Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Flor de un día     
 
 ABC.    24/04/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

APUNTE POLÍTICO

FLOR DE UN DÍA

No se ha producido la unión del centro. El grupo democratacristiano del señor Gil Robles —con cuyos

planteamientos y soluciones políticas he discrepado y discrepo— no ha dado el ansiado sí a otras

formaciones, sensiblemente a! «Partido Popular». De esta suerte, parecen aflorar a la luz pública

discrepancias de fondo que vienen a explicar, a mi juicio, la artificiosidad de esta pretendida concepción

centrista de la política y a cuestionar su autoridad y so posibilidad reales

Más todavía: los señores Gil Robles y Gil Delgado y Ruiz Giménez se alian, para el Senado, con los

marxistas del «P. S. O. E.» (R). ¿Acabarán de comprenderlo los verdaderos centristas? Yo sé que un

partido político es, primero de todo, una ideología. Se puede ser conservador, socialista, democristiano,

etc.... Es difícil ser «ideológicamente» de centro. En el centro, todo lo más, le colocan a uno. El

comunismo soviético es centrista para los maoistas. Etc....

Pues ahora resulta que algunos democratacristianos son más proclives al socialismo Que a las tesis de

Fernando Alvarez de Miranda o de Pío Cabanillas.

Los partidos —o mejor las personalidades— que se unen y desunen en el Centro Democrático corren

peligro de perder su propia identidad. Me parece que esa es una de las ratones que no ha tenido en cuenta

el grupo de Gil Robles. Hay principios, en buena y recta concepción de los políticos que dicen creer en

ellos, que no son renunciables. Un partido con ideología propia no puede —no debe— ni suicidarse, ni

exigir que otros se suiciden. Lo que ocurre en España, y en abril de 1977, es que hay partidos que no

tienen aquella ideología propia o que la disimulan. Aparecen como una amalgama, bastante poco

Inteligible y siempre proclive a ser tachada de agavillamiento oportunista.

He ahí una de las dudas que ofrece a los españoles la opción de «Izquierda Democrática». ¿Qué ideologia

tiene?. se preguntan, con razón electores. Porque no basta con el deseo de alcanzar el Poder. Menos aún,

ofrecer una pretendida alternativa medio socialista, un tanto conservadora, en parte liberal y autode-

nominado democristiana, pero complaciente con la comunista. En función de no ser esto, ni aquello, es

difícil creer qué tienen una doctrina, que terminaría siendo, en el mejor de los casos, sencillamente,

amorfa, o, lo qne es peor, pluriformista. Intelecto Prieto diría que camaleónica.

Estos hechos deberían sopesarse por los que no han querido llegar tan lejos, ni tan ambiguamente. Por los

hombres del «Partido Popular», mas, mucho más cercanos a «Alianza Popular» que a Felipe González.

Hace unos días «n periódico de la tarde publicaba «n primera página nna gran foto de Fernando Alvarez

de Miranda. ¿Por qué? ¿Acaso porque había pronunciado un gran discurso? No, sencillamente porque

había atacado a Fraga. Ese era el único mérito que el citado periódico le atribuía.

La cosa está clara vara quien quiera Teria. Se trata de desunir 7 enfrentar a la derecha y al centro-derecha

mientras se aten bien atadas las izquierdas j los antifranquistas «medulares». No caigamos en la trampa.

No Ve» hagamos el juego. No rompamos los puentes.—José María RUIZ GALLARDON.

 

< Volver