Autor: Urbano, Pilar. 
   Las 39 llavecitas blancas     
 
 ABC.    28/07/1981.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

MARTES 28-7-81 -/\v5>í

Hilo directo

Las 39 llavecitas blancas

¡Qué estropicio! Me voy tres semanas de vacaciones y, al volver, ¡como si me hubiese dejado la paella al

fuego! Me encuentro el cine Quevedo, «no quedan localidades», a punto de convertirse en templo del

gran concilio cismático del PCE: afganos, euros, eurocarrillistas, reformadores, sectarios... y una bandeja

de plata preparada para poner en ella, quizá sí, quizá no, la cabeza del jerarca Carrillo. Me encuentro con

un valiente desplante regio a la boda de Westminster y toda la Prensa anglófona e hispanófona hecha un

clamor de fervores a nuestro Rey.

Me encuentro con un enjambre de visitas, audiencias y viajes que no acierto a descifrar: «Adolfo y

Leopoldo se vieron a solas en Moncloa: pacto de no agresión», «el Rey recibió una hora a Felipe

González... y no hubo comentarios», «Abril fue a ver a Calvo-Sotelo», «Clavero viajó a Marruecos,

invitado por el Istiqlal»... Me encuentro con la ofrenda —para la clase política, «afrenta»— del capitán

general de La Coruña al «capitán Santiago Apóstol»: discurso tremendista. durísimo balance de terrores y

errores políticos. He sabido que aunque el capitán general oferente representaba al Rey (le representaba

en la presencia, no en lo que decía), Su Majestad no conocía el discurso. Quede esto claro... Me

encuentro, en fin, con una ucedé en pleno fragor de «rebelión de llavecitas blancas». La Ejecutiva

centrista, convocada a capítulo y en el hall del hotel Monte-Real un tabladillo y 39 sogas dispuestas para

los 39 rebeldes («moderados» se llaman) que firmaron la carta de Alzaga-Miñón al presidente Sahagún. Y

hoy es la cita.

• «¿Qué hacemos con estos chicos, enredadores y listos? ¿Los echamos a los leones del Comité de

Disciplina? ¿Los expulsamos a las tinieblas exteriores del partido...? (Claro que no se les puede colgar el

"inri" de "pretender organizar tendencias", porque, en ese caso, ¿como se les da patentes de corso al

montaje socialdemócrata de Ordóñez y al "apparat" suarista-oficialista del duque y al depacho de

"operaciones en la sombra" de Gregorio Peláez en la calle Jovellanos, y a la internacional liberal de

Camuñas y... etcétera? Por lo demás, si los proscribimos de la finca ucedé, ¿cómo quitarles del bolsiilo las

Ilavecitas blancas, ¡ay!, de diputados? ¿No será más político "asumir" su intentona, hacerla nuestra,

sellarla con la rosquilla verdinaranja y declarar ufanos que "también nosotros queremos, como ellos,

empalmar con el electorado, renovar la imagen del partido, clarificar lo que es y lo que no es UCD?» Y

esas son las tres alternativas que hoy tiene sobre la mesa del «juicio» el Comité ejecutivo centrista.

Reunión tormentosa con las hachas de guerra palpitantes.

• Aun sin abrir las maletas, me paseo por los tenderetes de «los 39». Son los «críticos» que, en enero, le

pusieron aceite ai hilo de alambre del equilibrista Suárez, y ¡quién sabe si fueron ellos, al fin y a la postre,

quienes provocaron su caída! Entonces le abrieron un palioparaguas a un líder de cartónpiedra que les

dejó en la estacada cierta noche:

Landelinq Lavilla. Esta vez —«las ingenuidades confiadas no se repiten»— atacan sin jefe. Pero... ¿por

qué se agitan?, pregunto. «Porque, de verdad, de verdad, UCD-como partido no existe. Y lo que existe

hay que revocarlo: nuevas siglas, nuevas caras, nuevas personalidades de arrastre. ¿Qué tiene UCD?

¿Qué. es UCD?: un Gobierno, un grupo parlamentario y un electorado, por cierto más desenraizado cada

día de la marca centrista. ¡Así no se ganan unas elecciones! Y no seremos nosotros quienes, a golpes de

traicionar las promesas, juguemos irresponsablemente a la victoria del PSOE en el 83 o en el 82...

haciendo, de la mano de Suárez-Abril-Arias, una UCD de centro-izquierda "que pueda aliarse al PSOE",

como alguno de estos señores ha dicho sin recatarse... Frente a ello queremos ganar las elecciones.

Sabemos que Leopoldo es el más respetable capital político que tenemos. El tiene que presidir la

candidatura. Pero la UCD actual huele a gangrena. Hay que ponerse a extirpar y sanar.» Y muestran una

fórmula de abanico con nuevas adquisiciones que va —en su desiderátum— desde el liberalismo radical

hasta la derecha democrática: «No entramos en nombres: con o sin Antonio Garrigues Walker, con o sin

Fraga.»

• ¿Y cuál es su mensaje? «Salir al encuentro del electorado en sus temas de interés: protección familiar,

agricultura, financiación de la enseñanza privada, televisión privada, atención a las reivindicaciones de

los grupos profesionales, de los padres de familia.» «No queremos romper UCD por nada del mundo.

Pero sí querernos clarificarla por dentro y hacia fuera.» «Si nos expulsan, nos perderá UCD. Pero no

Calvo-Sotelo.» Calvo-Sotelo no ha dicho —y no dirá— «esta boca es mía». No aterrizará sobre el

«moderantismo» para abanderarlo; no moverá tampoco un dedo para que se les flagele y arroje al crujir

de dientes. Pío calla, incluso cuando le preguntan. Martín Villa —su enfrentamiento a Suárez es duro;

pero... tienen el mismo «pedigree» y podría haber reconciliación, llegado el caso— observa quieto. La

gran pregunta es: Cercenar, de un tajo, un cuarto del palco centrista en el Parlamento, las 39 llavecitas,

¿perjudicaría más a Leopoldo o... beneficiaría más a Suárez? Algebra política para hoy. En el sótano de

las conciencias ucederas palpita otra interrogante: ¿A quién obedece hoy el partido? ¿A las «promesas de

lista electoral» de Suárez... o al «poder-esperanza» de Calvo-Sotelo?—Pilar URBANO.

 

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