Trabajadores, a esperar     
 
 Diario 16.    05/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Trabajadores, a esperar

Apareció en el "Boletín Oficial de las Cortes" el proyecto de ley que regula el derecho de asociación sindical. Si se temía que la reforma sindical se desperdigara repartida entre numerosas disposiciones, el nuevo (esto viene a confirmar ´esta sensación.

Coincide con la reestructuración del Consejo de Economía Nacional que viene a sustituir al anunciado proyecto de creación de un Consejo Económico Social. Hay que tener en cuenta que, además, ha sido regulado también en el "B. O. E." de 29 de octubre la rimbonbante Administración Institucional de Servicios Socio-profesionales, nuevo instituto adscrito a la Presidencia del Gobierno, que mantendrá "los actuales servicios y actividades de las entidades y organismos de la Organización Sindical Española". Y añadir, en fin, que se espera para pronto la nueva regulación de la huelga. Para completar el panorama hay que tener en cuenta, por último, que están casi sin estrenar las recientes medidas económicas que reducen prácticamente a la nada las posibilidades de negociación de los trabajadores. Así que resulta casi cómico que cuando por fin, y después de una oscurantista peripecia de cuarenta años, van a legalizarse los grupos sindicales no vayan a tener posibilidades prácticas para la gestión de sus intereses inmediatos.

Así, pues, el proyecto de ley nace bajo el signo de la dispersión. Indudablemente bienintencionado, no cabe duda de que resulta mucho más progresivo que el texto que circulaba oficiosamente. El tema de la ventanilla está considerablemente suavizado, y prácticamente puede decirse que no hay condiciones, pues sólo se pide que se presenten los estatutos en el Registro de Entidades Sindicales. También se han mejorado aspectos que son menos sutiles de lo que parecen. Así no se pide que las asociaciones se creen para la defensa de sus intereses profesionales lo cual equivalía a desvirtuar el sentido de lo que es una central sindical. Pero sigue conservándose el oscurantismo semántico y denominándose "asociaciones" lo que en todas las partes del mundo se conoce como "sindicato", o como "central obrera". Y lo que es peor hay algunos temas importantes que no han sido mencionados como el fundamental del patrimonio sindical: ¿Qué pasa con los bienes confiscados de las centrales obreras?

El proyecto, a pesar de sus avances, deja demasiadas lagunas sin respuestas. No se precisa quién va a llevar e! registro aludido; no responde si la cotización va a ser o no obligatoria; excluye de la ley "al personal civil al servicio de la Administración Militar" y remite a. "disposiciones especiales la regulación de la asociación de los demás funcionarios públicos".

Pero los problemas que se va a encontrar el proyecto cuya aparición en el "Boletín de las Cortes" se inspira también en criterios de oportunidad coyuntural, es la de sí conseguirá convencer a los trabajadores: ¿Irán o no irán a la ventanilla? No parece que el texto, con sus lagunas, su ambigüedad, y la dispersión a la que da lugar, pueda satisfacer a los trabajadores que tienen anunciada para el día 12 una huelga general Las mejoras introducidas no podrán disipar la natural incertidumbre ante una disposición que no ha sido mínimamente negociada con los interesados.

Pero lo cierto es que había prisa para sacar el texto. El ministro tiene pendiente un viaje a Ginebra para entrevistarse con el director general de la OIT con el fin de suscribir los convenios 87 y 98 relativos a la libertad sindical y a la protección del derecho de sindicación con los que el texto del proyecto resulta apenas compatible. En cualquier caso era preciso que pasara a las Cortes. Pero no era necesario que pasara por el procedimiento de urgencia. Así que, en contraste con la mejor fortuna de la reforma política, el proyecto de reforma sindical va para largo por el procedimiento ordinario. Trabajadores, a esperar.

 

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