¡Basta ya!     
 
 Informaciones.    13/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIONES

¡BASTA YA!

UN nuevo nombre hay que añadir, por desgracia, a la ya larga y desesperante lista de muertes políticas registradas durante este difícil proceso de transición hacia la democracia. El enfrentamiento habido ayer en Beatería, entre un grupo de manifestantes y la Guardia Civil, acabó con la muerte de don Rafael Gómez Jauregui. A un mes de las elecciones del 15 de junio.

Por ello es más necesario que nunca la ponderación, sangre fría y ecuanimidad a la hora de valorar esta difícil situación. Intentar rentabilizar esta víctima para atacar al Gobierno, a los funcionarios de orden público o a los manifestantes —como hacen algunos desde distintas perspectivas extremistas o partidistas—, seria intentar obtener una plusvalía política que rápidamente se volvería contra toda la sociedad. Parece indudable que los primeros, retrasando la amnistía los segundos, actuando con una rara contundencia, desproporcionada a todas luces, y los terceros, hostigando a las fuerzas de orden público con «slogans» insentatos, como el de «disolución de los Cuerpos represivos», comparten colectivamente en mayor o menor grado la responsabilidad de este trágico incidente.

Pero no es hora de reproches partidistas o de explotar políticamente una tragedia personal. Es el momento, por el contrario, de extraer la lección de lo que ha ocurrido ayer para que esta víctima sea la última y no la penúltima. Hay un imperativo común consistente en andar con los pies de plomo, para que este metal no acabe apoderándose del proceso democratizador. O todos ponemos cuidado para que únicamente hablen las urnas o la maldita dialéctica de los puños y las pistolas acabará enterrando este incipiente proceso democrático.

Mas por encima de todo, es necesario resolver de una vez el tema de la amnistía para los presos políticos que aún quedan en las cárceles (reivindicación un tanto prostituida en los últimos tiempos por los que la quieren extender a los presos asocíales); la reforma técnica de la Policía, acoplándola a las necesidades de la democracia, en palabras del director general de Seguridad, y la lucidez política de la oposición para no caer en la provocación de quienes están interesados en enfrentar ciudadanos de uniforme contra ciudadanos de paisano. Toda prudencia es poca. El peligro de retroceso no es ningún espejismo.

 

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