Autor: Río López, Ángel del. 
   Las Centrales sindicales en los conflictos     
 
 Arriba.    23/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Las Centrales sindicales en los conflictos

La reciente huelga del transporte de viajeros ha venido a instalarse en el centro de la atención laboral y sindical de esta semana en Madrid, El tema, en un principio, surgió como surgen todos estos conflictos: unas negociaciones que no prosperan, un intento de diálogo a todos los niveles, un esfuerzo descomunal y nunca bien advertido por los críticos impenitentes del sindicalismo que no es el suyo, un laudo de fa autoridad laboral, nuevas mediaciones e Intentos hasta el límite para resolver el tema, mejoras conquistadas en dura negociación, y, mientras lanío, pírico y viajeros, y en esta ocasión hasta los niños, paganos de la situación. Pero hay un matiz en este conflicto que quisiera destacar por significativo para sucesivas huelgas.

Si me refiero a él en forma de diálogo. creo que tendrá más efectividad:

— Se ha logrado una importante mejora salarla! de 5,250 pesetas en la reunión de anoche en Sindicatos,

—Sí, pero no interesa.

— Hombre, yo creo que con ese aumento se conformaran los trabajadores que pedían las 6.500 y que afectivamente al ser quince pagas se alcanza esta cantidad mensual..

—Mira, no es cuestión de dinero. Nosotros por cuatro mil habríamos conseguido parar la huelga. Para eso la hemos promocionado nosotros.

Así de sencillo y así de claro. ¿Qué pasa? Que ha nacido la estrategia de las centrales sindicales en las huelgas. Ellas las patrocinan, cuando liega el caso, y ellas son las que «n estos momentos quieren —por un lado ofrecen negociar al margen de la legalidad y por otro pagan a los piquetes para sembrar {a ley de la huelga salvaje— controlar, paso a paso, cualquier negociación marginando como puedan Jos intentos y los esfuerzos de quienes desde la legalidad de unas representaciones existentes tratan de conquistar una mejora salarial, llegar a un acuerdo y restablecer, siempre en el mínimo de tiempo posible, la normalidad ciudadana y laboral. La operación está clara, quieren apoderarse del centro de gravedad de los movimientos sociales y laborales sin escrúpulos. Porque los piquetes si que no pueden decir que hayan esta do, estén o pudieran estar promovidos por a) denominado sindicalismo oficial. ¿Qué va a pasar cuando haya cinco o diez centrales sindicales y cada una de ellas pretenda patrocinar, parar o reventar una huelga con distintos criterios, diferentes tácticas y mediatizados fines? La respuesta, en el próximo conflicto. También aquí, y sobre todo aquí, habría que hacer una convocatoria general en nombre de la democracia para destarrar el salvajismo, la agresividad y e! confusionismo en el terreno laboral.

Ángel DEL RIO

 

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