Autor: Saiz, José Ramón. 
   La hora del centro     
 
 Pueblo.    29/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA HORA DEL CENTRO

S I nuestros cálculos son buenos, faltan sólo siete semanas para la gran cita de las urnas, es decir,

cincuenta días hábiles para potenciar y organizar un centro político, capaz de aglutinar a las fuerzas

moderadas, pues vencer al continuismo —que no deja de ser un diplomático inmovilismo— es el paso

previo y el más serio para organizar en el futuro inmediato todo el entramaje y textos constitucionales

para una auténtica democracia.

Calvo Sotelo se lanza a las elecciones con la mejor tarjeta de presentación: ex ministro del Gabinete de

Suárez. Y con la mejor oferta electoral: representar el centro, tan alejado del continuismo como del

marxismo, en apoyo decidido de la estabilidad política y social, que responde, perfectamente, a los

objetivos más inmediatos del electorado.

El centro tiene ahora de lo que carecía antes: imagen y autoridad, o, mejor dicho, peso electoral

comparable o superior al del resto de las ofertas ideológicas; es decir, tiene imagen y algo que vender,

porque la presencia, no ya del presidente, que ha optado inteligentemente por una candidatura

independiente, sino la de sus hombres, concede plena seguridad y confianza por esa política de hechos

que ha sido capaz de superar ese proceso único y excepcional de la transición hacia la democracia.

Si el ex ministro Calvo Sotelo viene a reforzar el centro, el presidente, como independiente, se vincula a

ese mismo objetivo centrista con el que concuerdan sus formas de pensar y vivir, y que le pueden colocar,

en los próximos años, como eje de la política futura del país. Es lógico, pues, que el centro haya apostado

hasta última hora por el presidente del Gobierno, lo que es, por otra parte, un ejemplo de sacrificio

político y de oportuna estrategia, al tratar de evitar la bipolarización del país en izquierda y derecha,

siempre irreconciliables, ofreciendo una solución de centro que es clave para la estabilidad.

El país necesitaba que ¡os motores del centro se pusieran en marcha. Pues bien, con cierto retraso, con

sacrificios personales, pero en el momento oportuno, esos motores han comenzado a calentarse, al

ofrecer, ahora mismo, al país una imagen distinta, un relevo generacional y una realidad democrática, en.

lo político; las mayores reivindicaciones en lo social, sin ser marxistas, y una paz civil que presida la

convivencia democrática.

Millones de españoles están de enhorabuena de que en este país, tan proclive a las fórmulas extremas, por

fin mande la sensatez, al ser posible esa «tercera vía» que no es —y es preciso repetirlo— ni continuista

ni marxista. Es, sencillamente, la moderación.

José Ramón SAIZ

 

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