Muerte de Manuel Fuentes Mesa. 
 Hablan los testigos     
 
 Diario 16.    16/05/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Muerte de Manuel Fuentes Mesa

Hablan los testigos

BILBAO, 16 (D16).

A pocas horas de la muerte de Manuel Fuentes Mesa,, ocurrida en Ortuella (Vizcaya) a media noche del sábado, después de una cena entre un grupo de amigos y compañeros de trabajo, varios de éstos, testigos presenciales de los hechos, relataron a D16 el desarrollo de los luctuosos sucesos.

Manuel Fuentes Mesa estaba casado y esperaba un hijo para el mes que viene.

•"Esparramao" —asi era conocido cariñosamente por sus compañeros— era jurado de Empresa de la factoría Mavisa. Pertenecía a la corriente unitaria de las Comisiones Obreras de Euskadi

Despedida de soltero

Sobre laas once y media de la noche, Manuel Fuentes Mesa, de treinta años abandonó en unión de otros quince compañeros de trabajo el bar Hermi, situado en el barrio de la Chava, de la localidad de Ortuella, situada en la carretera que conduce a esta población desde Portugalete.

El grupo —trabajadores de la empresa Mavisa— se había reunida en el bar Hermi para celebrar la despedida de soltero de un compañero. "Poco podíamos sospechar que la verdadera despedida iba a ser te, de nuestro amigo ´Esparramao´", manifestó pocas horas después, entre sollozos, a D16 uno de los asistentes a la cena.

Durante toda la Jornada del viernes, los establecimientos públicos de Ortuella permanecieron cerrados, pero los propietarios del bar Hermi, que habían contratado con anterioridad la cena de despedida, abrieron la puerta trasera a Manuel Fuentes y sUS amigos.

"Sobre las once y media, tomaron rápidamente una copa, quedamos de acuerdo en que me pagaran el importe de la cena el domingo por la mañana y abandonaron rápidamente el bar."

Algunos de los amigos de Manuel Fuentes se dirigieron hacia sus domicilios del barrio de Urioste, situado a la entrada de Ortuella. El resto, alrededor de una docena, se encaminaron hacia el centro de la localidad, "Las calles estaban totalmente desiertas y las únicas personas que circulaban por la carretera éramos nosotros." Los testigos, por miedo a represalias, pidieron por favor no decir su identidad.

"Cuando no habíamos recorrido ni siquiera cien metros, notamos el ruido de varios coches que se acercaban a nuestras espaldas. Como íbamos por el lado izquierdo de la carretera no nos preocupó y seguimos caminando. Ignorábamos que pudiera tratarse de la Guardia Civil. Sólo nos dimos cuenta de que era ésta cuando oímos el ruido de las puertas al saltar los guardias. Los jeeps estaban con las luces apagadas."

Tirar a matar

"Apenas nos dio tiempo a reaccionar. La mayoría cíe nosotros echó a correr y se tiró a una huerta para escapar de la Guardia Civil, Algunos, que nos quedamos quietos, fuimos golpeados. A los compañeros que huían les comenzaron a disparar. No podemos precisar él número de disparos, aunque sí podemos decir que 110 eran ráfagas, sino que disparaban tiro a tiro.

"Al bajar a la huerta, cada uno corrió por su lado —añadió otro de los testigos—; yo estaba al lado de Manuel y oía silbar las balas a mi alrededor. Una de ellas estuvo a punto de darme en !a pierna. Manuel Estaba a mi lado y llevaba una cazadora de tela gabardina de color muy claro. Esto, unido a que los focos de la factoría Franco-Belga iluminaban el lugar, hacía que se le distinguiera perfectamente.

Otros dos fugitivos se escondieron bajo la caja de un camión que se encontraba aparcado en la carretera.

Descubiertos por Ja Guardia Civil, fueron golpeados, resultando eontusionados.

Loa compañeros de Manuel Fuentes, se «agruparon y echaron en falta a su compañero. Comenzaron a buscarle por la huerta y uno de ellos vio el bulto que formaba el cuerpo, ya sin vida.

"Tenía el cráneo totalmente arrancado de cuajo y los sesos fuera. Al principio, no podía creer lo que estaba viendo y le dije a Manuel: ¿"Esparramao", qué han hecho contigo? De repente me di cuenta de que no podía oírme y llamé a mis compañeros."

"Mucha gente, al oír los tiros, se había asomado a los balcones. Algunos bajaron a !a calle y se dirigieron a! lugar donde estaba el cuerpo de nuestro compañero. Llamamos a los soldados de la Cruz Roja de Ortuella y cuando llegaron parecía que todavía le latía el corazón. Sin embargo, era lógico que estuviese muerto con aquella herida. Cuando le llevaron a la Residencia de Cruces estaba ya muerto."

 

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