Autor: Triviño López, Ricardo. 
 Oltra Molto, presidente del Consejo de Incautación de Segarra. 
 Sale al paso  :   
 (de las imputaciones de un grupo de trabajadores). 
 Pueblo.    02/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Oltra Mallo, presidente del Consejo de Incautación de Segarra

SALE AL PASO

(de las imputaciones de un grupo de trabajadores)

"lo empresa puede ser rentable´´

"No pienso solicitar expediente de regulación de plantilla"

Otra Moltó, presidente del Consejo de Incautación de Calzados Segarra, creado al amparo de la ley sobre Incautaciones de septiembre de 1939, y que se ha hecho cargo de la aventura económica de aquella industria, no había leído aún nada acerca de las últimas informaciones, en las que afirmaba, recogiendo las impresiones de algunos trabajadores, que la empresa, ahora del Estado, no ofrecía perspectivas de rentabilidad, y que los índices de productividad de los distintos sectores habían disminuido notablemente desde que el Consejo de Incautación estaba actuando. Al querer contactar con el señor Oltra, en la centralita de teléfonos de la empresa la telefonista aún contesta con «Cotizados Segarra. Dígame*.

—No. El señor Oltra no está. Le paso con su secretaria

La secretaria nos advierte de que hay un director-delegado, el señor Franco Suárez, en ausencia del presidente.

El señor Franco Suárez nos facilita los teléfonos del señor Oltra Moltó en Alicante. A partir le este momento, y pocas horas después, contactamos tele-

-Mire, no he leido nada. Puede preguntar cuanto quiera.

— El caso es, señor OJ-tra, que Jos trabajadores denuncian, entre otros aspectos del actual Consejo de Incautación, que la di-rección no dialoga con ellos.

—Bien, veamos. Hagamos cronología de los hechos y comprobemos si tal diálogo no se ha llevado a cabo. El veinte de octubre tomé posesión cómo presidente del Consejo; ese mismo dia convoqué a todos los miembros del jurado de empresa y mantuvimos un diálogo de primer contacto. Al concluir me mencionaron tener una reunión con la Junta Sindical, a lo que contesté que no tenía el menor inconveniente de celebrarla, para tratar problemas comunes de la empresa. Esa reunión tenía lugar la semana siguiente de ser solicitada. En aquellas conversaciones con jurado y Junta Sindical quedó claro que los miembros de] Consejo de incautación no somos accionistas de la empresa ni defendemos intereses privados o dividendos. Intentamos llevar a cabo las intenciones del Estado al hacerse cargo de la empresa, que no son otras que las de cumplir una función social que satisfaga las necesidades de los tres mil doscientos tra-bajadores de la antigua empresa Segarra. Por otro lado, el director general está en continuo contacto con los trabajadores.

— Segunda cuestión. Se denuncia un descenso en la productividad de los sectores de la empresa. Concretamente, se menciona que 13 producción de pies era de ochenta y dos mil antes fie que viniera el Consejo

de Incautación, y que aho ra no supera los cincuenta mil.

— Le diré que la media de producción, unos días más, otros días menos, ha sido como mínimo de setenta y tres ´mil pies. Lo que si sucedió es que durante ocho días, por problemas de ajuste en la máquina de cortina, principal protagonista en la construcción de los pies, se produjo una cifra no superior a los cuarenta y tres mil pies. Pero, a pesar de la baja de estos ocho dias, la media de producción durante este tiempo le confirmo que no ha descendido de los setenta y tres mil pies. Por otro lado, cuando el Consejo de Incautación comenzó a funcionar como rector de los intereses económicos de la nueva empresa, en fábrica no había cueros para la curtición. Estaban en los muelles a plazos vencidos, sin poder ser retirados por falta de dinero. Aquel mismo día mo de curtición.

—Se señala, por parte de los trabajadores, que un fui a Madrid para conseguir el dinero que hacia falta para que aquellas pieles fueran a la fábrica y pudiera mantenerse el rit-director del sector de curtición afirmaba poder construir en el primer año de cien a ciento diez mil pares diarios.

—Tal producción, de momento, es absolutamente imposible, por razones simplemente técnicas. Para ello es imprescindible producir una serie de innovaciones técnicas en la industria. Cuente, sin embargo, que tales pretensiones e aumento de productividad está en la mente del Consejo de Incautación.

—Tampoco hay cartera de pedidos prevista.

—Bien; veamos. Las cifras, aunque las ofrezca de memoria, pueden ser éstas: para la exportación están previstos setecientos treinta y seis mil pares; para el mercado interior, seiscientos noventa y tres mil pares, y para organismos oficiales, ciento treinta y nueve mil pares. Tenemos, por otro lado, en marcha la gestión de exportación de ochocientos noventa y tres mil pares a los Estados Unidos y setecientos setenta y cinco mil para Alemania y países escandinavos. ¿Son esto pedidos o no lo son? Puede preguntarse usted mismo. Por otro lado, la producción de botas para el Ejército sigue su producción normal, y yo mismo acabo de firmar la licitación para el concurso de manufacturación de botas para el Ejército para la próxima temporada.

—¿Cómo usted, un político, desempeña ahora un cargo técnico? Es algo que se comenta y se dice...

—Distingamos en este aspecto. Primero, mi misión no es técnica en el Consejo de Incautación. En lo que se refiere a producción de calzado, no sé más de lo que puede saber un hombre ajeno a esta industria, pero no en todo lo que se refiere al aspecto empresarial y social. Por otro lado, ya he declarado filas de una vez que mi profesión no ha sido la de poli-tico. La política la desempeñé de forma -transitoria, y he vuelto al desempeño de mi profesión de abogado y especialista en temas empresariales.

—Finalmente, señor Oltra, los trabajadores están un poco desesperanzados o preocupados, como quiera entenderlo, en el aspecto de la futura rentabilidad de la empresa. ¿Cree usted que puede llegar a serlo? —

Confío plenamente en su rentabi1idad, aunque esto suponga una labor tenaz que es responsabilidad de todos en todos los casos Por otro lado, puedo anunciarle que, como presidente del Consejo de Incautación, no pienso solicitar ningún tipo de expediente de regulación de plantilla, aunque en la misma (laya actualmente un cuarenta y tino por ciento de mano de obra indirecta. Si el Estado ha pretendido salvar a los tres mil doscientos trabajadores de la industria al incautarla, creo que debe llevarse hasta el final esta acción social emprendida.

Ricardo TRIVIÑO

 

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