El camino de nuestro pueblo hacia la libertad.... 
 "Doloroso y lento"  :   
 Mensaje del obispo auxiliar de Bilbao, don José María Uriarte, a Vizcaya y al País Vasco. 
 Pueblo.    18/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL CAMINO DE NUESTRO HACIA LA LIBERTAD...

"DOLOROSO Y LENTO"

Mensaje del obispo auxiliar de Bilbao, don José María de Uñarte, a Vizcaya y al País Vasco

BILBAO, 18. (PUEBLO.)—Leído por la emisora diocesana Radio Popular de Bilbao a las ocho y minutos de la noche de ayer, he aquí el texto del mensaje del obispo auxiliar don José María de Uñarte, que dijo entre otras cosas:

«Los sombríos acontecimientos de estos días en el País Vasco interpelan nuestra conciencia cristiana. Unas cuantas vidas humanas, numerosos heridos, un sinfín de enfrentamientos y un clima tenso de temor y a veces hasta de odio es el trágico balance de estas jornadas. Muchas voces netas y dignas se están pronunciando para censurar, serenar... aconsejar. Me he preguntado si podía faltar una voz episcopal.

Nuestro obispo, monseñor Añoveros, está ausente de Vizcaya desde hace dos meses, por razones de salud; he pedido consejo al equipo de vicarios generales y territoriales, quienes respaldan esta intervención.

Desde mi posición quiero repetir la petición que he formulado muchas veces ante vosotros de palabra y por escrito: ´la amnistía total. Nadie debe quedar excluido de ella; nadie puede permitirse el no amnistiar a los demás. ¿Por qué retrasar más este convivencia cívica? Desde el Evangelio he de predicaros la reconciliación y ésta pasa hoy por la amnistía total, la de la, ley y la de los corazones; la de todos para todos.

La amnistía es además un clamor inmenso de una gran parte de nuestro pueblo, impaciente y exasperado por una espera demasiado larga. Es el comienzo y el signo imprescindible de ese futuro mejor que queremos construir entre todos. La inmediata libertad de los presos y el rápido retorno de los exiliados es, por tanto, algomás que un generoso deseo; es una necesidad imperiosa y urgente. Con todo amor, pero con toda firmeza, he de reprobar la violenta actuación de la fuerza pública, que ha derramado sangre humana sobre nuestro suelo. No puedo justificarla desde la ética puramente humana, menos aún desde la moral cristiana. La vida humana ,de cualquiera es un bien absoluto. Vosotros, cuya misión es defender la seguridad ciudadana, debéis demostrar en vuestra conducta un respeto por la vida, tan inquebrantable, que esté al abrigo de las provocaciones y de los nervios.

No podemos tampoco aprobar algunos rasgos de las alteraciones de los días pasados. La movilización masiva de adolescentes, las palabras y los gestos de provocación a la fuerza pública, el carácter premeditadamente bélico de algunos enfrentamientos, la coacción en el logro de objetivos laborales. Ante estos datos hay una pregunta que amnistía, no estará siendo explotada y exasperada también por grupos interesados en entorpecer los pasos inmediatos de democratización del país? Si así fuere, tendríamos que reprobar también esta actitud como antievangélica y antihumana, y habríamos de atribuirle su parte de responsabilidad en el triste balance de estos días. El camino de nuestro pueblo hacia la libertad es doloroso y lento; al igual que Jesús fue el comienzo de una vida nueva, así también en la historia de los pueblos y en la historia de su Iglesia, los momentos de dolor son origen de una época mejor.»

18 de mayo de 1977

PUEBLO

 

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