Autor: Herrera, José Luis. 
   Claro está     
 
 Informaciones.    31/07/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

El español constituido

CLARO ESTA

Por José Luis HERRERA

Artículo 20.2.—En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará

comunicación previa a la autoridad, que sólo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de

alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.

SI el diputado don Rafael Alberti no hubiera abdicado de su diputación, hubiera, sin duda, contribuido a

proyectar sobre el texto constitucional la claridad bien entendida del alba del alhelí. Si, pero don Rafael

fuese, y no hubo nada, ni siquiera esa mínima y dudosa luz del día, en la que todos los gatos son pardos,

dicho sea sin Animo de aludir. A lo mejor por eso de lo ¡pardo, la única claridad que campea en el texto

reautta mas bién clarisa. Y por eso está claro que la democracia nos ha traído un premio Nobel de

Literatura, pero sin ánimo de reincidencia por parte de los señorea diputados, cómplices cuando no

culpables, de una redacción sub23. En el Senado hay escritores. Ya veremos. A lo mejor en el Senado hay

comas y todo. Alabado sea el Señor.

Perece que va a fundarse el partido ingenuocrático. A lo mejor aparece, con ese nombre, la próxima vez el

señor Areilza. La vocación mayoritarla del señor Areilza es como el curso de un Guadiana salvador;

oomo un Jordán con Ojos y con Tablas de Daimiel. Los de la reserva espiritual de partido ingenuocrático

comentaban el otro día que eso de las reuniones y manifestaciones en (lugares públicos —que dicho sea

de paso y asi, queda mucho mejor— se arreglaria estableciendo en cada sitio o nacionalidad un ámbito, o

agora, especialmente reservado a las concentraciones digamos ideológicas. Ni un niño sin escuela, ni una

Ideología sin crepúsculo y sin su plaza de Oriente. Con lo cual se acabaría la cuestión, y ese límite

hermosísimo de las razones fundadas, ¿Lleva usted algo que declarar, señor gobernador civil? Pues sí,

señor,´ que llevo. Y ¿qué lleva usted, señor gobernador civil? Razones fundadas, señor, razones fundadas.

Y asi, acusados de contrabando ilegal de razones fundadas, irán cayendo los gobernadores civiles, que,

como ya dijo uno, lo único que portaban hasta hace poco eran valores eternos para dar y tomar.

O sea, que no hay agora imperial que cien años dure. ¿Qué serían las concentraciones y las

manifestaciones si permanecieran en los limites del ágora y de la razón que .el corazón no comprende, sin

jeringar a la gente ni echar el cierre al comercio? Si los signos externsos de pluralismo político no sirven

para que los demás sepan lo que vale un peine de determinada marca,, o sea partido, ¿para qué van a

servir? Cuando un partido se echa a la calle, lo mismo que cuando un profeta se echa al monte, de lo que

se trata es de establecer el valor de los propios peines, sean o no de ametralladora, y de que lo pague el

otro; es decir, el que se pasa la vida sin haber fabricado un peine; el minusválido democrático, como

quien dice, que siempre anda falto de glóbulos rojos e incluso blancos, vengan de donde vinteren.

Artículos así, indeterminados, como el 19 de los mismos, son lo que ae dice el pulmón del pluralismo. Un

sanatorio para el desastre ordenado de pareceres. Un plan de desarrollo de la confusión, que para si lo

hubiera querido uno que uno sabe, que es de las Ramblas y se llama don Laureano. ¿Qué va a decir la

relativa autoridad, a la que de entrada se le (prohibe autorizar, que deberla ser lo suyo; a la que le dan el

plato servido y sólo puede dar señales de vida prohibiendo? Que tenía o que no tenía razones fundadas.

Que estaba cargado de razones fundadas o que, lo que son las cosas, se las había dejado en el otro cabás.

Y no Importará nada que los comerciantes no vendan una escoba, cuando los políticos tengan que vender

su peine, porque la discreta autoridad no tendrá razones fundadas. Porque nunca habrá un suicida de la

autoridad que ae atreva a sacar del bolsillo un puñado de razones fundadas, a menos que la oposición de

la siniestra asi lo requiera. Porque, como es sabida, aquí la única que está dejando el orden público hecho

un desorden privado es la Unión del Centro Democrático. Ni un tulipán mandilaron los bermejos del 1 de

mayo posada ¿No serla porque todos eran del mismo color de la hoz con que se mira?

Dice un vecino de uno que el consenso es como la familia sin cuartos; eso donde todos riñen y todos

tienen razón. El consenso ha consistido en que todos querían, correr, porque aquí lo importante era tener

una Constitución, aunque fuera una pupa. Los unos, para apuntársela en el futuro perfecto. Los otros para

que, una vez parida, permitiera abrigar la esperanza de que se fueran los unos, Y los de la patria potestad,

para acabar diciendo que con una Constitución asi no hay democracia que aguante, y que aquí lo que hace

falta es que los tanques estén con nosotros y Dios en los de todos. claro está. A uno, aquí, esto del

consenso lo que le parece es el trato de las familias cuando el mozo y la moza se quieren casar; que el yo

pongo !a alcoba, que si usted pone la sala, que si la cocina a medias, y que si a ver qué va a pasar con las

mulas. Y que, cuando parece que las partes están de acuerdo, lo que pasa es que el mozo y la moza no se

quieren casar; o lo que no es lo mismo, que se han casado ya por su cuenta.

 

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