Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El camino de la democracia     
 
 Informaciones.    17/05/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

El camino de la democracia

Por Abel HERNÁNDEZ

A pesar de todos los obstáculos que están interponiendo en el camino las fuerzas marginales y extremistas, la andalura hacia la democracia en España es firme. Nadie podía imaginar que este iba a ser un camino de rosas, tras cuarenta años de régimen autoritario. Tampoco era posible, durante la transición, la pureza democrática, que es lo que se trata de alcanzar.

En las altas esferas de decisión política se detecta una actitud de seguridad. El proceso, con los errores inevitables, va a seguir adelante, contra viento y marea. Algunos de los políticos de más claro talante democrático sacaron ayer una inmejorable impresión, según nos han confesado, del encuentro que mantuvieron en la Moncloa los (¡cincuenta principales» de la Unión de Centro con el presidente Suárez.

Fuentes dignas de todo crédito nos revelan que hay «operaciones muy sutiles en marcha» para arreglar el intrincado problema vasco. De momento, y por razones obvias, estas gestiones subterráneas se llevan a cabo en el más riguroso «top secret». Pero la esperanza ha renacido tras largas horas de incertidumbre. El primer ministro no acompañó ayer al Rey a las Bardenas Reales, cómo estaba previsto, precisamente para ocuparse intensamente del tema vasco. Insistimos: las perspectivas de solución han aumentado considerablemente en las últimas horas. El llamamiento del Partido Nacionalista Vasco a que la Corona «ponga en juego la misión pacificadora y arbitral que ella misma se ha asignado y restañe las heridas del pasado», no se ha echado en saco roto, a pesar del tono impertinente del comunicado. Pronto habrá noticias.

Entretanto el Rey y el Gobierno Suárez se ven asistidos estos días por poderosos apoyos extranjeros, que, sin interrupción, están llegando a Madrid. El último de éstos, por el momento, ha sido el del vicepresidente de los Estados Unido», señor Móndale, que nada más pisar tierra española, antes de acudir a la Moncloa, se ha deshecho en elogios para el proceso político español hacia la democracia y ha prometido el total respaldo norteamericano. Ayer partía hacia Roma el jefe de la diplomacia. Italiana, señor Forlani. Tras décadas de hostilidad y de incomprensión, España e Italia han vuelto a darse la mano. Anoche llegaba el ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, otro extraño hasta ahora en estas tierras.

Está a punto de llegar el Presidente de Portugal, y unos días más tarde aterrizará en Barajas el canciller de Austria, Kreisky. En fin, España está haciende ahora su «apertura al mundo». La incipiente democracia ha hecho el milagro.

 

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