Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El damero maldito     
 
 Informaciones.    27/07/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EL DAMERO MALDITO

Por Abel HERNÁNDEZ

EL presidente Suárez acaricia él propósito de irse unos días de vacaciones a primeros de agosto. Ha sido

un año duro, agobiante y decisivo. Conviene distanciarse del despacho, despejar la mente y disponerse,

con ideas claras, a responder a la gran pregunta: ¿Qué hacer después del 15 de octubre, una vez

refrendada la Constitución? Porque la cosa no está nada clara, de acuerdo con nuestros informes.

Establecidas las reglas de juego, ahora hay que gobernar sin pérdida de tiempo, porque los problemas del

país son verdaderamente serios.

1 Política de consenso: Ha dado buenos •resultados durante esta etapa cons, tituyente, pero ya no tiene

razón de ser. La democracia se ahogaría si siguiera el «compadreo», y el Gobierno U.C.D., alejado de su

clientela, perdería irremisiblemente las elecciones. Esta política de consenso tampoco favorece a los

socialistas. Y el desgaste de los dos partidos mayoritarios ha llegado al límite. Carrillo es, que se sepa, el

único partidario de continuar un par de años, reforzándola, con la política de consenso. Ante el temor de

que se rompa, su sindicato —Comisiones Obreras— ya ha empezado a amenazar con un otoño caliente.

Sin embargo, lo lógico es .que a partir del 15 de octubre la consigna sea: cada mochuelo a su olivo.

2 Gobierno de coalición: Refrendada la Constitución y descartado el consenso, Suárez necesita

formar un Gobierno fuerte, con mayoría suficiente en el Parlamento. Si no, estaría en las mismas. Por

tanto, necesita reforzar la U.C.D. Pero, ¿coalición con quién? Éstas son las salidas :

a) Con los catalanes: Hasta, hace poco, todo parecían ventajas. Ahora empiezan a verse los

inconvenientes. El principal de todos es que, mientras Cataluña no disponga de Estatuto, los

catalanes en el Gobierno se preocuparían más del porvenir de Cataluña que de la gobernación del

país, y esto provocaría quizá peligrosas tensiones en el seno del Gabinete, La segunda dificultad es

que la mayoría gubernamental estaría en manos y a merced de los nacionalistas catalanes (ahí está el

ejemplo de Soares en Portugal). Y la. tercera y principal, que sería una mayoría todavía muy frágil. A

pesar de todo, sigue siendo la opción más lógica.

b) Con , la derecha: Esta solución «a la francesa» tiene sus partidarios, pero hoy por hoy se

considera inviable. La imagen de U.C.D. se pervertiría peligrosamente. Además Alianza Popular

está en profunda crisis. Y la figura de Fraga, representante del sector más valioso, no acaba de

convencer dentro de un Gobierno.

c) Con. los socialistas: En la orilla Izquierda de U.C.D. y en la orilla derecha del P.S.O.E. tiene

partidarios. Sería un paréntesis de un año para salir del atolladero. Las elecciones municipales se

quedarían para después y se iría a comisiones gestoras. Lo que pasa es qué este «paréntesis» significaría

la institucionalización del consenso, no habría vida parlamentaría propiamente tal, y, en fin, los costes

serían previsiblemente mayores que las ganancias. Saldrían ganando Carrillo y Fraga, y habría

erupciones en el magma P.S.O.E.-U:C:D).

3 Disolución inmediata de las Cortes: El problema es que U.C.D necesita tiempo para completar su

organización —su maquinaria electoral— y el P.S.O.E, atraviesa horas bajas. Además, ¿quién garantiza

que el mapa político no va a quedar tras estas elecciones, con muy pocas variantes, tal como está? ¿Y

entonces, qué? No es fácil, no, salir de este damero maldito.

27 de julio de 1978

 

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