Autor: Carandell, Luis. 
   Democracia goleada     
 
 Diario 16.    06/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Luis Carandell

Democracia goleada

El retroceso político que sufrimos desde el no tan fracasado golpe se observa hasta en el fútbol, que está

volviendo a recuperar la trascendencia que tuvo en el franquismo. El gusto por el fútbol no es

incompatible con la democracia, pero la historia que ayer se apoderó del estadio del Manzanares parece

de otra época.

En las declaraciones de los jugadores, técnico y directivos rojiblancos, lo mismo que de los del Barcelona,

vuelve a aparecer un tema que dominó la historia futbolística del régimen anterior: el de que el Real

Madrid es el culpable de las derrotas de los perdedores y, por procedimientos que no se dicen, pero se

insinúan, termina siempre ganando la Liga. Como entonces, el Real Madrid vuelve a ser el Destino

inexorable, el Leviatán balompédico, el Estado con botas de fútbol que concentra sobre sí las iras

políticas de los demés.

Este sucedáneo de la política, que es el fútbol, vuelve a aparecer precisamente cuando se produce el

«parón» autonómico, el endurecimiento policial preocupante para cualquiera sin necesidad de ser obispo,

el recorte de la libertad de expresión, todo ello ante la indiferencia de unos ciudadanos que prefieren

gritar en los campos de fútbol, que dirimir pacíficamente los problemas de su convivencia.

Por lo que se ve, el fútbol no se limita a ser el «deporte rey», sino que las sucedáneas pasiones que suscita

vuelven a reinar sobre nosotros. Se dice que la nuestra es una democracia vigilada. Quizá sería más

exacto decir que estamos en una democracia «goleada».

 

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