Autor: López Rodríguez, Florentino (NEGRÍN). 
   Tirar a lo grande     
 
 Pueblo.    01/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

TIRAR A LO GRANDE

TENEMOS la muy seria sospecha de que no pocas agrupaciones políticas posean en verdad vocación

de partidos, y menos aún de partidos de masas. Parecen más bien nacidos con mentalidad de clubs

elitistas o de sociedades amistosas, donde todos conocen a todos. No es lo grave que el directorio quepa

en un taxi y la asamblea general en un autobús; lo grave es que parecen aceptar eso como el ideal.

Muchas veces no sólo no se hace proselitismo, sino que incluso se mira con recelo a los espontáneos que

se acercan. Da la impresión que cada personaje o personajillo tiene su papel, y hasta puede que su

presunta acta, y temen que los neófitos osen desbancarlos. Es la meritalidad de los viejos grupos de

presión trasvasada —acaso transustanciada— a los partidos.

A Así no se va a ninguna parte. Sin un mínimo de grandeza no es factible construir nada serio. Lo que

acontece a escala de individuos se reproduce luego a nivel de unos colectivos con otros. Donde el suceso

se observa de una manera más paladina es en el Centro Democrático. Al parecer se miran con lupa los

linajes y los árboles genealógicos. Aqui nadie quiera tener a nadie aliado a su derecha, para poder

argumentar públicamente que ta derecha son los otros o, por lo menos, que hay otros más a la derecha.

A Retrotrayéndonos al Centro Democrático. Si un grupo cualquiera, sea cual fuera su origen o el de sus

componentes, manifiesta expresamente su voluntad de integración, hay que aceptarlo sin más historias.

Un gran magma electoral que aspira a representar a la mayoría de la nación no puede permitirse el lujo

religioso del puritanismo; tiene que evidenciar una flexibilidad cuyos limites no vienen señalados por el

centro mismo, sino que los marca la inconfundible, por proclamada, naturaleza de las fuerzas situadas a la

derecha y a la izquierda. Si en política nos movemos en el malicioso terreno de las presunciones, no hay

forma de avanzar un paso. En política las palabras se objetivan por sí solas, de manera que si alguien dice

que es de centro y quiere fusionarse en el centro, es que lo es de verdad y no hay más que hablar. Es como

proclamarse y ejercer de demócrata; nadie tiene derecho a ponerlo en duda porque la duda beneficie a sus

intereses. No puede haber más evidencia que la de los hechos consumados. Arreglado estaría el derecho

positivo si así no fuera.

A Déjese el centro de peguitas pueriles. Y tire a lo grande.

NEGRIN

 

< Volver