas

Calvo-Sotelo es un político de derechas que nunca ha renegado de sus ideas. Se siente lo suficientemente

seguro para poder mantener en público y en privado la misma concepción global de los hombres y de las

cosas. Mantiene estrechos contactos con «agentes» importantes de nuestra escena y, durante largo tiempo,

se ha visto implicado en el «tinglado». Yo diría que este último, el complejo de privilegios e intereses

dominantes, no tiene secretos para él.

Sí no fuera un político inteligente, una vez en la Moncloa se limitaría a servir a esos «agentes» que

contribuyeron a su promoción. Pero Leopoldo Calvo-Sotelo tiene el suficiente sentido de la realidad para

saber que por ese camino irla al fracaso. La mayoría de los españoles desea otro modo de gobernar y en

este país como recordó oportunamente Suárez al anunciar su dimisión hay todavía muchas injusticias que

remediar.

Hace años, el general De Gaulle sorprendió a propios y extraños desmontando el aparato político-militar

que amenazaba de muerte a la democracia en Francia. Nadie se atrevió a acusar al presidente galo de

antimili: tarista o antipatriota. El general pudo llevar a cabo la gran operación porque partió de una base

segura, con un perfil inequívoco de gran patriota y gran militar, y porque conocía por dentro aquel

tinglado.

La comparación no procede, por supuesto. Pero la historia política registra otros numerosos casos de

estadistas que, una vez en el poder, realizan programas que eran los de sectores que nunca les hubieran

votado, al tiempo que disgustaron a quienes ínicialmente les aclamaban. Entre ellos se cuentan muy

buenos estadistas.

Los estadistas

En la izquierda del espectro politico sucede algo semejante. Una vez le oí decir al canciller austríaco Otto

Kreisky que el buen socialista se convierte en socialdemócrata al asumir las tareas de gobierno.

Sospecho que las vinculaciones pasadas de Leopoldo Calvo-Sotelo no determinarán el rumbo del

Gobierno que él forme. Habrá, como simpre ocurre, una fase primera para tomar tierra. Pero luego,

cuando tenga el timón completamente en sus manos, el diálogo con los adversarios (se encuentren dentro

o fuera del Gabinete: ¿quién mejor que él para la gran coalición UCD-PSOE?) responderá a las

características de una persona que sabe dónde está, que posee ideas claras y distintas sobre lo que debe

hacerse y no teme aspecto fundamental— que 1e acusen de servir al enemigo.

Situación de confusionismo

En la presente situación de confusionismo se necesita especialmente eso: una clarificación de las actitudes

y de los programas de acción. Junto a ello, hay que abogar por el imperio de la tolerancia, de la

comprensión del otro y de las necesidades de los otros. Lo primero, la postura política de perfiles nítidos

es producto de la biografia de cada uno; lo segundo, el talante abierto corresponde a quienes se sienten

seguros.

Si no se interpreta como una «boutade», yo diría que un político de derechas dentro de UCD es el que

está en mejores condiciones de realizar la apertura a la izquierda.

Adolfo Suárez desmontó el tinglado político franquista con un mínimo de roces y costes sociales, porque

había sido de ellos y actuó con extraordinario buen sentido de la realidad. Yo confío en que Leopoldo

Calvo-Sotelo desmonte el otro tinglado de naturaleza no., política que se opone hoy a la consolidación

definitiva de la democracia en España. Puede hacerlo.

«¿Quién mejor que él para la gran coalición UCD-PSOE?»

 

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