Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Diario de las elecciones. Fernando Álvarez de Miranda y la "Unión del Centro". 
 "Se debería haber tenido más en cuenta a los partidos y menos a las personalidades independientes"     
 
 ABC.    15/05/1977.  Página: 15-16. Páginas: 2. Párrafos: 29. 

ABC. D O M IN G O 15 DE MAYO DE 1977. PAG. 15

Diario de las ELECCIONES

FERNANDO ALVAREZ DE MIRANDA Y LA «UNION DEL CENTRO»

«SE DEBERÍA HABER TENIDO MAS EN CUENTA A LOS PARTIDOS Y MENOS A LAS

PERSONALIDADES INDEPENDIENTES»

«Me hubiera gustado que la "Unión de Centro Democrático" hubiera tenido más en cuenta a los partidos

políticos y menos a las personalidades independientes. Pero las cosas son como son y hay que aceptar la

realidad tal y como está conformada.» Con la mesura de siempre, las maletas preparadas para iniciar la

campaña en Patencia, Fernando Alvarez de Miranda, presidente del apartido Demócrata Cristiano»,

expone su adhesión condicionada., su «sí, pero...» al proyecto electoral de «Centro».

«Está en marcha una unión electoral, no la convocatoria de un nuevo partido»

—¿Formaría aún parte de la «Unión de Centro el «Partido Demócrata Cristiano» en el caso de que el

plazo de presentación de candidaturas hubiera terminado una semana más tarde?

—Creo que sí. Hubiéramos intentado en esa semana eliminar algunos de los nombres que irrumpieron en

las listas a título individual. El planteamiento del «Centro» no ha dejado de ser válido en ningún

momento, pero tal vez los partidos políticas no hayamos sido capaces de estructurarlo sin otros apoyos.

De todas formas nosotros anteponemos en estos momentos la estabilidad de la democracia a los intereses

de partió.

—¿Cómo valora entonces la configuración de la actual alternativa de «Centro»?

—Podrá valorarse mejor cuando, tras las elecciones, sus diputados y senadores comiencen a actuar en las

Cortes. Si contribuyen a la consolidación de la democracia, esta operación tan llena de incidencias habrá

sido muy positiva. Si por el contrario, no ocurre así, tendríamos que reconocer que habría sido un fracaso.

De momento todos cuantos Integramos la coalición estamos ilusionados ante la oportunidad de ser el

instrumento electoral que concluya la reforma constitucional.

OSORIO Y LAS LISTAS

—Se habló hace unas semanas de «Injerencias» del vicepresidente Osorio en la elaboración de las listas

del «Centro» y se llegó a mencionar a Fernando Alvarez de Miranda como colaborador directo de tal

estrategia.

—Eso no es cierto. Me une una entrañable amistad con Osorio desde hace muchos años. Su visión

política coincide con la del «Partido Demócrata Cristiano», pero se mantiene totalmente marginado de sus

estructuras. Desde que me hice cargo de la presidencia del partido, a partir de la fusión de la «U. D. E.s y

el P. P. D. C.>, he defendido con igual interés la presencia en las listas electorales de los miembros de uno

y otro grupo. Eso es todo, y quien no lo crea así es que no conoce a Fernando Alvarez de Miranda.

—Dicha defensa provocó, al parecer, ciertos recelos entre los grupos liberales y socialdemócratas, por

considerar excesiva la representación democristiana en las listas...

—Yo no diría tanto. Remontándonos a los orígenes del «Centro Democrático cabría recordar que fuimos

los democristianos quienes primero lanzamos la idea de su constitución, y sólo por falta, de cohesión

interna no pudimos ser el núcleo aglutinante. Posteriormente nos sumamos a la iniciativa de los liberales,

y tras la fusión de la «U. D. E. y el «P. P. D. C.», todos deben reconocer que nuestro partido es el que

posee una estructura más extensa. Cuando hemos tratado de defender una presencia importante en las

listas, lo hemos hecho con la convicción de que servíamos tanto a la «Unión de Centros como a la

democracia cristiana. De todas formas estamos un poco desilusionados ante la composición de las listas.

«EL GRAN PARTIDO DEMÓCRATA CRISTIANO

—¿Cómo se explica la presencia de tantos «hombres del presidente» en los primeros puestos de las

candidaturas?

—Yo lo veo como una legítima «jugada de Poder». A los hombres que han colaborado en la reforma

Suárez era pedirles excesiva humildad, si se les pedía que se mantuvieran al margen de las elecciónes.

Ellos han jugado sus cartas, demostrando habilidad en los últimos momentos. A mí personalmente me

hubiera gustado, como digo, que los partidos hubiéramos tenido mayor presencia en las listas.

—¿Es cierto que se propuso la firma de una cláusula por la que los partidos integrados en la unión del

Centro» se comprometían a constituir un único partido tras las elecciones?

—Mas que una cláusula era la expresión de un deseo. No formaba parte del núcleo fundamental de los

acuerdos, sino más bien surgía como una operación marginal. Es posible que el día de manan» de la

«Unión de Centro Democrático» pueda salir un GRUPO más homogéneo vinculado en torno a una

personalidad concreta, pero los democratacristianos dijimos desde el primer momento que concebíamos la

operación como un simple pacto electoral.

Creo que es una obligación de lealtad para con nuestras ideas el que en cualquier momento en que se

plantee la idea de crear un nueve partido insistamos en nuestra postura. Lo que está en marcha es una

unión electoral en la que participamos de buena fe pero no la convocatoria de un nuevo partido. Somos,

en definitiva, democristianos y aspiramos a construir, con los miembros del equipo, el gran partido

democratacristiano. NUESTRA DISCIPLINA DE VOTACIÓN»

—¿No puede llegar un momento en el que los intereses de la coalición en las Cortes sean incompatibles

con la política de unidad democristiana?

—Durante el período constituyente nuestro propósito es apoyar la tarea de reforma emprendida por el

presidente Suárez. Está claro que esa será, en principio, nuestra disciplina de votación. Pero es que el

«Equipo de la Democracia Cristiana» también se ha comprometido a lo propio. No creo que exista la

menor fisura entre unos y otros en lo referente al apoyo a la política de reforma constitucional. Nuestras

divergencias se reducen a la estrategia electoral. E incluso recordaría que la «Federación Demócrata

Cristiana» estuvo a punto de entrar.

«EL PRESIDENTE NO ES UNA EXCEPCIÓN»

—¿Qué razones le han impulsado a concurrir electoralmente por Palencia, no haciéndolo por Madrid?

—Razones, en primer lugar, de tipo sentimental. Yo he crecido en esa tierra, son muchas las generaciones

de Alvarez de Miranda que así lo han hecho. Hay, además, razones de índole política. Creo que Palencia,

que Castilla, necesitan de voces fuertes para representar sus intereses. Siento como cualquier castellano la

idea de marginación ante las grandes ocasiones históricas. Mi única duda antes de decidir el lugar por el

que me presentaba era el interés del partido. Cuando la posibilidad de que me presentara por Palencia

ayudaba a la presencia de otros candidatos de partido en la lista de Madrid, ya no lo dudé más, puesto que

vi que todos los argumentos coincidían en una misma dirección.

—¿No influyó también el hecho de que los tres primeros lugares de la candidatura de Madrid estuvieran

ya copados?

•—No sé por qué habrían de estar ya copados. No sé por qué la gente piensa que la combinación que se

pensaba realizar coincidía con la actual. Lo cierto es que hay dos miembros de la Ejecutiva del «Partido

Demócrata Cristiano» en la lista de Madrid, aunque en el caso concreto de Oscar Alzaga su colocación

me parezca demasiado baja.

—¿No considera, por último, que la decisión del presidente de concurrir a las elecciones está deteriorando

su imagen pública?

—Todo ejercicio del poder deteriora la imagen de quien lo ocupa. Es evidente que el presidente Suárez no

es una excepción a esta regla. La mayor parte de los grupos políticos que ahora se escandalizan y

rasgan sus vestiduras aceptaban hace poco la candidatura del presidente.

—¿Pero por qué no baja a la arena, por qué no acepta los retos que se le formulan?

—Porque no quiere utilizar las ventajas de su cargo. Eso no me parece motivo de crítica, sino de elogio.

Otra situación habría sido la de que renunciara a la Presidencia, al menos temporalmente, para concurrir a

las elecciones, Desde mi punto de vista eso hubiera sido lo ideal. P. J. R.

 

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