Autor: Fernández-Cuesta Illana, Nemesio. 
 Los grandes temas económicos en "Hoja del Lunes". 
 Diagnóstico para una crisis     
 
 Hoja del Lunes.    13/06/1977.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

PAGINA 28 — 15 te junio de 1977

LOS GRANDES TEMAS ECONÓMICOS EN "HOJA DEL LUNES"

DIAGNOSTICO PARA UNA CRISIS

Nemesio FERNANDEZ-CUESTA

EL español de estos días está, siendo bombardeado, hasta el agotamiento, con una serie de conceptos que

se manejan como si el tecnicismo de ciertas palabras constara en los textos de Educación General Básica.

No es, pues, extraño que el español medio se sienta, ante esta dialéctica, como se sienten algunos

familiares del enfermo ante ese médico que habla de las enfermedades como si sUS oyentes fuesen

doctores en medicina. Para traducir a los pacientes los síntomas, posibles complicaciones y oportunos

remedios, HOJA DEL LUNES inicia hoy una serie de artículos o entrevistas sobre los males que aquejan

a nuestra economía, en la que estarán presentes las opiniones de los más relevantes expertos españoles en

estas materias. Con ello, nuestro periódico intentará poner al alcance de los lectores, de un modo directo,

la realidad de la economía española.

PARÁ abrir esta serie, Nemesio Fernández-Cuesta, economista, empresario, ex ministro de Comercio y

candidato al Senado por Madrid en las ya inmediatas elecciones, analiza con lenguaje periodístico, claro y

preciso, el panorama actual de los apremiantes problemas económicos.

EL proceso de desarrollo español ha sido Intenso, pero no cualitativo. Ha mantenido o ha hecho crecer lo

bueno y lo malo que teníamos. No ha corregido prácticamente ninguna de nuestras Insuficiencias o

debilidades y por ello el sistema económico ha sido siempre muy vulnerable a la inflación tan pronto

apretábamos el acelerador del crecimiento: no éramos un "país desarrollado" precisamente por nuestros

desequilibrios Internos traducidos en una gran fragilidad, que se puso de manifiesto a fines de 1973, con

la elevación brutal de los precios del petróleo y de las principales materia? primas y productos

alimenticios que, por desgracia, teníamos que importar.

Desde entonces se inició un proceso de Inflación, que fue acentuándose al no querer contribuir ningún

grupo social ai pago d« la gran factura exterior. La inflación, de puro fenómeno monetario, se trocó en

problema sociológico y, en definitiva, político.

Algo importante había pasado: el mundo ya no volvía a ser el que era, y nuestra economía, tampoco.

Había que cambiar muchas cosas y hacía falta echar por la borda toda una serie de condicionamientos

políticos que hacían imposible la solución técnica.

PERO qué solución sería la mejor frente al proceso inflacionista. En realidad, una estabilización, como la

de 1959, tendría poco sentido económico y ninguno social. Por ello prefiero hablar de saneamiento y

racionalidad, Necesitamos la aceptación por las distintas fuerzas políticas de un programa económico de

urgencia, basado en unas líneas técnicas en las que el consenso es prácticamente general: moderación del

consumo con una limitación de los incrementos porcentuales de todas las rentas y una nueva estructura de

precios que desaliente la demanda de algunos productos y libere recursos para la exportación; una

reforma tributaria que se desarrolle paulatinamente a fin de conseguir mayores ingresos públicos, corregir

desigualdades y aminorar el coste social de la operación de saneamiento; integración de todas las cuentas

del sector público con incorporación do la Seguridad Social, que debe ser financiada, en la medida de lo

posible, por los presupuestos generales del Estado, todo ello con la debida claridad y control. En relación

con la reforma del sistema tributario seria imprescindible una modificación de la administración e

inspección fiscales. Finalmente, el tipo de cambio de la peseta debe flotar limpiamente en el mercado para

encontrar un nuevo ajuste en consonancia con nuestro grado de Inflación frente al experimentado por los

demás países.

ACABAR con la inflación debe tener carácter prioritario, pues de esa victoria depende terminar con el

desempleo, que clama a nuestras conciencias. Es un problema económico, pero sobre todo humano. Hay

que tener, sin embargo, ¡a cabeza fría y comprender que, con independencia de las medidas de apoyo

circunstancial que puedan aplicarse, sobre todo en Andalucía y alguna otra región donde e] paro sea

especialmente acusado, sin un .saneamiento económico y financiero previo, no podrá haber reactivación,

impulso y confianza, que nos hacen falta para crear puestos de trabajo. En este aspecto, el apoyo a la

pequeña y mediana empresa me parece fundamental.

En cuanto al otro gran tema de nuestra economía, el déficit exterior sólo apuntar que en el fondo se trata

de un problema de tesorería que se arreglará si, con estabilidad y un nuevo salto hacia adelante,

actualizamos el potencial de nuestra economía. Para ganar el tiempo necesario, lo que dure nuestra

carrerilla, el endeudamiento exterior no me preocupa excesivamente con tai de que ¡o utilicemos bien.

 

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