Autor: Castaños, José María. 
 Buenos días, Sr. Alcalde. 
 A las cinco en punto     
 
 Ya.    30/10/1976.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

A las cinco en punto

Con todo el tragicismo del verso lorquiano, hoy, a las cinco en V» punto de la madrugada loa trabajadores de la Empresa Municipal de Transportes habrán decidido si vuelven al trabajo o continúan la huelga. A esto le llaman ellos una postura definitiva. Es decir, une el pueblo madrileño se marchó a dormir sin saber ni la ciudad continuará paralizada en sus transportes colectivos de superficie. Si fue "salvaje" el comienzo de esta huelga, el misino tono va a tener su desenlace. No vale, a mi juicio, pedir perdones al pueblo de Madrid. No es ético tampoco lanzar comunicados pidiendo solidaridad para boicotear los únicos media*, aunque sean Improvisados, con que el madrileño cuenta en U actualidad para poderse trasladar a su puesto de trabajo. Y mucho menos sembrar la alarma advirtiéndole de posibles accidentes, dada la inexperiencia de los conductores reclutados, tanto entre elementos militares como de empresas privadas. Cada cual hace lo que puede y en esto la ciudad tiene derecho a defenderse por sí misma sin necesidad de agoreros.

Yo no quisiera haber sido una de esas personas que tranquilamente estaban en casa en la Colonia de San Cristóbal y se vieron de pronto bombardeadas por botes de humo de la Policía que llegaron hasta la cocina y algún dormitorio. Tampoco habría querido estar en la piel de ese conductor que con vehículo Incluido fue volcado por su» propios compañeros en la puerta de las cocheras municipales. Ni los niños, ni los enfermos de la Ciudad Sanitaria de La Paz ni otros muchos pacíficos ciudadanos pueden ser víctima de estos enfrentamientos entre los huel-ffuisfem y la Policía. Lamento los cinco heridos de la Empresa Municipal de Transporte y lamento también en la misma proporción los seis heridos de las fuerzas del orden. Mi única pregunta es tan sencilla como la que se hacen todos los vecinos de Madrid: ¿Adonde vamos a parar?

Hay un decidido empeño en que esta huelga adquiera una publicidad mucho más allá de sus límites. Afortunadamente, el buen sentido de otros sectores, como el del Metro, se ha mantenido en sus justos cauces: solidaridad con el compañero trabajador, pero sin sumarse a la paralización de la ciudad. Si de las treinta personas que forman la "plataforma unitaria" veintidós pertenecen a Comisiones Obreras, cuatro a la UGT y otras cuatro se declaran independientes, resulta evidente que difícilmente puede, eludir su responsabilidad las CC. OO. en esa definitiva postura de las cinco en punto de esta madrugada. Cuando se mezclan otros motivos extralaborales, no es suficiente con parar todos los autobuses de la ciudad, sino que se utiliza la calle—ayer la plaza de España y la Gran Vía—para politizar hasta los adoquines. No pierdan cuidado, que ya se han hecho notar por la ausencia de los autobuses, y dejen la calle tranquila. La calle no es patrimonio de los huelguistas.

José María CASTAÑOS

 

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