Autor: Rodríguez, Pedro. 
   Sí sabe/sí contesta     
 
 ABC.    28/05/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

______Papeletas_____•

Sí sabe/Sí contesta

´ Muy bueno lo suyo, don Leopoldo. Este señor, oye, Calvo-Sotelo, ganó anteayer la mitad de las

elecciones del 83 con el basto, rustico y tosco procedimiento de contar lo que sabe. No sé dónde vamos a

llegar. Aquí es que, claro, cuando un Gobierno ha salido, en los dos últimos siglos, a dar explicaciones, se

le veía crecer la nariz y salir marchitas blancas en las uñas, cosa mala. Sobre todo, oye, es que para

mantener las calderas del Consenso conseguimos crear un sistema político y social basado, como decía

Peyrefitte, en la desconfianza. La maligna planta de La Duda cubre nuestras fachadas, y aún no hemos

descubierto el segundo apellido del Micoplasma Pneumonie, cuando nos tenemos que poner a buscar el

de Él Hombre Bien Vestido de Perpignan. Nos llevan a ciegas de la Neumonía .Atípica al Asalto Atíplco;

de la matanza de Atocha, a la de Almería; sin explicarnos, come y calla, por qué se fue Suárez, se echó a

Gabilondo y cómo se rescató a Rupérez; sin saber el precio del consenso, el coste de la Constitución,el

novio de Carmen Maura, quién pactó con Tejero y quién mató al Comendador. Nuestro espacio histórico

está lleno de agujeros negros, y nuestras democracias acaban. siempre rompiéndose por los eslabones

perdidos del silencio administrativo. Toda ta Transición ha sido un vía crucis de.dudas,y hemos

almacenado material para abrir el Gran Museo de la Desconfianza Nacional. Y si, hasta ahora,

preguntabas a El Poder: oye, Poder, macho, dime; El Poder te respondía lo de Kissinger: «No he

entendido su pregunta. ¿No ve que estoy con la. Razón de Estado?» (Por cierto, no es por nada, pero el

Kissinger, cosa mala el tío en gafe; la primera vez que vino, mataron a Carrero; la segunda, ingresaron a

Don Francisco en el Hospital, y ahora, ya ves, nos coge con los rehenes en la masa.) O sea, hasta

anteayer, El Poder metía las malas noticias bajo el picó de la alfombra. Una capá de polvo cafa sobre las

balaceras, las dimisiones, los pactos secretos, los rescates, las crisis, y ya si estaba algo del Ejército por

medio, a El Poder le entraba la mudez y soto te dejaba ver la Historia a través del cristal traslúcido del

despacho del fontanero o de todos los fontaneros de estos doscientos años. Ahora va este seftór, el Catvo-

Soteío, que parece el hombre muy buena persona, y se pone a contar lo que sabe y a echarle a los

misterios luz, taquígrafos y «geos». Hasta es probable que haya dicho la verdad. Mientras, algunos de sus

ministros y viceministros se van de la lengua para los «Confidenciales», o echan espesas cortinas de

humo, o siguen manejando la información, de la que se encargan, como si fuera material radiactivo que

no deben tocar —caca, nenes— los periodistas. Calvo-Sotelo ha bajado a las galerías que se han

descubierto bajo el suelo de la Democracia.´Felipe le sostiene la linterna. «No sé. dónde vamos a´parar,

pero vamos allá.» Es probable que se encuentren en seguida con el 23 de Febrero. Aquí la gente no quiere

un Consejo de Guerra para castigar, sino para que nos libere de la lepra de la duda. Si no es para eso, oye,

mejor, no. Que no te quepa la menor duda.--Pedro RODRÍGUEZ.

 

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