Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   Frágil     
 
 ABC.    11/07/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

OPINION______________ABC SÁBADO 11-7-81

Pequeños relatos

Frágil

Ya sé que en una enumeración de Poderes sale una larga lista. Pero los Poderes de la democracia son tres:

el Ejecutivo (que es el Gobierno) el Legislativo (que es el Parlamento) y el Judicial (que son los jueces).

Los otros Poderes, a los que me refiero al comienzo, son los que ahora se llaman «los poderes tácticos», y

que son el Poder económico, el Poder militar, el Poder eclesiástico, el Poder sindical, el Poder de la

Prensa, etcétera, pero a ta hora de analizar dónde está la fragilidad de la democracia del 77 habrá que

empezar por saber cómo andan los tres Poderes célebres que la constituyen. Empecemos por el primero,

que lo preside Leopoldo Calvo-Sotelo. Este es un Poder en precario, porque el partido de donde emerge

no tiene la mayoría en el Parlamento, sino que es una minoría mayorítaria. Entonces este partido que

gobierna necesita la asistencia parlamentaria de otros partidos o grupos. Una asistencia así alcanzada,

hipoteca de algún modo la acción de gobernar. Actualmente esto no sucede en las democracias europeas

más estables y sobresalientes. Nos ocurre a nosotros. A todo esto, el Gobierno actual no solamente

aparece hipotecado en su investidura, sino que está necesitado de avenencias frecuentemente con su gran

adversario, que es el Partido Socialista. Todo comenzaría un día mediante el consenso, y ahora prosigue

con la concertación. A esto hay que añadir que el partido del Poder es prácticamente inexistente en

Cataluña y en el País Vasco, y ahora débil en Galicia y en Andalucía. El Partido, por otro lado, aparece

quebrantado por sus querellas internas. Como se ve; nuestro Poder Ejecutivo es muy pobre.

El Poder Legislativo o Parlamento, tiene ocho grupos, y en él se impone como comportamiento básico «la

disciplina de partido» y no la convicción de los argumentos. El Parlamento es siempre una pugna de

votos, y no un muestrario de razones, con esa exigencia que tiene la razón, que es siempre la de im

ponerse como tal. La palabra principal del Parlamento es la estrategia y no la conveniencia. Ese ideal

parlamentario de «control del Poder y fiscalización de los actos de gobierno» es solamente una fachada, y

sin embargo es la gran justificación democrática del Parlamento.

El Poder Judicial pasa ahora por un momento muy esperanzados Las recientes manifestaciones del

presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Federico Carlos Sainz de

Robles, han sido irreprochables y contienen un buen caudal de esperanza. Lo que ocurre es que este Poder

está en rodaje, y nuestra Justicia, en materia de organización, es anacrónica.

Hay quienes sostienen que la juventud de esta democracia es el factor principal para que sea frágil y débil.

No lo comparto. Llevamos más de siglo y medio de experiencia liberal y democrática y estamos

obligados a conocer las experiencias extranjeras. Lo que ha sucedido aquí, de indigencia cultural, de

presunción política, de vanidad pueril y de ambiciones pequeñas, tiene nombres y sucesos. La Historia

hace diligentemente su nomina de culpables, pero cuando menos alguien tendrá que meditar ahora mismo

sobre los errores de todas las fragilidades y. naturalmente, con el propósito de que no tengamos una

democracia frágil toda la vida. El otro día tuve el gusto, y el honor, de saludar a un gran personaje de

nuestro Derecho constitucionar; su preocupación era «lo autonómico». El país no sabe a qué niveles de

gravedad estamos en estos momentos. Renuncio a poner los pies sobre este volcán. Mi condición es la de

espectador. Que tallen los que deben.—Emilio ROMERO.

 

< Volver