Autor: Merigó, Eduardo. 
   ¿Masoquismo político?     
 
 ABC.    28/05/1981.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

´JUEVES -28-5-31

¿Masoquismo político?

Estoy empezando a preguntarme si la politica española no está invadida por un extraño

masoquismo desde el advenimiento de la democracia. Es posible que el cúmulo de tragedias

reales que hemos vivido nos lleve a no ser capaces de concebir una situación que no sea

trágica, complicada y maquiavélica. Cuando, inmediatamente después de la formación de cada

nuevo Gobierno; los expertos decían con aire de confidencia que «este Gobiemo no puede

durar más de tres meses» yo ya pensaba que el período me parecía excesivamente breve.

Cuando comentando la situación económica se decía «ésto no pasa del otoño» también me

parecía que; siendo la situación gravísima, ni las sociedades ni las economías se paran de

repente. Pero desde el día 23 de febrero la situación ha empeorado aún más. Primero se acusó

á una serie de altos jefes militares de haber estado implicados en el golpe cuando en realidad

obedecieron de inmediato las órdenes del Rey. Más tarde se ha pretendido que las Fuerzas

Armadas dictaban la política del Gobierno, cosa que no ha ocurrido en ningún momento. Y!

ahora, después de los sucesos de Barcelona se está llegando al paroxismo de la confusión.

Hay confusiones comprensibles y otras que lo son menos. Que inicialmente y en base, a

declaraciones de rehenes presos de pánico, se pensara que había algún guardia civil entre los

secuestradores es comprensible después del trauma del 23 de febrero. Que uno de los diarios

que pretenden ser más respetables de España titulara que«la Guardia Civil» podía estar

implicada, es mucho menos comprensible. Porque todos sabemos que hay un capitán

escapado y sospechamos que algunos de los números que participaron en el golpe y han sido

puestos en libertad podrían ser menos inocentes de lo que se dice. También sabemos que los

sucesos, de Almería están por adarar y deberán ser aclarados hasta sus últimas

consecuencias. Pero «la Guardia Civil» actúa todos los días en defensa dé la Constitución y la.

seguridad ciudadana, y para el liberal que firma estas líneas «la Guardia Civil» es un

instrumento indispensable para la defensa dé las libertades. Y que conste que este liberal

nunca juró los Principios del Movimiento y ejerció su actividad profesional fuera de España

principalmente porque no le gustaba la dictadura.

Menos comprensible aún es ésa especie de decepción que se ha apoderado de muchos

políticos e informadores después del éxito de la operación policial. Rprque ¿puede alguien

dudar de que la operación ha sido un gran éxito? Gran éxito para los GEO que debería

contribuir a devolver la confianza a unos ciudadanos que se sentirán más protegidos por un

cuerpo que no parece" tener nada que envidiar en eficacia a los que exjsten en otros países.

Qran éxito para un Gobierno que ha aplicado sin vacilar unos principios uniyersalmente

aceptados de ´actuación psicológica frente a ese tipo de sucesos. Y, sin embargo, los titulares

han reflejado las dudas, más que él éxito. Si no llega a ser por la radio muchos españoles

habrían llegado a dudar que el golpe existió realmente. En cierto modo, la incredulidad ante la

ausencia de uniformes verdes dentro del Banco Central parece haber primado sobre la alegría

del éxito de la liberación de los rehenes.

¿Está justificada la incredulidad? Personal. mente no lo creo. Que haya golpistas en las

Fuerzas Armadas españolas es indudable, aunque esperamos que sean una pequeña minoría.

Que haya bandoleros, desde luego no. V seguiré siendo de esa opinión, aunque después se

encontrara que alguna .persona ha conseguido huir y que esa persona pertenecía a la Guardia

Civil u otro Cuerpo militar. Porque a título individual, se encontrarán aventureros en las Fuerzas

Armadas como se encontrarán periodistas venales o políticos corrompidos sin que ello

descalifique a ninguna de las tres profesiones. Del mismo modo me parece muy probable que

la operación haya sido financiada por la extrema derecha, aunque de provocación también"

sabe algo la extrema izquierda. En cualquier caso en todos los países existen extrañas

connivencias entre terroristas de ambos bandos que a menudo no se distinguen en nada de los

delincuentes comunes. Pero además se está descalificando al Gobierno si se piensa que

colabora en una operación de encubrimiento. Y si nuestros políticos y nuestros informadores

descalifican a su Gobierno elegido democráticamente, ¿se puede decentemente esperar que

los propensos al golpe lo respeten? Exijamos que las investigaciones sigan hasta el final, pero

no descalifiquemos de antemano..

Quizá sean ios nervios de tantos y graves acontecimientos los que están provocando el

masoquismo de la clase política. Pero convendría serenarse, porque la mayor parte de los

españoles, que, como lo demuestran las encuestas, están empezando a ver con esperanza

esta nueva etapa de nuestra joven democracia, podrían contagiarse. Y eso sí que sería grave

para la democracia.—Eduardo MERIGO. .„

 

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