Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Guerra sucia     
 
 ABC.    05/01/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. VIERNES. 5 DE ENERO DE 19 T t. PAG. S.

planetario

«GUERRA SUCIA»

«Un general es un hombre», se decía aquí el 23 de julio pasado. Había caído un general bajo las balas

asesinas. «Asesinar a un general —se añadía— es lo mismo que asesinar a un periodista, a un presidente

de Diputación, a un agente del Orden Público.» Por aquellas fechas hombres de tal condición social,

profesional, habían sido muertos con esa alevosía que puede enorgullecerse de la perfidia, no del

heroísmo.

Otro hambre ha caído ayer en una calle de Madrid. La pistola asesina llegó, según declaran testigos, a

apoyarse sobre la frente de la víctima. Era la víctima un general, un hombre. Es inútil parodiar a Cicerón

con el inmortal, sí que inútil «quosque tandem», ¿hasta cuándo? Es inútil que esa muerte, como las que la

precedieron, como las que van a seguirle, «nos llenen de luto y de rabia a todos los españoles». Inútil y

obvio. No hay persona honesta, piense como piense, que no sienta dentro de sí La quemadura, el tizonazo,

de la vergüenza y de la rabia, ante la contumacia del crimen injustificado e injustificable.

Lo que es necesario decir y no se ha dicho es que estamos ante una «guerra sucia». Los especialistas en

esa técnica, tristemente moderna, que es la guerrilla terrorista urbana, llaman a este tipo de violencia

intermitente, «guerra sucia» y saben perfectamente cómo se produce y cómo se combate. Argoud era un

gran especialista en ese tipo de acciones. Había alcanzado esa maestría imposible si no Se acompaña de

crueldad, en Indochina y en Argelia. Desde Suiza, organizaba su «guerra sucia» contra De Gaulle. El

presidente francés supo perfectamente cómo había que poner fuera de combate al militar rebelde, Y !o

puso.

Otro doloroso tema dentro de esa llaga purulenta que no se consigue desbridar es la supuesta Implicación

política. Anoche el ministro del Interior, en su patética comparecencia ante el pueblo español a través de

la pantalla televisiva, dijo que las medidas políticas son imposibles sin acabar con el terrorismo de E. T.

A. No dijo que en tanto persistiera ese terrorismo el Gobierm suspendería toda medida política. N( dijo

que cada nuevo crimen cerraría, apestillaría, condenaría la puerta a toda medida política. No dijo que

ni una sola medida política sena concedida en tanto no cesaran los asesinatos de la E. T. A.

¿Debió decirlo el ministro? ¿Podía decirlo? El criterio sobre esta disyuntiva que aquí se presenta lo

definirá el Gobierno. No podrá ganar las próximas elecciones el partido que ahora está en el Gobierno si

no advierte categóricamente al pueblo vasco, a todo el pueblo vasco, que quien se opone a su autonomía

es la E. T. A. Que quien amenaza sus libertades históricas y futuras es la E. T. A. Que ni un paso mas en

la autonomía, en las libertades, será nosible en tanto no desaperzca la actividad sangrienta y alevosa, la

«guerra sucia» de la E. T. A.

No basta decir que no se pactará. ¿Cómo podría pactar un pueblo de millones y millones de españoles con

un puñado de asesino» que disparan y huyen? ¿Qué capitulación serta ésa en un pueblo que se precia de

heroísmo, de dignidad? La «guerra sucia» a todos nos ensucia.—Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

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