Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Trabajoso parto     
 
 Informaciones.    07/05/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

TRABAJOSO PARTO

Por Abel HERNÁNDEZ

Ala Unión del Centro le está costando sudor y lágrimas dar a luz las listas de candidatos. Era previsible.

Las dificultades se han ido acumulando. Hasta la irrupción del presidente Suárez, precedido del señor

Calvo Sotelo, el Centro Democrático era ya un nido de intereses partidistas y personales encontrados.

Faltaba disciplina y coherencia de grupo. Con el presidente se unieron al conglomerado —es decir, al

carro de los vencedores— otros partidos y agrupaciones regionales. Los de dentro recibieron a los nuevos

con reticencias porque amenazaban sus posiciones privilegiadas. Y a todo esto, según todos los indicios,

ha habido una excesiva presión gubernamental para colocar, también en lugares preeminentes, a los

«hombres del presidente». El malhumor y el desconcierto de las últimas horas era previsible.

Faltan poco más de veinticuatro horas para que las Juntas electorales echen el cierre de las candidaturas.

La prisa es mala consejera. El intermediario señor Calvo Sotelo multiplica sus contactos de buena

voluntad para limar asperezas y lograr concordias. Las reuniones de los dirigentes de los diversos partidos

no cesan. Algunos amenazan con dar el portazo. En la Moncloa se trabaja a destajo.

Al final, parece que no queda otro remedio que aceptar disciplinadamente lo que decida el jefe de filas,

que no es otro que el propio presidente del Gobierno. Su extraordinaria capacidad de persuasión se está

poniendo a prueba. Todos quieren ocupar los primeros puestos y colocar bien a sus peones. Había que

haber hecho una convención de urgencia en cada una de las provincias; pero no hay tiempo. En cualquier

caso, hay que evitar que se desvirtúe el claro propósito democrático de esta Unión del Centro. Es, sin

embargo, paradójico que se pretenda airear la independencia del Poder cuando preside la coalición el

primer ministro y está detrás de la operación, apiñadamente, todo el Gobierno. Al final, aunque

trabajosamente, llegará el parto dentro de unas horas.

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