Huelga indefinida en las cafeterías del aeropuerto de Barajas. 
 Les pegan para que firmen el despido voluntario     
 
 Diario 16.    11/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Huelga indefinida en las cafeterías del aeropuerto de Barajas

Les pegan para que firmen el despido «voluntario»

MADRID, 11 (D16)—.Los trabajadores de todas las cafeterías del aeropuerto de Barajas ¡se declararon hoy en. huelga indefinida, en respuesta a las coacciones violentas ejercidas ayer por la empresa y dos supuestos policías sobre algunos compañeros con objeto dé conseguir su despido voluntario".

Los tres camareros afectados. José María Román, de veintisiete años; Fernando Molina, treinta y tres, y Julio García Ruiz, treinta, y seis, presentaron minutos antes de la media noche una denuncia en el Juzgado de Guardia número 15 de Madrid por las amenazas y vejaciones de que fueron objeto por parte de la empresa Eurest, a fin de obtener de olios la firma de la liquidación correspondiente.

Un portavoz de la Dirección General de Seguridad, visiblemente indignado por los hechos, que calificó de "lamentables", informó esta mañana a D16 que se están realizando diligencias para localizar a uno de los supuestos detectives privados que se hizo pasar por policía, enseñando una placa falsa, y golpeó con su pistola a uno de los camareros, a quien obligó a desnudarse.

Las asambleas se sucedieran esta mañana en los distintos departamentos del aeropuerto, y es muy probable, según adelantó un portavoz del Sindicato del Transporte Aéreo, que se declare un paro de solidaridad en las compañías de carga.

Sobre las dos y media de la tarde de ayer, según el relato de los tres trabajadores, el director delegado de Eurest, empresa administradora de los servicias de hostelería del aeropuerto, bajó personalmente a la barra de la cafetería Nacional-1 para llamar a su despacho a los tres camareros, dos de ellos de la UGT.

Pistola en mano

Al subir a la planta primera, dónde les esperaban Carlos Mendiguchía, jefe de personal; J. Soler, subdirector de administración, y P. Barrios, director de administración, los camareros se encontraron también con dos individuos que, de inmediato y pistola en mano, se identificaron como policías.

Tras ser introducidos en habitaciones separadas, donde cada empleado permaneció acompañado de uno de los directivas, fueron interrogados por los supuestos policías, quienes, bajo la acusación de sustracciones continuadas de las cajas de las cafeterías, trataron de obtener de ellos que firmaran sendas cartas de despido voluntario.

Fernando Molina y José María Román acabaron firmando al cabo de dos horas y media, tras lo que fueron puestos en libertad, llevando en su haber diversos golpes y amenazas.

No así Julio García, quien, por negarse a firmar, fue obligado a desnudarse y a permanecer en las oficinas de la dirección hasta las seis de la tarde. A continuación fue trasladado a la Comisaría del aeropuerto. Sus acompañantes, aseguran sus compañeros, le decían: "Canta, pájaro, que los otros ya han cantado."

Instantes después se presentó en la Comisaría el jefe de personal para retirar la denuncia por robo contra los tres jóvenes. Simultáneamente. Julio García presentaba la suya por malos tratos contra la empresa. para después trasladarse al Juzgado de Guardia.

Unos ocho trabajadores pudieron presenciar desde la calle, a través de ios ventanales de las oficinas, los hechos que estaban teniendo lugar dentro,

Que se vaya Eurest

Los huelguistas anunciaron esa mañana que no depondrán su actitud hasta conseguir que la Dirección General de Aviación Civil prescinda de los servicios i de la empresa administradora, dado que no es la primera vez que se producen hechos de esta naturaliza.

Hace aproximadamente dos meses, Eurest despidió a 78 personas, lo que inmediatamente provocó una huelga d« solidaridad que culminó en la readmisión de todos los despedidos. Al parecer, el Ministerio del Aire había concedido la contrata de los servicios de hostelería del aeropuerto a Eurest a cambio de 70 millones de pesetas.

La empresa alegó que para pagarlos necesitaba despedir a cerca de ochenta personas. Al producirse el movimiento de fuerza a favor de los despedidos, el Ministerio del Aire dio marcha atrás y redujo a 30 millones la cantidad solicitada, según informó a D16 un miembro de la UGT perteneciente al Sindicato del Transporte Aéreo.

En las asambleas de esta mañana se aprobó un comunicado en el que "se condena" enérgicamente los actos terroristas que privan de la libertad a las personas para defender sus derechos laborales", además de preparar un escrito a las autoridades pidiendo que se retire la contrata a Eurest.

 

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