Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   La amnistía y el País Vasco     
 
 Informaciones.    13/05/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA AMNISTÍA Y EL PAÍS VASCO

Por Abel HERNÁNDEZ

LOS gravísimos sucesos de ayer en Guipúzcoa son un nuevo aldabonazo en la conciencia nacional sobre la importancia del «problema vasco». Cuarenta años sembrando vientos traen estas tempestades. Las posturas siguen radicalizadas en aquella tierra en dos posiciones todavía irreconciliables. Las fuerzas moderadas y el pueblo llano se ven desbordados por los acontecimientos. La gente tiene miedo y no se atreve a enfrentarse con las fuerzas de la irracionalidad, que siguen campando por sus respetos.

En esta ocasión la bandera de la protesta ha sido la amnistía total. Si no, se habría buscado otro pretexto.

Hay que admitir que las autoridades de Madrid han demostrado buena voluntad en relación con la salida de los presos políticos vascos de la cárcel. La mayor parte, que habían sido condenados en la anterior etapa por terrorismo, ya están en sus casas. El Gobierno no se ha atrevido a aplicar a todos, en unos días, por la vía rápida, el indulto individual. Hay, al parecer, propósito de ir excarcelándolos con cuentagotas, hasta que todos abandonen la prisión.

De acuerdo con fuentes fidedignas, la táctica del Gobierno es utilizar los encarcelados como elemento de presión. Existe en las alturas gubernativas temor de que alguno de los amnistiados cometa, nada más salir de la cárcel, un atentado grave. En ese momento, el Gobierno Suarez se encontraría en una situación muy embarazosa ante determinados poderes fácticos. Y más, de cara a las elecciones. La solución adoptada ha sido, según nuestras noticias, mantener la posibilidad de echar la llave tan pronto como tal cosa ocurriera.

Es decir, tener una especie de rehenes para evitar que sus compañeros cometan una fechoría. E ir liberándolos según se sucedan los acontecimientos.

Todo indica que esta estratagema no está dando demasiado resultado. La prueba está en los sucesos de ayer. Sin embargo, como decíamos al principio, el caso vasco no se reduce al problema de la amnistía. Es mucho más profundo y más complicado. No se solucionará hasta que no se conceda al País Vasco, lo mismo que al resto de las regiones españolas, una verdadera autonomía. Lo que pasa es que la ley de Regiones no se puede dar por decreto. Habrá que discutirla en las nuevas Cortes y, probablemente, someterla a referéndum de la nación.

Entretanto se impone el diálogo abierto con todas las fuerzas vascas. Días pasados, el presidente Suárez mantuvo un largo encuentro con los representantes vascos en la Moncloa. Y se impone, sobre todo, que los dirigentes políticos vascos que no desean el desbarajuste total, sino la democracia, te pongan al frente de un gran movimiento ciudadano en favor de la moderación y contra los extremismo», sin ningún tipo de concesiones.

 

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