"Por qué es necesario el Centro político"     
 
 Pueblo.    23/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

«POR QUE ES NECESARIO EL CENTRO POLÍTICO»

«La Vanguardia», de Barcelona, opina en un articulo editorial:

"Si repasamos la historia contemporánea de España, veremos que la polarización de las fuerzas sociales

en dos grandes grupos no es saludable para la vida política del país. Incluso el sistema del turno pacífico

que inventaron Cánovas y Sagasta. tampoco puede ponerse como ejemplo de eficacia política, porque fue;

una creación artificial que murió a la primera corriente de aire de autenticidad que recorrió nuestra

geografía.

Mientras se mantuvieron más de dos partidos en los parlamentos y estuvieron obligados a pactos y a

coaliciones, el sistema funcionó más o menos bien, pero lo que es indudable es que se evitó siempre el

enfrentamiento del país. Las fuerzas de en medio impidieron el choque incivil. Cuando en 1936 a las

elecciones sólo se presentaron dos grandes bloques, es decir, que la España de entonces sólo tenía dos

opciones radicalizadas y peligrosamente distanciadas, vino la guerra civil.

Aunque las circunstancias sean hoy muy distintas a las de aquella época de doloroso recuerdo, y a medida

que la buena información avance —buena información no quiere decir mucha información, que confunde

y perturba, sino auténtica y honrada explicación de la realidad de los hechos, los hombres y las cosas—

crezca la madurez del pueblo español, es imprescindible tapar todo resquicio por donde se puedan colar

las malas tentaciones. La historia verdadera, sin falsos triunfalismos, sin literatura, sin afán de

justificaciones, ha de ser nuestra lección permanente.

Es por todo eso por lo que se pide la aparición del centro que tanto necesita nuestra estabilidad actual y

futura. Con el sistema electoral proporcional, hay dos maneras de lograrlo: con un gran acuerdo claro y

preciso, de partida, o con la aparición de diversas fuerzas parlamentarias obligadas a pactar para gobernar.

Cualquiera de las dos es válida, si se consigue aislar el riesgo de la polarización en dos bloques, uno de

una derecha autoritaria y poco flexible, movida por principios exageradamente respetados o por la

defensa de intereses materiales, que sería peor, y otro de una izquierda proclive al estallido

revolucionario, por dogmatismo o por facilidad de irritación social.

Todo seria malo para España y esto es lo que los españoles, precisamente, no queremos."

 

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