Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Unificación     
 
 ABC.    22/04/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

22 DE ABRIL DE 1971.

(De ayer a HOY)

UNIFICACIÓN

POCO después de aparecer en el «Sueddutsche Zeitung» una declaración del señor Suárez referente al

«individualismo fraccionador» del centro político, el centro político se individualiza todavía más y

consagra su fraccionamiento. Personalmente creo que el centro es una hipótesis de partida, una

instrumentación previa, el croquis inicial. Por eso me parece absurda esa actitud de licenciado Vidriera

que ha adoptado la «Federación Demócrata Cristiana». Si los del «Partido Popular» fuesen leones, no se

hubiera cumplido el viejo chiste de que si Nerón echa cristianodemócratas a los leones en vez de

cristianos, no habrían quedado ni los rabos de los leones. Este viejo chiste es italiano, como es natural.

Pero no es tan viejo como para ser de la época de Nerón, a pesar de que este inolvidable emperador era

verdaderamente chistoso. El «Partido Popular» se ha resistido al «decreto de unificación», cuya gracia

estaba en la disolución de aquel partido.

Italia y Chile son dos ejemplos de cómo loa democristianos suelen pasarse de rosca. En Italia, los

comunistas se han colocado, y en Chile hay un dictador. No quiero referirme a la C.E.D.A., más que nada

por no molestar, pero lo cierta es que allí donde hay un democristiano hay un exceso de perspicacia que

invariablemente se vuelve contra él. En esto que se acerca el señor Suárez, que pasaba por allí, y dice a

los alemanes que él es «normal» (cosa que nosotros ya sabíamos) y que en la situación de ahora no hay

lugar para los genios. Aparte de lo que tenga esa afirmación de conveniencia psicológica, lo evidente es

que el oportunismo conciliador del señor Suárez, que no presenta fisuras, no sólo es cada vez más

necesario, lo cual puede ser una apreciación subjetiva, sino también más irresistible, lo cual es una

apreciación objetiva. Todo le está saliendo bien al presidente. Pero si fuese un trabajo deliberado, el frío

desarrollo de una táctica, entonces el señor Suárez no seria un hombre normal, sería un genio. Aparte de

que hay un síntoma que es más bien clínico que político: el señor Suárez convenció al señor Areilza de

algo, lo contrario del señor Gil-Robles, que no convenció al señor Cabanillas de nada. Pero, fuera de esto,

¿qué pasa con el «Partido Popular»? ¿Es que tiene la peste política, y sólo los democristianos tienen la

antipeste? La verdad es que le atemoriza a uno el estilo de unificar que tienen estos señores. Me recuerdan

a otros. El caso es que Lo de una unidad de destino en la Democracia Cristiana parece que no ha colado

esta vez.—CANDIDO.

 

< Volver