Autor: Moya, Aurora. 
 El mundo del taxi. 
 Sigue la polémica  :   
 Mientras el Ayuntamiento implanta sus turnos, en el grupo provincial se contabilizaron 6344 votos en contra. 
 Arriba.    15/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

SIGUE LA POLÉMICA

Mientras el Ayuntamiento implanta sus turnos, en el grupo provincial se contabilizaron 6.344 votos en contra

El mundo de! taxi anda revuelto. Quince mil licencias hay en Madrid. De ellas, 13.500 están en manos de autopatronos. Esto hace que sea muy difícil conocer la opinión del´ taxi sobre un tema u otro. Asi, el Ayuntamiento cree tener la opinión mayoritaria de los autopatronos cuando ha creado sus tumos de descanso. Ayer, otro grupo de industriales y autopatronos se reunieron en el Grupo de Ta-tas recibidas en el «referéndum" convocado por el presidente de los empresarios, señor Conde, para tos turnos .de descanso. Para que el lector se dé idea de la desconfianza que existe entre unos y otros, reproducimos textualmente la declaración de un autopatrono, publicada ayer por Manuel Quintero en «Diario 16»:

«Naturalmente, como tienen nuestro numero de carné de identidad, contestarán por nosotros y pretenderán demostrarte al Ayuntamiento que está equivocado y que la mayoría está en contra de ios acuerdos a los que hemos llegado en favor de la industria.» Por otro fado, el señor Conde, a! visitar esta Redacción hace días, anunció que sí no vo taba una mayoría de los taxistas, si la mayoría era de abstención, dimitiría. Una vez precisados todos estos puntos, recogemos, en una crónica de Aurora Moya, el ambiente que existió en la votación de ayer:

Ambiente

—¡Pues mira! ¿Sabes lo que te tugo? ¡Yo voy a salir todos los días, les guste o no les guste! ¡Y a ver quién es el guapo que se atreve a multarme!

Unos mil quinientos taxistas se reunieron ayer en la Agrupación Provincial de Autotaxis y Gran Turismo para presenciar el escrutinio de la votación, que la Junta Directiva se había encargado de remitir por escrito a todos los autopatronos e industriales.

El tema se centra en los turnos de libranza impuestos por el Ayuntamiento, y que han sentado bastante mal * un buen número de taxistas. Este turno consiste en dividir 15.000 taxis existentes entre quince días, con lo que libran diariamente 3.000 taxis.

Y no queda ahí la cosa. Las licencias impares librarán, además, el primer domingo después de la implantación, y las pares, el primer sábado.

Resultado: se libra dos días por semana. «El total de días que libramos así es de ciento cuatro al año. Es excesivo —comentan los auto patronos asistentes—. Así que el señor Conde, presidente dé la Agrupación, se ha dedicado a remitir papeletas-consulta con las dos opciones de libranza que sé ven, la impuesta por el Ayuntamiento, y oficialmente va en vigor, y la anterior, acordada en la Asamblea del Grupo da Autotaxis, consistente en librar lo que la libranza se reduce a cinco días al mes, un toral de cincuenta y seis días al año.

—En cuanto a la libranza impuesta por el Ayuntamiento —opinan los «salariados—, no estamos de acuerdo con que los domingos la libranza dure hasta (as cinco de la tarde sólo. Pedimos las veinticuatro horas naturales. ¿A qué vamos a salir a trabajar a las cinco de la tarde? Al quince por ciento de comisión, ¿cuánto podemos ganar? ¿Ciento cincuenta peséis?

El ambiente en la sata de actos estaba caldeado. En el estrado, toda la Junta Directiva alrededor del notario, se dedicaban a abrir cartas. «Unas siete mil ciento y pico llegaron ai tañes... Y todavía siguen.» Los asientos, llenos hasta arriba, y colgando del sai co superior, dos grandes carteles. «Pedimos la dimisión del delegado de Circulación y Transportes, señor Estrada.» «Queremos trabajar.» A las tres y media, el escrutinio todavía iba para largo.

—Mire, este señor Estrada —comentan los taxistas— nos está haciendo la pascua.

—Pero, ¿no fueron cien taxistas a aplaudirle cuando se aprobaron los tumos?

—¿Y qué son cien frente a quince mil? Y, además, están pasando cosas indignantes. ¿Se acuerda de aquel impuesto de cinco mil pesetas que el

primeras licencias, a unos mil taxistas que tuvieron que pagar pan pasar la revisión, no se las han devuelto.

—Esto es democracia en el taxi —decía un miembro de la Junta Directiva— Siete mil cartas. Aquí se va a ver lo que quieren tos taxistas.

—Ya. Pero ustedes son quince mil. ¿Y los otros ocho mil?

—Bueno. Esos son los que se abstienen. Esos no quieren contestar. Allá ellos. —Sí, pero son algo más de la mitad.»

No hubo respuesta. Como tampoco hubo respuesta a una pregunta «sotto voce», lanzada por un autopatrono.

—Y los que tienen cuarenta taxis, los industriales. Esos, ¿han votado una sola vez o tantas como licencias tienen?

Aurora MOYA

(Foto MAGALI.)

 

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