Cuidado con la calvosotelización     
 
 Arriba.    11/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CUIDADO CON LA CALVOSOTELIZACION

Adías de las elecciones, síntomas inquietantes comienzan a aparecer en el panorama,

presagio tal vez de la aparición de un peligro concreto, típicamente español, típicamente

terrorista, pero destinado a crear efectos políticos. Podríamos llamarlo el fenómeno de la

calvosotelización y a estas alturas de la evolución democrática, después de lo que la nación ha

visto, parecería bastante probable que las fuerzas políticas tradicionalmente radicales pudieran

hacer el último intento, el final, para pinchar el globo en sangre con la esperanza de convencer

a sectores de la nación de que la democracia no es posible.

No nos referimos al lamentable suceso de Valdemoro, culminado a punta de navaja, dentro de

las normas más rancias de la discusión política celtibérica. Pensemos que el desgraciado

hecho fue emocional, una escena de irritación no representativa. Pero casos así pueden

disparar escaladas. La imagen de los coches corriendo y vomitando balas a la vieja usanza de

la represalia son demonios familiares que han pasado por el panorama con fuerza tal que éste

aún huele a azufre. No es por ahí. ´Las fuerzas involucradas ideológicamente en lo de

Valdemoro, estamos seguros, no van a caer en lo bárbaramente fácil.

Y está el asesinato del presidente de la Cros, José María Bulto Marqués, con formulación

terrorista y peticiones de dinero que más parecen corresponder a actividades planificadas por

grupos que a simples acciones delincuentes. La figura del asesinado, representante de la gran

empresa, encaja perfectamente en el marco de las sospechas anteriores.

Para qué vamos a engañarnos. Las mismas fuerzas que hace muy poco tiempo protagonizaron

momentos tristísimos para este país y lo pusieron al borde del fin de sus esperanzas, están ahí.

La misma ultra radicalizada de un lado y de otro, una dándole vueltas a la fórmula de cómo

provocar el caos y reventarlo todo por el prurito de provocar esas contradicciones en el

sistema, capaces de darles la razón teórica y hundir todo lo hundible a cambio, y otros con la

añoranza de épocas remotas, no ya las inmediatamente anteriores a la Corona, sino las de

1941 a ser posible, en un deseo irresponsable de provocar el paso atrás olvidándose incluso de

que determinados fenómenos son irrepetibles porque, ni se dan las mismas circunstancias

históricas ni existen las personas clave única del sistema.

Sus posibilidades, tan amplias como las de cualquier asesino sin objetivo fijo, son múltiples. La

lógica inclinaría a pensar en personas concretas, bien conocidas, líderes políticos de derecha o

izquierda. En segundo término e nuna campaña dirigida al resto de los estamentos,

económicos o militares, por ejemplo. Repetir la faena porque el tiempo corre.

Esperamos equivocarnos. Sería mucho mejor para nuestra Historia que no hubiera

repeticiones. Pero si ocurrieran, creemos que los objetivos perseguidos han quedado

ya bastante claros. Tan claros como aquellas escenas ejemplares de solidaridad nacional ante

los muertos de cualquier ideología que habría, en su caso, que volver a repetir con más

fuerza que nunca.

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