Autor: VILLALAR. 
 Un derecho llamado huelga. Cruz. 
 ¿Un lujo a su alcance ?     
 
 Arriba.    24/03/1977.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

¿Un lujo a su alcance?

Desdi» ana perspectiva sindicalista, la regulación de la huelga en el real decreto de 4 de marzo es de todo punto Inaceptable. Con esta disposición, la huelga se hace une práctica Imposible o un lujo de muy difícil alcance pera los trabajadores.

Simplemente con la enumeración de los PUNTOS NEGROS del decreto se puede comprobar que lo expuesto anteriormente no es de ningún modo gratuito o exagerado:

1.° Teóricamente se consagra el derecho de huelga, pero prácticamente lo único que produce, como ha explicado la UGT, es «olería tolerancia hacia de-terminadas huelgas». Exactamente están prohibidas las huelgas por motivos políticos o con cualquier finalidad ajena el Interés profesional, tes huelgas de solidaridad y apoyo, las que tienen por objeto alterar lo´ pactado en un convenio o establecido por laudo, y, además, las que van en contra de lo establecido en el decreto; es decir, las rotatorias, las de los puestos de trabajo estratégicos, las de ceto o reglamento, las que suponen ocupación del puesto de trabajo alguna forma de alteración colectiva, las que no han sido acordadas, declaradas, comunicadas, preavisadas y negociadas como expresamente prevé el decreto. SI a esto se añade que cabe la renuncia expresa al derecho de huelga en convenio colectivo, que se respeta la libertad de trabajo de aquellos trabajadores que no quisieran sumarse a la huelga a pesar de haber sido acordada formalmente por la mayoría, y que el Gobierno, atendiendo a determinadas razones, siempre discrecionales, puede cancelar una huelga, podremos concluir que realmente no existe derecho de huelga. Sólo se van a permitir las huelgas simbólicas, folklóricas o tutelares y promocionadas por los delegados de Trabajo o de Sindicatos.

2.° Pero es que, además, e! decreto no es RESPETUOSO con la realidad. NI por un momento se he tenido en cuenta por el Gobierno que a lo largo de estos últimos meses, incluso de estos últimos años, la huelga ha sido ya un derecho practicado sin preaviso de ningún tipo, sin acuerdo formal, sin comunicación, sin exposición escrita de motivos, sin nada. Los trabajadores se han declarado en huelga y el empresario o empresarios han negociado; en muchas ocasiones se ha despedido, pero en otras ocasiones, no. Es decir, los trabajadores están acostumbrados, gracias a la legislación vigente, Imposible de cumplir, a hacer huelgas espontáneamente. Y será muy difícil que de ahora en adelante laa huelgas se hagan de otra manera, por eso decimos que el real decreto no es realista.

3.° Como consecuencia de lo anterior, el real decreto va « ser muy difícilmente positivo en lo que se refiere a la huelga (por supuesto, en lo que atarle al despido no). Es decir, no va a conseguir el que sea Impuesto, practicado, aceptado, utilizado por los trabajadores. V esto es lo peor que le puede suceder a una norma de derecho positivo: que no sea aplicable o aplicada. También la realidad de situación de provisionalidad de autoridad y de legislación es cierto que no contribuye mucho a la efectividad y eficacia de las normas, pero dentro de lo que cabe hay disposiciones que están consiguiendo una cierta aceptación y utilización, en cuanto recogen la realidad y [a Institucionalizan o la normativa, pero este real decreto es muy poco real en este sentido.

4.° Lo que sucede, en definitiva, es que no se cree en el derecho de huelga, que no se tienen convicciones democráticas o humanistas. Si se creyera de verdad en la persona humana y en su derecho a no trabajar en determinadas circunstancias, si se tuviera fe en el trabajador como persona responsable, se habría pensado en la huelga como en un instrumento ciudadano y democrático que hace comunidad, que une a los trabajadores, que sirve a su liberación, que es escuela social y cívica, porque en modo alguno la huelga es un deporte alegre y despreocupado. La huelga es práctica serle, responsable y arriesgada, que normalmente trae más problemas a ios trabajadores que ventajas. Ciertamente, tampoco se pide que se establezca este tipo de huelga mística, a quien jemas entenderá este planteamiento, pero de esto a lo que se ha regulado concretamente hay un abismo.

5.° Si a todas las consideraciones anteriores añadimos que el real decreto ¿e presenta cargado de detalles restrictivos o más que restrictivos, absurdos por Imposibles, podremos concluir que el derecho de huelga configurado asi es una carrera de obstáculos que ni siquiera merece la pena Intentar superar. A título de curiosidad señalaremos, entre otros:

a) El acuerdo en cada centro de trabajo cualquiera que sea el ámbito de la huelga.

b) Los requisitos para acordar la huelga por medio de representantes exigen decisión mayoritaria, presencie del 75 por 100, acta y firmas de los asistentes. En caso de que sean los propios trabajadores, el 25 por 100 ha de pedir la votación, que será secreta, y de la que también habrá que redactar acta.

c) El acuerdo hay que comunicarlo a los empresarios y a la autoridad laboral con un plazo de cinco días, eso sí, naturales; pero le comunicación habrá de contener los objetivos de la huelga, tas gestiones realizadas para resolverla fecha de Inicio y composición del com-

¿Un lujo a su alcance? té de huelga. En el caso de los servicios públicos, et plazo será de de días, y habrá de dar publicidad, para conocimiento de los usuarios!

d) No se regulan los piquetes informativos o de control, que siguen sancionados por la legislación pena!.

e) El empresario puede designar a los trabajadores que van a efectuar los servicios de mantenimiento.

f) Se respeta la libertad de trabajo de aquellos trabajadores que no quisieran sumarse a la huelga; es decir, que no se respeta el acuerdo democrático de la mayoría, para el que se exigen tantos y tales, requisitos formales.

6.° Con ser grave todo lo anterior, no tiene ni punto de comparación con la carga ANTISINDICAL que tiene e) decreto. La huelga no la pueden decretar ni el sindicato, ni las centrales sindicales, ni ninguna entidad sindical, oficial o clandestina. Se habla de los representantes de los trabajadores Intentando,

tal vez, comprender tanto a los legales de hoy como a los legales de mañana. hoy en la ilegalidad, pero se olvida que la huelga recibe su fuerza del sindicato, de la asociación o de la unión de los trabajadores más que de !a representación. La huelga debe ser representativa, cierto, pero ha de ser algo más. ha de ser sindica!; es decir, del sindicato da empresa, del de industria o del de ciase. La huelga, así, sin sindicato, no es huelga, es un paro simbólico.

En conclusión, no era difícil suponer que un decreto gubernamental fuera en contra de los derechos y libertades de los trabajadores, lo que ha sido toda una sorpresa es que atentara directamente contra la credibilidad y el prestigio de un Gobierno que se titula predemocrético. Sobre todo, que deberían cuidarse mucho más los efectos de las normas que se dictan, teniendo en cuenta que los decretos ya no son decretos son REALES decretos.

 

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