Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   La huelga en puertas     
 
 El Alcázar.    28/09/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

"digo yo que..."

LA HUELGA EN PUERTAS

Se está preparando, o como diría el Gobierno, ae está cerniendo una manifestación para el día 20 de noviembre. En esa fecha, por los misteriosos designios de Dios se cumple el aniversario de la muerte de los dos españoles que más han transformado el panorama político y económico de la nación: José Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco. La gran manifestación que se avecina es, al propio tiempo, una expresión de amor a la patria, a la unidad, a las tradiciones más caras a los españoles v a todo aquello que hemos perdido y —¿por qué no?— a lo que podríamos haber conseguido. En esa manifestación se gritaría "¡Viva el Rey de España!" porgue ese Rey tiene deuda con Franco y con las Leyes fundamentales del país. Digamos que la manifestación es por encima de todo, un acto de afirmación española frente a la agresión exterior y a los cobardes ataques de los perpetuos enemigos de España: la francmasonería y el comunismo unidos en una pifia que concibe nuestra Patria como fruta madura para la desintegración Eso se lo ve venir al Gobierno. Antes, si Dios no lo remedia, el Gobierno se verá la huelga general, porque lo único que ha frenado a la huelga general hasta ahora es la segundad absoluta de su impopularidad. Hay que oir hablar al pueblo de los controladores aéreos, hay que oír lo que dicen de los carteros.

Pero he aquí que el Gobierno debe tener presente que los síntomas, las presencias, los ánimos, como algunas veces se dice en Psiquiatría, de la huelga general están ya en el aire. Ni siquiera la huelga bárbara de los controladores en París duró tanto como esta huelga de celo que afecta a los controladores aéreos de España. La huelga de gran parte de carteros es también un síntoma. Empiezan las desavenencias con la Renfe y vuelve a regurgitar el rumor — solo es un rumor— de Telefónica. Que no se diga

que no lo hemos avisado con tiempo. La huelga general planeada por los masones y los comunistas para septiembre, ya lo advertí en el mes de julio, ha sufrido un retraso que también advertí. Será en octubre.

Ahora bien: si se dilata un poco la huelga y entramos en noviembre, ya no nay nada que hacer. La presencia del —¿por qué no decir lo?— franquismo en las calles de muchas ciudades españolas, será un acto de fe, de censura y, probablemente, hará ver al Gobierno con ojos más claros y miradas mucho más serena. Las elecciones, si es que las hay, nos traerán probablemente con el tiempo una curiosa verdad. Quien es quien en España. Que es lo que quieren los españoles, la mayoría de los españoles.

En estas condiciones lo que le urge a los comunistas y a los masones es adelantarse cuanto antes a lo que pudiéramos llamar una demostración de las fuerzas de una España que está presente, que esta ahí y que no se puede olvidar. Incluso con alguna premura, incluso con el temor de algún fracaso, sea como sea, tienen que provocar la huelga general antes del veinte de noviembre. Pero... ¿Van a precipitarse de este modo? Hay sectores que no tienen ni mucho menos maduros. Está maduro el Metal, el Espectáculo, gran parte de Telecomunicación, los técnicos aéreos de tierra y algunos sectores muy concretos de Renfe. El ensayo general que se ha hecho en León, Asturias, Valladolid, etc., etc., del paro en la construcción es contradictorio. Los comunistas esperaban más de veinticinco mil ndos. Han obtenido ocho mil, nal es una buenísima cifra pero da idea de que por mucho que Comisiones Obreras hayan trabajado, existen sectores importantísimos que no están todavía suficientemente comunistizados. Esto lo sabe perfectamente Santiago Carrillo. Por ello ha urgido a la huelga general, sea como sea, con frases al parecer tan concretas como "Hagamos la invitación y que pare quien pueda". Al líder, comunista no se le ha pasado por alto la urgencia con que las fuerzas de la subversión tiene que actuar en estos instantes

El mes de noviembre, a pardo quince, va a ser demasiado movido. Y no creo que el Gobierno, que ha aprobado manifestaciones de todas clases, niegue una de adhesión a Franco y a José Antonio, precisamente en los días en que se cumple el aniversario de su muerte. Si el Gobierno tuviera estrategia, que me Parece que de momento no la tiene explotaría esa coincidencia y lograría contener la huelga general que tiene a las puertas. Por adelantado que ni el comercio ni los profesionales, restando el sindicato de Enseñantes, se va a unir a la huelga. Hay todavía muchos puntos en blanco; hay todavía muchas lagunas. Y el Partido Comunista ve con inusitado terror como se le escapa de las manos la gran ocasión para conmocionar ante los ojos de mundo a la patria española porque si el día veinte de noviembre nos mega el derecho a manifestarnos va a ser cosa de poner en duda mucho de lo que está ocurriendo en España

Alfonso Paso

 

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