La ficción Suárez     
 
 El Alcázar.    22/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

información política

LA FICCION SUAREZ

Importante tanto de Alianza Popular en Cataluña mediante el pacto López Rodó-Udina Martorell y

próximo acto masivo en Barcelona.— Unión entre los socialistas radicales del PSOE madrileño, con

peligro para Felipe González.— Contestación en la democracia cristiana mientras se produce un acuerdo

entre sus líderes.

Alianza Popular, ios socialistas y los democristianos han logrado en sus respectivos ámbitos, algunos

acuerdos previos a la unidad para la formación de grandes bloques electorales. Asi, ayer se firmó en

Barcelona un pacto denominado Convivencia Catalana en el que se establece una coalición electoral entre

AP, Pacte Cátala y partit Democratic Cátala, suscrito entre López Rodó y Udina Martorell. Para rematar

el acuerdo, AP celebrará el día 25, a las ocho de la tarde, en el Palacio de los Deportes de la ciudad

Condal un acto político masivo con asistencia de seis de sus dirigentes. Jordi Carreras, Fernández de la

Mora, Licinio de la Fuente, Martínez Esteradas, Fraga Iribarne y López Rodó. Como se aprecia, AP no

pierde el tiempo

Por su parte, mientras se afluye cada vez más la posibilidad de un Centro efectivo como aglutinación de

los sectores políticos más moderados, la Convergencia Socialista de Madrid y la Federación Socialista

Madrileña del PSOE se apuntan un tanto mediante el acuerdo de un Congreso para la unidad a celebrar el

próximo 15 de mayo. La consecuencia de esta decisión no tardará en hacerse notar mediante una

radicalización de las filas socialistas de la capital. más proclives a un marxismo-leninismo en su estado

puro que a cualquier fórmula de socialismo moderado. Según su comunicado, el principal problema para

alcanzar la fusión fue la correlación entre militancia sindical y política, cuestión resuelta mediante la

formula de una activa presencia política en el mundo sindical. Como era de esperar, el PSOE no

desaprovecha ninguna de sus bazas. Pero mientras, la edición de "El Socialista" constituye otro motivo

más de ruptura entre históricos y renovados. Los primeros resueltamente se han opuesto a que González

utilice tal cabecera, de la que se consideran depositarios por haberla solicitado cota anterioridad. De otra

parte, la dimisión de la UGT como miembro de la Comisión negociadora con Suárez bajo el pretexto de

haber agotado las posibilidades de diálogo con el Gobierno puede tener su explicación como reflejo del

enfado Suárez-González tras la legalización de los históricos y que motivó la salida del abogado sevillano

de las reuniones.

En tercer lugar, la democracia cristiana parece no querer quedarse atrás y prosigue sus conversaciones. A

nivel de los dos interlocutores más representativos (Gil Robles-Ruiz Jiménez) se estipula un acuerdo

global en breve, pero resulta que el primero de estos líderes parece encontrarse ahora con una seria

contestación en sus propias filas desde la "ortodoxia Histórica", que se niega a hacer concesiones a

cualquier interpretación "original" de la DC. Para ello, cualquier coalición con otros grupos que no hayan

salvaguardado su pureza de líneas constituye una concesión al continuismo y "un servicio a la dictadura".

La confusión es patente, como se aprecia. La Federación Social Demócrata parece más decidida a

intervenir en el centro-izquierda. Lasuén está actuando con más previsión y conocimiento del terreno que

su oponente Fernández Ordóñez, que aparece cada vez más anulado y pretende buscar nuevos derrotero»,

por el Centro.

En conjunto, las posibilidades de la democracia cristiana y del centro se dilucidarán a nivel provincial o

en todo caso regional, caso de no producirse ningún acontecimiento de relieve, ante la imposibilidad de

cuajar un acuerdo global. De todas formas, conviene recordar, como ponen de, manifiesto diversos

informes económicos, que pueden ser las cada vez más deterioradas condiciones de vida de la mayoría de

la población las que invaliden o imposibiliten unos comicios mínimamente creíbles. La artimaña Suárez

desentendiéndose olímpicamente de la problemática económica y social de la nación y ofreciendo

espectacularmente como toda contrapartida la ficción de unas reformas manipuladas ofrece ahora el

siguiente balance: casi un millón de parados, cien millones de horas de trabajo perdidas durante 1976, 20

por 100 de tasa de inflación, retorno masivo de unos cien mil trabajadores por año... El ciudadano medio

se pregunta que, si el fin último de la política es lograr el mayor beneficio efectivo para las condiciones

de vida de los ciudadanos, la gestión y la reforma Suárez están acarreando para la nación el mayor de los

perjuicios, como está bien a la vista. La próxima intervención televisada del, primer ministro bien podría

estar dedicada a glosar estos temas. El ciudadano de a pié se lo agradecería mucho.

 

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