Autor: J.. 
   Suárez puede quedarse solo     
 
 El Alcázar.    07/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Información política

SUAREZ PUEDE QUEDARSE SOLO

Escisión en Centro Gubernamental: dimite Álvarez Miranda ante la avasalladora pretensión del primer

ministro de imponer hombres de su confianza al frente de todas las listas del Partido

En la recta final de la primera etapa electoral, que culminará mañana con la definitiva constitución de

candidaturas, se aprecia una clara dispersión entre los grupos que habían intentado alcanzar una cierta

homogeneidad. En algunos casos, la formación de listas ha exigido un trabajo laborioso no exento de

incidencias, como ha ocurrido con Alianza Popular y que le ha costado, por unos motivos o por otros, un

cierto número de bajas a nivel provincial. En otros ha predominado el criterio de candidaturas propias. En

el momento de redactar esta información, permanecían pendientes todavía la formación que presentará el

Centro Gubernamental y la postura de algunos políticos relevantes, como Areilza. Carmen Diez de

Rivera, la dinámica ayudante del primer ministro, ha preferido no comparecer con el PSP, mientras que,

por su parte, el Partido Sindicalista anunciaba su abandono de Unidad Popular (dominada por los

comunistas) al igual que el Partido del Trabajo dejaba Izquierda y Vasca.

Una vez dilucidados los cuadros punta que presentarán los partidos, la dinámica electoral deberá afrontar

dos importantes escollos: balance de costos y planificación de campañas. Los presupuestos hechos

públicos por algunas agrupaciones oscilan entre 1.500 millones (Alianza Popular) y 150 millones

(Democracia Cristiana). El presupuesto oficial —según Cifra— supera los 3.000 millones de pesetas,

incluyendo las 45 ptas por escaño en el congreso y las 5 ptas en el Senado, urnas, papeletas, etc. Correos,

por su parte, estima que deberá distribuir unos 300 millones de envíos, lo que exigirá indudablemente un

aumento del personal y de los servicios. En otro orden de cosas, es importante el acuerdo adoptado en San

Sebastián por diversos partidos a fin de no perjudicar con sus campañas de propaganda la estética y la

limpieza de la ciudad. Sena conveniente que se llevará a la práctica y cundiera el ejemplo.

En cuanto al segundo tema, está claro que la mayoría dé los 194 partidos que podrán concurrir a las

elecciones deberán realizar un profundo esfuerzo de síntesis y clarificación de manera que entre la

hojarasca de slogans y siglas los electores puedan encontrar alguna referencia auténticamente definitoria.

Porque la mayoría de los partidos no difieren en muchos casos entre sí mas que las distancias entre las

biografías de sus líderes. Despersonalizar los partidos y sedimentar las propuestas no será una tarea fácil.

En fecha reciente, la mayoría de los partidos han dado prueba de su vaciedad en el aspecto económico a

tenor de las medidas presentadas en recientes sesiones informativas. Ahora se ofrece un detalle realmente

significativo que puede ser muy ilustrativo: casi todos los partidos de obediencia marxista se muestran

partidarios ´de la creación de milicias populares.

Mientras tanto, parece confirmado el "terremoto" que anticipábamos ayer en el Centro Gubernamental de

Suárez, provocado por la Unión Social Demócrata. El detonante parece haber sido la colocación de

candidatos en las listas provinciales. Pero, según mis noticias, el altercado ha adquirido mucha mayor

entidad durante las reuniones celebradas ayer por los dirigentes del Centro ante la avasalladora pretensión

del primer ministro Suárez de colocar al frente de todas las listas provinciales a hombres de su entera

confianza que en nada o en muy poco se identifican con el sentir de los dirigentes de la coalición, que se

han visto de esta forma a última hora desplazados y relegados ante la implacable voluntad de predominio

de Suárez. La repulsa a estas maniobras ha sido tan indignada que Álvarez Miranda presidente del P.D.C

—según mis informaciones— ha presentado la dimisión subrayando su actitud de no participar en la

coalición como mera comparsa de la ambición presidencial. Nos encontramos, por lo tanto, a lo que

parece, ante una clara y visible brecha en el partido gubernamental que puede cuajar en una ruptura entre

Suárez y los grupos reformistas de la oposición moderada que hasta ahora habían constituido uno de sus

apoyos más decididos. Suárez se puede quedar solo. Y mientras tanto, atención, la bolsa sigue bajando,

pausada y lentamente, pero en abierto descenso.

J.

MAYO — 1977

 

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