Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Paloma herida     
 
 Informaciones.    13/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS DEL CAMBIO

PALOMA HERIDA

Por Jaime CAMPMANY

HA sido la voz de un sabio y prudente profesor —Julián Marías—, senador del Reino por aristocracia Intelectual, aunque su nombre no figurase en las últimas listas de las candidaturas, quien nos ha dado la voz de alerta. «Creo —nos ha dicho— que la gran mayoría de los españoles sienten viva repugnancia por la guerra civil, creen que fue una descarga de criminosidad que aterra retrospectivamente, que destruyó cientos de miles de vidas, la riqueza nacional, la libertad de los españoles.» Es verdad que los que padecimos la guerra, y yo la vi con mis inocentes ojos de niño, solemos considerarla como el máximo error de nuestra historia.

Ahora, todos los españoles (los que hicieron la guerra, los que la sufrimos, los que sólo la conocen por la referencia de una u otra parte) estamos empeñados en alumbrar una democracia en paz. Unos deben renunciar definitivamente a la nostalgia autoritaria. Otros, al revanchismo, al desquite y a la venganza.

Pero sucede que hay una minoría (¿o dos minorías?) de españoles que intentan amenazar con la violencia y el desorden el difícil parto de esa democracia naciente. Aprovechan los primeros rayos de libertad para oscurecer y ensuciar la libertad. Abusan de una transición en la cual los gobernantes no se sienten asistidos por la autoridad de la mayoría, en la cual perduran las leyes que debemos sustituir, las instituciones que debemos cambiar. Llaman represión al mantenimiento del orden, y liberación a lo que es anarquía y violencia.

En pocos días se han producido dos asesinatos, uno de ellos en forma espeluznante-mente fría. Las balas han llovido sobre guardias y libros, dos símbolos del orden y la cultura. Se levantan barricadas en una de las más bellas y europeas ciudades de España. Se suceden las huelgas y se anuncian nuevos conflictos. Se intentan vender las opiniones de algún periódico a trompazo limpio. Ciertos líderes políticos advierten del peligro de guerra si la voluntad popular que salga de las urnas no coincide con sus gustos...

Mientras la paz vuele sobre nosotros como una paloma perseguida por perdigonazos brutales, la promesa y la ilusión de una auténtica democracia será un futuro lejano e incierto, cuando no imposible. Alguien está jugando a que la libertad de los españoles quede de nuevo ahogada por el totalitarismo de uno u otro signo. Alguien quiere que la paz civil y social sea eternamente en España un vuelo vulnerado, una paloma herida.

 

< Volver