Autor: Fanjul Sedeño, Juan Manuel. 
   Un Madrid inhabitable     
 
 Pueblo.    10/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

UN MADRID INHABITABLE

Ala Unión del Centro Democrático le duele el desgraciado panorama urbanístico de Madrid.

Inhumanamente masificado, técnicamente incoherente, Madrid se ha convertido en un gigantesco

hormiguero, próximamente inhabitable.

Se hace palpable la debilidad o en ocasiones la censurable tolerancia de la Administración para poner

coto a presiones e influencias movidas por la avaricia de los especuladores.

Las soluciones moderadas de rectificación resultan ya tardías; lo hecho, hecho está.

Si queremos mejorar este caos de tráfico loco, insuficiencia de transportes colectivos, contaminación

agobiante, servicios defectuosos y barriadas abandonadas; si queremos devolver al madrileño su eterna

sonrisa, hace tiempo perdida, habría que aplicar medidas tan duras como urgentes.

Por un lado, bloquear el actual Madrid para que no siga extendiéndose anárquicamente como un cáncer

mortal, mientras se le aplican balones de oxígeno abriendo avenidas, protegiendo su ambiente y

multiplicando los parques y zonas de expansión.

De otra parte, preparar, sin demora, ciudades satélites ubicadas y planificadas con arreglo a modernos

criterios urbanísticos y sociológicos, en función de los seres humanos que hayan de habitarlas como

personas y no como animales.

Si para realizar estos proyectos basta reformar ordenanzas, expropiar terrenos y edificios, permutar

solares y dictar disposiciones que repartan ponderadamente el sacrificio, preferiremos y fomentaremos

esta vía moderada.

Pero si todo ello resultara insuficiente o combatido, la Unión de Centro Democrático no dudaría en acudir

a la socialización del sucio urbano, distinguiendo en la proporción naturalmente justa al propietario del

especulador.

Siempre debe procurarse evitar el daño de cualquier interés, pero sería imperdonable sacrificar a la

desaprensión o a la avaricia la vida de millones de hombres y mujeres, de niños y de ancianos que dentro

de cincuenta años ignorarán, por no haberlos visto nunca, lo que es un árbol, un pájaro o una flor.

Juan Manuel FANJUL SEDEÑO

 

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