Autor: Herrera, José Luis. 
   Gnoseología     
 
 Informaciones.    27/07/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

El español constituido

GNOSEOLOGIA

Informe Por José Luis HERRERA

*¿ \

ARTICULO 16. 3. «Toda persona detenida debe ser informada de forma Inmediata y de modo que le

sea comprensible, de sus derechos y de las razones de su detención, no pudiendo ser obligada a declarar.

Se garantiza la asistencia de abogado al detenido en Tas diligencias policiales o Judiciales, en los

términos que la ley establezca.»

LA cosa debe venir de lo de la polícroma riqueza cultural de la lingüística de las nacionalidades, claro.

Porque de otro modo, ya me contarán los señores cómplices del texto para qué se molestó Cervantes en

ser parido. Parece que el texto de la ponencia suscitó una enmienda, desestimada, naturalmente, por quien

correspondía. Una breve y escueta enmienda, que decía textualmente: «Jo, machos. Firmado: Francisco

de Ouevedo.» Una enmienda, enmienda que algo queda, que se ha quedado en nada, sin embargo. •Ahí

está, Indemne, el esperpento gramatical que Informa en forma, aunque sea inmediata. Ahí esté ese

coqueto «de modo que le sea comprensible». Ahí está el posterior gerundio, que ha dejado de tener el

habituat retintín condicional que presenta de ordinario. Ahí, esa asistencia del letrado al que es detenido

en las diligencias policiales, o • en las diligencias Judiciales. Al que no es detenido en ninguna diligencia,

no hay abogado que le ladre. Excepto, claro, cuando alguien es detenido en los términos que la ley

establezca, que no son ios mismos que los términos municipales de Coreses (Zamora) y Zaratán

(Valladolid), o en parecidos términos.

El párrafo es una joya, en términos generales. Pero una Joya que se explica por sí .misma, aunque a

simple consenso no lo parezca. Da la Impresión de que, a los eximios gramáticos de la ponencia, el árbol

de Guernica no les ha dejado ver el bosque, el farragoso bosque de su propia sintaxis; el laberinto de la

sindéresis, que decía el arzobispo Carrillo de Sánchez Albornoz, cuya Inexistencia es. una verdadera

lástima. En una palabra, que nunca es una: que todo el tuétano de ese morcillo literario está en la

gnoseología, o teoría del conocimiento del honorable presunto implicado, con perdón, y la

cognoscibilidad de las dolorosas razones de Estado que han aconsejado, acaso imprudentemente, la

respetuosa y transitoria detención del sospechoso de Inocencia que lo es. Lo demás no Importa, o no ha

importado. ´

Lo único serio de la cosa está en que el modo le sea comprensible. Porque, hasta ahora, cuando se detenía

a un travieso proclive e la «Parabellum», se te decía siempre: «Sicut dictum est, lus, sive lustum, est

aliquod opus adaequatum alteri, secundum alIquwn asqualitatis modum.» Y a la trena. A lo cual,

naturalmente, no hay derecho. Porque el travieso ametrallador protestaba como un demonio. Y entonces

el comisarlo de turno le gritaba:

«Veramente plú voite apaion cose che danno a dubltar falsa matera per le vare cagion che son nascoste...»

Y aquello era para volverse loco, palabra, y pedir desesperadamente confesión con el padre Xirinach, que

siempre, sentado y bien sentado, pillaba cerca. Y sólo entonces sabia el pobre presunto de indicativo que

estaba allí, destas prisionas gargado, porque se suponía que alguien había sido cargado por él, y no porque

la Policía se opusiera a sus relaciones prematrimoniales plenas con aquella chell ácrata y tal. que te ponía

a morir cuando tocaba su rock» de metralleta.

Lo único que debieron escribir los preocupados ponentes fue lo del «modo que le sea comprensible». Lo

demás lo terminaron, con la mejor voluntad, unos compañeros trabajadores que andaban por allí buscando

una avería del agua. Y estaban, para concentrarse en lo fundamental, cargados de razón. ¿O es que no

vamos a tener en cuenta la multipara riqueza idiomática de las nacionalidades, a la hora de concienciar la

Constitución en la incidencia vectorial del texto sobre la gnoseología del honorable detenido? Pues

entonces...

Nadie se atreva a detener, sin haberse graduado en la Ikastola.Nadie practique más detenciones

dudosamente gnoseológlcas. Menos uniformes, menos porras, con perdón, menos armas

desestabillzadoras de la democracia Inconsolidada, y más, mucha más, muchísima más filología del

consenso, sin la que no será posible explicar al angelito detenido toda eso que hay que explicarle, de

modo que le sea comprensible».

Ya andan por ahí diciendo, los enemigos de la sabiduría y pericia de los ponentes, que aquí no va a haber

quien haga una detención comilfó, o sea, fetén. El letrado señor Sandros parece que ha enviado a la

imprenta un texto de oro, del que ha encargado 100.000 ejemplares, en el que protesta por la falta de

comprensibilidad de las fórmulas empleadas para explicar al ilustre detenido las Injustas razones de su

detención. Y es que, a más del «habeas corpus», acaba de Inventar la ponencia un •habeas

cognoscibilitas», para cuyo salto de la garrocha no ha nacido el Fosbury todavía.

Puede que la Ignorancia de las leyes no exima de su cumplimiento, hasta que la ponencia descubra la

cosa. Pera la Incomprensibilidad del modo explicativo va a detener más de una detención. Por éstas.

 

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