Ceses y no dimisiones en el Ministerio de Trabajo  :   
 El motivo ha sido la línea de la reforma de la Seguridad Social. 
 Ya.    04/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Ceses y no dimisiones en el Ministerio de Trabajo

EL MOTIVO HA SIDO LA LINEA DE LA REFORMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL

Ceses, y no dimisiones, como habíamos informado ayer, son las tres que se han producido en el Ministerio da Trabajo, y que afectan como ya dijimos, al subsecretario del Departamento, don Antonio Chozas Bermúdez; ai secretario general técnico del Ministerio, don Fernando Sánchez Creus, y al director del Instituto Español de Emigración, don Jorge Jordana de Pozas y Fuentes. El primero de loa citados entró en el Ministerio cuando lo desempeñó, con el último Gobierno Arlas, el señor Solís; los otros dos estaban en el Departamento en la época de don lácinio de la Fuente. Es decir, ninguno de ellos pertenece al equipo del actual titular, señor Rengifo Calderón,

Como sustituto del tenor Chozas Bermúdez se da el nombre de! actual subsecretario de la Seguridad Social, don Victorino Anguera Sanso; como secretario general técnico, don Camilo Sueiro, actual director del gabinete técnico, y no se conoce el nombre, por el momento, de quien pueda sustituir al señor Jordana de Pozas. Los nuevos nombramientos se espera salgan del Consejo de Ministros que se celebrará el martes próximo.

El motivo de los ceses, como ya informamos ayer, es la discrepancia ante el nuevo planteamiento que se va a dar a la gestión de la Seguridad Social. El Ministerio de Trabajo, ya en la época en que lo desempeñó el señor Solís, es decir, hasta Julio del año pasado, había iniciado ya los estudios para una reforma de la Seguridad Social, estudios que llevó a cabo el director general señor Sánchez de León, y que fueron interrumpidos por la crisis que originó el cese del señor Arias Navarro. Con el fin de exponer la situación y futuro de la Seguridad Social, desde hace tiempo se viene elaborando el llamado "Libro blanco" de la Seguridad Social, al que se dio nuevo impulso con el nombra-miento del señor Anguera Sanso.

Las reformas que se dicen se harán en la Seguridad Social pueden, según han comentado los tres altos cargos del Ministerio de Trabajo que han sido cesados, originar graves perturbaciones en la gestión y romper las estructuras actuales, tanto del Instituto Nacional de Previsión como de las Mutualidades Laborales; sin embargo, no se modifica la estructura financiera, que continuará dependiendo del Ministerio de Trabajo. Tales tesis no son compartidas por el ministro, y de aquí los tres ceses. En concreto, según se dice, esa reforma haría desaparecer el Instituto Nacional de Previsión y las mutualidades, oreando para sustituirlos otros organismos, como un servicio de gestión e información, un instituto nacional de asistencia sanitaria, un instituto de empleo y un instituto de previsiones y prestaciones.

Desaparecerían los regimenes especiales de ¡a Seguridad Social, como los del mar, agricultura, autónomos, estudiantes y otros más, englobándolos todos ellos en un instituto común de gestión.

Parece ser que para dicha reforma no han sido consultados los médicos, los empresarios y los trabajadores.

No se tiene en cuenta tampoco en esa reforma la actual representación de empresarios y trabajadores en los actuales órganos de gestión del Instituto Nacional de Previsión, las mutualidades y las entidades gestoras de le Seguridad Social.

Los tres cesados parece que han sostenido el criterio da que, puestos a hacer una reforma de la Seguridad Social, no debe limitarse solamente a los aspectos de gestión, sino que ha de incluir también el sistema de financiación, es decir, no hacer sólo una reforma parcial. Además discrepan de la conveniencia de hacerla mediante un decreto-ley y sostienen que la reforma d« la Seguridad Social habría de coincidir con la reforma sindical, y además habría que esperar a la publicación del "Libro blanco" sobre la Seguridad Social, en el que se analiza la situación tanto en su aspecto financiero como en el de gestión, afiliación, prescripciones farmacéuticas, hospitalización, etc. Añadían que, en tanto las actuales centrales sindicales no estén constituidas, no parece oportuno reformar la Seguridad Social, sobre la que deben opinar las futuras entidades sindicales -de empresarios y trabajadores. Dicha reforma debe hacerse mediante un proyecto de ley y ser discutido y aprobado por las futuras Cortes.

La reforma de la Seguridad Social pudiera muy bien hacerse mediante un decreto-ley, y parece que las directrices de las disposiciones crearían el sistema orgánico de la Seguridad Social en una subsecretaría y tres direcciones generales, que considerarían los aspectos de la asistencia, las cotizaciones y el funcionamiento del organismo; se habla de la supresión de algunos organismos actuales, cuyas funciones pasarían a ser desempeñadas por otros nuevos.

 

< Volver