Autor: J.. 
   Terremotos en el centro     
 
 El Alcázar.    06/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

INFORMACIÓN POLÍTICA

TERREMOTOS EN EL CENTRO

A cuarenta días de las elecciones quedan todavía 67 partidos pendientes de legalización, 25 de ellos

sometidos a dictamen del Tribunal Supremo. La formación de candidaturas, cuyo plazo termina el

próximo día 8, constituye la principal actividad de los partidos, que parecen decididos a agotar el plazo.

El ultimo Consejo de Ministros aprobó las normas de participación de los partidos en RTVE, que tendrán

derecho a emisiones gratuitas distribuidas de manera igualitaria. A nivel de líderes, se producen las

siguientes incidencias: Tarradellas presidirá en el Rosellón la configuración del organismo consultivo.

Fernando Suárez parece desmentir los rumores que habían circulado insistentemente sobre su candidatura

por Reforma Social Española en León. López Médel, ex presidente del sindicato nacional de Enseñanza,

ha pasado a situación de retirado como teniente general jurídico del Aire para presentarse por Teruel al

Senado. Y Lasuén parece haber sido el político designado por Centro Democrático para hacer cara a

Fraga accediendo a un debate televisivo, al tiempo que le reprocha los "excesos con que perturba el país´

El Rey, por su parte, recibió durante casi dos horas a Antón Canyellas, al tiempo que aceptaba las cartas

credenciales del nuevo embajador soviético.

Estas son las coordenadas de la actualidad política cuando concluye una semana importante, decisiva, de

cara al desarrollo de los comicios. La intervención de Suárez ha servido para deslindar las dos líneas

fundamentales que se enfrentarán el 15 de junio: los reformistas sin techo del Gobierno y los matizadores

de la reforma englobados en torno a Alianza Popular. Por lo pronto, es unánime la observación dirigida al

primer ministro para que aclare de una vez la provincia que ha elegido para presentarse. Y puede

afirmarse con voluntad de objetividad que los reproches recibidos por Suárez desde diferentes instancias

tienen consistencia y han calado hondo, aunque el murmullo de fondo orquestado por el Centro impida

ver el bosque. La conducta demostrada por TVE en los últimos dos días es francamente desalentadora, y

corrobora las fundadas suposiciones de dirigismo que se atribuían al Gobierno. Hasta Camilo ha salido,

en su primera intervención televisada en socorro del primer ministro. El pacto Suárez-PCE se ha

demostrado como hecho probado, y se ratifica con dos circunstancias recientes: el retorno de Dolores

Ibarruri (¿porqué está tan calladito el Partido y no ha orquestado una campaña masiva de retorno?) y la

anunciada rueda de prensa con Alberti. Ante ambas situaciones, el P.C. se comporta como si supiera por

anticipado lo que va a ocurrir y no se molesta lo más mínimo en ejercer presión alguna. Evidentemente,

porque ambos extremos están negociados.

Con idéntico relieve se comenta en diferentes medios políticos las razones de Gregorio López Bravo para

concurrir a las elecciones como candidato de Alianza Popular. Aunque, para algunos comentaristas el

hecho no reviste más alcance que la unión entre afines, López Bravo puede representar un importante

fichaje para la lista madrileña de Alianza. Casi tan importante como la pérdida que para Cantarero

significa la negativa del otro Suárez, Fernando. En el caso de López Bravo se argumentaba su estrecha

vinculación a la Zarzuela y su amistad personal con el primer ministro, así como su intervención como

gestor de las cinco leyes de la reforma política desde la Comisión de Leyes Fundamentales de las Cortes.

No hemos podido conseguir ninguna declaración del ex ministro sobre sus motivaciones, pero representan

un claro retorno a la política activa.

Mientras tanto, llegan noticias de continuos terremotos internos en la coalición que Suárez se esfuerza por

dar forma y consistencia. El Centro, sin el apoyo del primer ministro y los laureles del poder, sería una

ficción tan vacía y tan incongruente como la que se produce entre otros grupos, pero adoleciendo además

de una asepsia absoluta en el plano ideológico que unos cuantos aspirantes a poltronas pretenden cubrir

con poses elegantes, buenas palabras y blandas declaraciones públicas. La presencia del ex ministro

Calvo Sotelo tiene, por lo tanto, una finalidad muy clara, y es aglutinar tantas tendencias y pareceres (y

sobre todo, ambiciones) en una versión plagiada de Alianza Popular capaz de arrebatarle la titularidad de

la moderación sin asimilarse con el pasado. Decir que el Centro puede derrumbarse en cualquier

momento ante cualquier gestión equivocada es una realidad rigurosa, y confirmar que no aguantará un día

más tras darse a conocer los resultados de las elecciones, una evidencia patente. Pero, eso sí, a los demás

sectores de opinión les ocurren cosas semejantes, hay que reconocerlo.

Por lo pronto son 18 las coaliciones establecidas. En algunos casos se perciben logros ciertos, como la

candidatura unitaria para el Senado de "fuerzas democráticas". O en la lista exclusivamente socialista que

presentará el PSP para el Senado por Madrid. Todo lo demás se mueve todavía, a estas alturas, en el más

absoluto dominio de la indecisión v la inclemencia. Un atisbo de rigor y precisión se aprecia, sin

embargo, en la mentalidad de algunos políticos, con manifestaciones como esta: "La reforma fiscal es un

"slogan" que hay que abandonar: una reforma fiscal necesita seis años de estudio, preparación y

aplicación y en España lo que hace falta es que el nuevo Gabinete que se cree después de las elecciones

empiece a aplicar la legislación fiscal actual". Así lo entiende, con acierto, Antonio García López,

secretario general del Partido Socialista Democrático. Esperemos que, poco a poco, la cordura y los

auténticos requerimientos del pueblo se impongan como meta final ante tanta palabrería trasnochada y

vacía que inunda los discursos de los políticos.

 

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