Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El centro no es azul     
 
 Informaciones.    11/05/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EL CENTRO NO ES AZUL

Por Abel HERNÁNDEZ

DEFINITIVAMENTE, los dirigentes de la Unión del Centro Democrático quieren aparecer ante el país

con una imagen limpia de viejos lunares. El Centro no es azul ni se viste de azul. Esto parece que ha

quedado claro. A la hora de elaborar las listas, puede que la peor parte haya sido para los «seuístas» de

Martín Villa. En opinión de los centristas, la coalición formada por el Gobierno Suárez y los partidos

socialdemócratas, liberales y cristianodemócratas va a ser la encargada de culminar la reforma

democrática en España. El encuentro se ha producido porque ha habido una coincidencia sustancial entre

los propósitos de unos y de otros.

No hay pacto previo para las Cortes constituyentes. Sin embargo, hay consenso en unos cuantos puntos:

Que las Cortes sean efectivamente constituyentes, que se haga una moderna ley de regiones, que se lleve

a cabo un pacto economía a corto y medio plazo, que se intente un pacto social y que se saque adelante

una razonable reforma fiscal. Este es el programa. Naturalmente, en la Unión del Centro no se está por el

continuismo ni por los desbordamientos izquierdistas.

La paz se ha hecho en la gran familia. El triunfo se barrunta. La democracia, con la consolidación de la

Monarquía constitucional, está al alcance de la mano. Todo es optimismo. La campaña electoral se

prepara aceleradamente, los centristas han llegado al acuerdo de no responder a los improperios con

improperios. Van a dar al país una imagen de moderación y de civilidad.

Anoche, en la primera cena de confraternidad, se esbozaron las líneas y el tono de la, campaña. El señor

Benzo preguntó en un momento dado: «¿Qué hacemos si nos preguntan si somos franquistas?» Hubo

ciertos titubeos. Al final se impuso, según nuestras fuentes, la siguiente tesis: Nada de loas al franquismo;

pero no somos antinada. No somos antifranquistas ni antimarxistas. Somos no-franquistas y no

marxistas.» Como se ve, se afina la semántica. La sonrisa volvió. La campaña va a empezar. Con la

Unión del Centro se ha superado definitivamente —o está a punto— la tensión dialéctica franquismo-

antifranquismo. En difícil equilibrio y con bofetadas de la Izquierda y de la derecha, los centristas, que

tienen experiencia de Gobierno y experiencia de partido, van a intentar coronar el edificio de las

libertades en España. Esta es, a pesar de todas las imperfecciones pasadas y presentes, la gran frontera y

el gran reto.

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