Autor: SANDRO. 
 EMT: 24 horas después. 
 Reflexiones para un balance     
 
 Arriba.    06/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

REFLEXIONES PARA UN BALANCE

por SANDRO

La huelga de la EMT ha terminado, dijo el Alcalde, Ha sido rota, dicen los trabajadores. Lo cierto es que entre los últimos botes de humo, quince detenidos y ia rueda de Prensa del Ayuntamiento, se ha producido la reincorporación paulatina de los trabajadores a sus puestos, con la garantía verbal de que sus reivindicaciones van a ser atendidas. En un ambiente parecido se han sentado en la mesa de las negociaciones algunos representantes de la empresa —qué a io largo del conflicto fueron marginados en favor del Municipio— y algunos representantes de los trabajadores, unas enlaces sindicales y otros en calidad de asesores con voz y voto, saltando todas las normas legales en materia sindical, y elegidos al parecer sin fiscalización alguna, dos por centro. En la hora del final de la huelga la confusión es total.

Ni los trabajadores han sacado nada en limpio tras una semana de lucha, ni el prestigio del Ayuntamiento puede salir absolutamente bien parado con la victoria conseguida. Hubo 32 despidos, 45 detenidos, de los cuales siete procesados, 20 heridos, entre ellos tres niños con síntomas de asfixia, y la disolución de todas las asambleas, con excepción de las, que decidieron ia vuelta al trabajo.

Si nadie puede estar satisfecho por el fínal de esta huelga, que nadie ha ganado, menos lo puede estar el seguro perdedor, que no es otro que el pueblo madrileño. Ahora es felicitado por el Alcalde por su colaboración, y por los trabajadores por su comprensión. Este pueblo pronto se va a cansar cíe las apelaciones de unos y otros. Si los trabajadores no van a obtener nada porque inician una huelga impopular, y si la parte patronal descalifica la acción obrera para luego conceder todo lo que se pide —como el caso de la huelga de Correos— o para sentarse a negociar con quien se denostaba el día anterior. ¿Para qué sirve una huelga?

Por otra parte, la llamada Plataforma Unitaria sigue reuniéndose e ¡fusionándose. Sin embargo, un altísimo porcentaje de la culpa en la «ruptura» que denuncian de la huelga, es de ella misma. Quien instala oficinas de afiliación en plena calle, abordando a los transeúntes como si se tratara de un círculo de lectores, y quien no duda en pregonar sus militantes a base de la «compra» de un bono, no puede sino creer que 7.000 trabajadores que firman unitariamente una huelga pertenecen a sus filas. Con la acción verdaderamente sindicalista, nunca ha tenido nada que ver la politización de una reivindicación obrera. Lo extraño es que los trabajadores, o al menos una amplia mayoría, no se haya hartado antes de tanta palabrería.

El Ayuntamiento también debía moderar sus declaraciones, pues probablemente no sepa el daño que ha hecho a las negociaciones, con su rueda de Prensa del jueves, donde, entre otras cosas muy poco meditadas, se dijo: «Y esta vuelta al trabajo se ha producido sin que haya ninguna base previa de negociación, Por eso hay que agradecer a la inmensa mayoría de los trabajadores el que hayan vuelto a esta situación de normalidad, tal y como deseaban.» Parece que el señor Alcalde (cuya apreciación de los medios informativos quedó manifiesta en la misma rueda de Prensa, «a veces hay cosas más importantes que informar a la Prensa») no lee los periódicos, o, en cualquier caso, no es informado de la realidad, al decir que los trabajadores deseaban una vuelta al trabajo en las condiciones en que ésta se ha realizado.

En el fondo, ahora se debía hablar sólo de vuelta a la normalidad en el servicio, y vuelta a la normalidad en las pretensiones de los trabajadores, que ya anticipábamos en el comienzo de la huelga que no eran exageradas. Lo malo es que ahora se antepone a cualquier negociación la readmisión de los despedidos, y cobra nuevo vigor una efe las reivindicaciones marginales de la primigenia plataforma: la amnistía laboral con los sancionados y despedidos en los últimos diez años. Petición esta última que en nada contradice a la acertada política del Gobierno, que ha concedido, bueno es recordarlo, la amnistía laboral en sus servicios públicos. Atrás, y por nadie recordadas, quedan las pretensiones salariares: suelda interprofesional igual al marcado por el Gobierno el primero de octubre de este año (actualmente cobran 317 pesetas, y cotizan a la Seguridad Social por 402,,.).

Asimismo, los trabajadores dulcificaban esta subida, permitiendo que fuera aplicada a la prima fija que perciben de 4.750 pesetas mensuales o a cualquier otro incentivo, finalmente exigían 7.000 pesetas en concepto de las vacaciones no disfrutadas desde 1974.

Estas reivindicaciones nada tienen que ver con la politización de la huelga, con los incidentes y con la política del Ayuntamiento. Por más no entran en las limitaciones salariales exigidas por la política económica del Gobierno, y son sensiblemente Inferiores a las pretensiones de otras actividades afines, y singularmente el Metropolitano madrileño. Finalmente, son anacrónicamente más bajas que las de empresas privadas, o las propiciadas por el Sindicato oficial.

Con estas premisas muy difícilmente se puede explicar e! porqué de esta huelga, y mucho más el porqué de su extraordinaria duración, teniendo en cuenta que se trata de un servicio público de primera necesidad. E| domingo pasado, al hablar de ella, el editorial de ARRIBA decía que de una forma u otra esta huelga debía hacer reflexionar sobre la legislación vigente sobre el tema en nuestro país. Poco después, este mismo diario concluía que era urgente establecer una normativa más realista sobre el tema. La huelga de la EMT, la huelga terminada o rota, peto claramente inservible, es una clara muestra de ello.

 

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