Autor: Cavero, José. 
 EMT: 24 horas después. 
 El precio de un conflicto     
 
 Arriba.    06/11/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

por JOSE CAVERO

¿Cuánto cuesta una huelga? No resulta fáci! e! arte de calcular o estimar daños y perjuicios. ¿Cuánto cuesta o quién?, hay que preguntarse, previamente. Porque es evidente que son varios los bloques de personas o entidades a quienes puede afectar, económicamente, un conflicto laboral. Ya sin adentrarnos en e! otro tipo de perjuicios evidentes, están los daños que llamaríamos «sociales», mucho más difíciles de evaluar con números y datos.

Hay un primer damnificado, que es el propio huelguista. El Alcalde Arespacochaga se ha cuidado de recordar que los huelguistas de la EMT, como sucede en cualquier lugar del mundo, podrían dejar de percibir los días en los que no realizaron sus tareas. Esto falta de ingresos vendría a ser, en no pocas ocasiones, la última razón, o la más decisiva, a la hora de «animar» al huelguista a volver al trabajo. Las cajas de resistencia —no es ningún invento de nuestros días, pero en esta ocasión no ha habido reparos incluso en mostrarlas y en señalar que estaban abultadas— vienen a solucionar esta dificultad para el huelguista. Y detenerse a considerar cuál es la procedencia de esas cafas escapa a unas consideraciones rápidas. Esas «cajas», baste recordarlo, han pasado en los últimos días por no pocos talleres, por no pocas redacciones de medios informativos... La solidaridad obrera se pone a prueba y suele superar con facilidad estas dificultades de la falta de tesorería de los huelguistas. En el momento de redactar este informe, parece que no se descontará la semana de huelga de los haberes de los empleados.

Un segundo frente perjudicado es la empresa. En el caso a que venimos refiriéndonos, la empresa significa Ayuntamiento de Madrid o arcas municipales. Y aquí hay que diversificar varios conceptos: en primer término, lo que, por inactividad del personal, deja de ganar. Se calcula que unos siete millones diarios. Un segundo renglón que debe sumarse a esta cifra es el de los gastos que ocasiona cualquier desembolso hecho para sustituir el servicio inactivo: ¡os autobuses privados puestos en circulación. El Ayuntamiento madrileño asegura que se ha visto obligado a abonar un millón de pesetas por cada día de huelga a estos empresarios privados que han sustituido a los conductores en la huelga.

A la hora de hacer cuentas, y de redondear márgenes, los munícipios madrileños alegan otra serie de renglones de pérdidas por íc menos discutibles: quo si es mayor el número de averías registradas por haber variado los conductores habituales de ios vehículos conducidos por militares; que si, por la misma razón de «novatos», se incrementa el consumo de combustible... Evaluar estos conceptos —salta a la vista— no es tarea fácil.

Un tercer frente de damnificados —el primer frente en cuanto a número— es el propio público, habitual usuario de un servicio municipal. El viajero, de un lado, y el no viajero, de otro. E! madrileño, en términos generales, no ha tenido otro remedio que padecer esa huelga, bien por faltarle sus medios de transporte habituales, bien por ios «tapones» de tráfico que la huelga ha originado a los viajeros con vehículo propio al incrementarse el parque de vehículos normal. ¿Quién calculará las horas perdidas por retrasos en la llegada al trabajo? ¿Quién hará siquiera una estimación aproximada de los litros de gasolina quemados de más? ¿Quién podrá sacar conclusiones sobre los recargos o ahorros que tiene para cada familia y para la ciudad entera el reemplazar el autobús por el Metro — más barato— o por el taxi — más caro— por el autobús con personal militar —gratuito— o por el autobús privado —sin billetes de ¡da y vuelta, con una tarifa ligeramente superior—? Manuel Ci-fuentes, de la agencia Europa Press, ha hecho una suma de todos los renglones apuntados y ha redondeado la cifra de pérdidas en «más de doscientos millones do pesetas». Si concluyera en cien, o en trescientos, es dudoso que alguien estuviera con capacidad para discutirle...

Una y otra vez se ha repetido que la huelga ha de ser «la última argumentación o vía que se utilice en la solución de un conflicto». Concluir en que «doscientos millones son un buen precio» a cambio de una mejora salarial, a cambio de algún despido, a cambio de una ciudad al borde del caos en e! tráfico..., resultará acertado o inadmisible según para qué parte.

Terminar con moralejas tampoco resulta difícil, a la hora de los recuentos finales. Es evidente que Madrid no estaba preparada para afrontar una huelga de un servicio público. Los munícípes debieron advertir previamente a la población; la sustitución de los habituales empleados de un servicio político por tropas, en razón de la falta de preparación, fue lenta y escasamente eficaz, y de repetirse en otros campos de la actividad •—en otros servicios públicos de primera necesidad—, todos desearíamos más altos grados de efectividad, en tanto se soluciona el conflicto.

Y si, en fin, quedan también algunas líneas de este balance socioeconómico para el elogio, nadie con mayor razón que e pueblo de Madrid, de un lado, y que los soldados en servicio, de otro, para ser sus merecedores.

DOS FRENTES DE UN LITIGIO LA EMPRESA

Los despidos no se negocian.

Cuatro mil pesetas del aumento lineal mensual.

Aplicación única de! incremento lineal.

La empresa no adeuda nada.

Los despedidos por el presente conflicto dependen del Gobierno Civil.

La empresa es deficitaria y no se revisará el Convenio.

La huelga ha terminado por la votación de los trabajadores.

Los salarios de la huelga podrán no ser devengados.

En las conversaciones participarán los enlaces y los representantes fiscal izados por el Ayuntamiento.

La huelga ha terminado.

LOS TRABAJADORES

Amnistía laboral en los últimos diez años. Aumento lineal que equipare con el salario mínimo.

Aplicación al plus mensual o a cualquier otro incentivo.

Se adeuda la cantidad equivalente a las vacaciones no disfrutadas desde 1974.

Los despidos dependen directamente del Ayuntamiento

Antes de marzo habrá de revisarse el Convenio.

La huelga ha sido rota por la intransigencia del Ayuntamiento.

Ni habrá represalias por e! conflicto.

En las conversaciones participarán los enlaces no dimitidos y representantes de la Plataforma Unitaria.

De momento, no se volverá a! paro.

 

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