Autor: García Serrano, Rafael. 
   Dietario personal     
 
 El Alcázar.    28/09/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

DIETARIO por Rafael GARCÍA SERRANO

LUNES, 27 SEPTIEMBRE

Hay frases destinadas a la inmortalidad, como la del señor Director, General de Correos y Telecomunicación, que ha dicho mientras crece la huelga, como un rosal trepador, a un redactor de "Hoja del Lunes": " — Soy optimista. Tengo una larga experiencia de huelgas y sé que todas ellas tienen un proceso de desarrollo. Confío en que pueda encontrarse una solución".

De momento yo confío más en la Virgen de Lourdes que en los posibles trabajos del señor Director General para poner fin a la huelga de acuerdo con su experiencia. Personalmente me tranquiliza no recibir ninguna carta, ningún periódico, ninguna publicidad de chalés en las afueras, de pisos de lujo o como ésa que tengo en un marco y en la que me ofrecían un coto .para monterías por Ciudad Real.No espero ningún giro ni telegráfico ni postal y esta huelga me permitirá quedar bien con todos aquellos a quienes debo carta y a los que les contestaré cuando me ios encuentre y me reprochen mi silencio epistolar:

— Pero si te escribí de largo.. Claro que, ahora recuerdo, coincidió con la huelga de Correos y es lógico que alguna carta se pierda. Figúrate, que follón....

La huelga, como el hombre, nace, crece, se reproduce (o no) y muere. Cuando se reproduce mucho se denomina general revolucionaria y mata o muere. La cuestión es cuánto tarda en morir siquiera sea confortada con los auxilios espirituales y optimistas del señor Director General. La huelga es como la hierba de los campos, los árboles de los bosques, la dentición, el taylorismo y la fisión del átomo: tiene su proceso de desarrollo.

Todo, si bien se mira, tiene su proceso de desarrollo, menos los planes de desarrollo que al paso laboral y económico que vamos ya no tendrán ni proceso ni desarrollo.

Hay días, acaso sea cosa de la lluvia rica y otoñal, en que fas frases imborrables caen en mi torno como las hojas doradas de las acacias, casi como moneditas de oro que golfillos de la plutocracia multinacional hubiesen puesto sobre raíles de plata para que las aplastara un tranvía llamado riqueza.

Le he preguntado a un experto en asuntos eclesiástico-políticos:

—¿Qué te ha parecido el comunicado de la Episcopal?

— Como casi siempre. Esto es, no dice nada, pero además lo dice en largo y poco claro. Es la vulgaridad política revestida de pontifical.

Le he invitado a una copa en mi bar, que es mi manera de conceder el Nobel, y aquello estaba tan desierto como estuvo el Sahara en paz, que lo que es ahora está lleno de muertos. —¿Cómo tan poca gente? —Ya ven ustedes: "Calle húmeda, caja seca". Pertenece al refranero profesional.

Y me apunto la frase y me voy para casa, que me parece que ya he dicho que llueve.

 

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