La ruptura del PCE     
 
 ABC.    05/11/1981.  Página: 2-3. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

La ruptura del PCE

El PCE afronta una crisis tan grave que sus consecuencias no son fácil-

mente predecibles. Algún otro partido tiene también problemas internos, pero,

de diferentes características de los que

sufre el PCE, que por ser partido de más rígida disciplina asimila peor las

disensiones y por ser partido minoritario resulta más dañado por cualquier

secesión. Ahora, el PCE ha perdido la parte más considerable de sus efectivos

en el País Vasco al firmarse, por el grupo que sigue a Lertxundi la fusión

con EIA, también de ideología marxista. En Cataluña amenaza al PCE otra posible

escisión, que le restaría cuanto sea y pese el PSUC. Y en Galicia, luego de su

reciente y gran fracaso electoral, puede sufrir el PCE otra pérdida, otro cisma.

Intentar la definición de las causas de esta crisis del PCE es empeño arriesgado

y difícil. Parece evidente, sin embargo, que el sistema de las autonomías,

nada favorable en general a la fuerza predominante de los partidos políticos de

ámbito nacional, resulta particularmente adverso al PCE. Y facilita, sin duda

alguna, el desglose, la separación, la emancipación, de los comunismos

regionales que se rebelan contra la disciplina centralista. En cierto modo,

este fenómeno recuerda la pseudo-independencia del "eurocomunismo" trasladada a

la menor dimensión de una nación, pero con mayor ímpetud de actuación

liberada de acata-miento a las órdenes del partido matriz o tronco. Achacar, en

cambio, todo esto a motivaciones personalizadas —la de-cadencia o descolocación

actual de Santiago Carrillo— no resulta explicación convincente. La crisis es

de partido mas que de personas. Y seguramente por ello se ha vuelto más

hiriente, más agresiva, más violenta, la dialéctica del secretario general del

PCE, al observar los síntomas del desmoronamiento, de la disgregación del

comunismo en España. Para la autenticidad democrática no es noticia mala el

fracaso, en cualquier medida, del comunismo. Los comunistas caben en el amplio

marco de la democracia, pero su ideología no es democrática.

En ningún país comunista existe pluralidad de partidos, ni son reconocidas las

libertades fundamentales y los derechos primarios del hombre. En España, el

Partido Comunista ha sido siempre minoritario. Antes y después de la

guerra civil. Antes no tenía a su servicio ni siquiera las Comisiones

Obreras — hijuela de las HOAC — , que son, ahora, parte mayor de su fuerza

principal, aunque en sí mismas no tengan ni el poder que se les atribuye ni

sumen la afiliación de que alardean. Decimos que el Partido Comunista ha sido

minoritario siempre en España y añadimos que nada, afortunadamente, estimula

a pensar que logre mañana mayor expansión, mejor acogida popular.

Asunto distinto es la proliferación de ideologías marxistas que pueden

encontrar vías de expresión fuera de los esquemas organizativos del PCE, como

prueba la lectura de los programas de los partidos socialistas. Por otra parte,

para la estabilidad de la democracia en España no es necesaria la presencia del

PCE. En otras bien consolidadas democracias —en Inglaterra, en los Estados

Unidos, en Suiza — un Partido Comunista o no existe o sólo tiene un valor

testimonial.

En España, el Partido Socialista, y otros afines en la misma o parecida

línea, pueden cubrir muy bien todo el flanco que tradicionalmente se denomina

la izquierda. Sería un avance importante hacia la consecución de un

bipartidismo generado por la espontaneidad social, pues que de otro modo no

resultaría admisible, muy conveniente, con toda seguridad, para el equilibrio

político de nuestro país.

 

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