Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   El traje     
 
 Informaciones.    21/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS

DEL CAMBIO

EL TRAJE

Por Jaime CAMPMANY

ALGUNO dirà que le tira un •*»• poco de la sisa; algún otro, que le viene estrecho de manga; para éstos,

será grande, como los trajes del viejo Chariot; para otros, un poco raquítico, como aquellos trajes de

Oliver Hardy. Nadie podrá decir que está hecho a medida de un individuo determinado, de un partido

determinado, de un hemisferio hispánico determinado. Y con menos razón podría decir alguien que está

hecha a medida del difunto, es decir, del tiempo muerto sobre el otoño de la Historia.

Ayer noche, citando se terminaba de redactar la Constitución en la Comisión del Congreso, don Emilio

Attard citó a don Manuel Azaña. «La Constitución tiene que ser un traje para todos.» Aquella

Constitución nació entre gritos y desgarros. No fue una Constitución como un traje para todos. El traje se

rompió pronto, y unos se vistieron la camisa roja y otros la camisa azul, y otros el uniforme militar, y

otros el mono de miliciano. Y empezó el tiroteo después de los muchos desgarrones. El traje, y la España

que se había metido dentro de él —¿o quizá se había quedado media España fuera?—, terminaron hechos

jirones.

Los únicos que se han quejado de este traje son los vascos. Pero, ¿qué quieren los vascos? Lo que

quieren, por ejemplo, los pocos vascos que representa el señor Letamendia, ya lo sabemos. Quieren no ser

españoles. Pero, entonces, ¿qué hacen aquí, discutiendo la Constitución de España? El Partido

Nacionalista Vasco quiere que la Constitución se ocupe de los Fueros del País Vasco, mejor dicho, de los

Fueros de Álava, de Guipúzcoa, de Vizcaya, de Navarra. Pero, ¿ha dicho Navarra que ella quiere ser una

provincia del País Vasco? A los vascos del Partido Nacionalista parece que lo único que les importa de la

Constitución es lo que diga de ellos. Los demás españoles, que se metan en la Constitución como puedan.

Los vascos han sido los «niños terribles» de esta Constitución. A ellos les da Igual la Constitución. A

ellos les preocupan sus Fueros, sus Estatutos, sus privilegios, sus autonomías, sus Independencias, sus

prerrogativas.

Los vascos son los únicos padres constituyentes que pretendían hacer de la Constitución un traje a su

medida, a su única medida. No sé si los representantes del pueblo vasco {los socialistas, desde luego, que

si) han acertado en la conciliación de sus aspiraciones autonómicas y el servicio a los intereses totales y

comunes de España. De cualquier forma, no podemos hacer de la Constitución el traje para un señor de

Bilbao o de San Sebastián, sino lo que decía Azaña: el traje de todos.

 

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