Necesidad del "Centro"     
 
 ABC.    09/07/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

NECESIDAD DE «CENTRO»

Se han alzado voces, provinientes de las propias filas del «Centro», advirtiendo determinadas dilaciones

en las tareas de organización de! gran partido, determinados fallos en el proceso de estructuración, Y, en

seguida, a esas voces sinceramente preocupadas, se han unido otras interesadas en crear la imagen de un

Centro en trance de desintegración, como recurso electoral que ya cumplió sus propósitos, como

invención que carece de auténticos cimientos y, por ello, debe desaparecer.

El «Centro» quizá sea, todavía en alguna proporción, encaje de fulanismos amparados bajo las dos alas de

la socialdemocracia y la Democracia Cristiana, y sostenidos por la personalidad y ejecutoria del

presidente Suárez. Pero, además y sobre todo, es una necesidad nacional, una opción clara de serenidad

política, de vida en común sin extremismos, de aglutinación de voluntades de evolución sin sangre y un

modelo de posible sociedad con preocupaciones sociales, éticas y religiosas, sin marxismos y con

vocación de libertad y de libertades.

El «Centro» no ha triunfado en las pasadas elecciones por el simple conjuro de unos nombres o unos

carteles, aunque la presencia del presidente Suárez haya sido, indudablemente, decisiva. El pueblo

español —más de seis millones de adultos— eligió votar al «Centro» porque éste representaba no sólo la

negación de posturas indeseables para construir un futuro, llamáranse extrema derecha o extrema

izquierda, sino la afirmación de un camino de concordia y de entendimiento nacionales, de una vía de

progreso social sin barricadas, de posible equilibrio económico, con entendimiento de las partes que en la

economía intervienen, y de respeto a la plural unidad de Esparta, a su singladura política, que no merece

interferencia ni injerencias extranjeras, y a su personalidad como país.

Pero no cabe, tampoco, despreciar el aviso —interesado, por supuesto— respecto a la parsimonia y

descuido observados en cuanto a organización se refiere. El «Centro», en general, y sus dirigentes en

particular, no deben creer que todo está ya hecho, que la labor de estructura y de trabajo organizador no

merece también una atención prioritaria, junto a las de gobierno y de preparación de las lides

parlamentarias. Los que se sienten ganadores deben seguir pensando en los seis millones de razones de su

triunfo y en su responsabilidad hacia ellas.

 

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