Empresarios y profesionales de la música. 
 Habrá diálogo     
 
 Pueblo.    24/01/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 26. 

EMPRESARIOS Y PROFESIONALES DE LA MÚSICA HABRÁ DIALOGO

Solamente existen diferencias de criterios en la redacción de una nueva orden laboral

• Entrevista con el presidente de la Agrupación Nacional de Salas de Fiestas, Federico Ayala

QUE ocurre en el mundo de la música? Los empresarios y loe profesionales üe la música parece que no andan muy de acuerdo. Para aclarar algunos de los puntos que se debaten entre ambas partes hablamos con don Federico Ayala, presidente de la Agrupación Nacional de Salas de Fiestas.

—¿Cuál es el problema?

Yo creo que ninguno; únicamente existe una diferenciación de criterios en la redacción de una nueva Ordenanza Laboral.

—Criterios que deben estar muy distanciados, a la vista de lo manifestado por los músicos.

— Conste que yo únicamente puedo hablar en cuanto a las diferencias de criterio entre los profesionales y salas de fiestas. En lo que respecta a discotecas, teatros, cinematografía y demás ramas del espectáculo que hacen uso de la música, no puedo ni debo opinar, ya que tienen sus representantes legales y ellos deben decir aquello que les afecte.

—Veamos cuales son las diferencias de criterio con las salas de fiestas.

—En cuanto afecta a la parte salarial y normas laborales, pueden existir pequeñas, diferencias, lógicas entre el que pide y el que da, pero completamente salvables. No serian estas las causas de no llegar a un entendimiento con los músicos. Donde si existe una diferencia difícil es en 1a redacción de dos artículos, que se condicionan y hace que nuestras empresas no pueden aceptar,

—¿De qué artículos se trata?

—Del 2º y 23. El primero de ellos dispone el ámbito funcional de la Reglamentación, y el 23, el número mínimo de profesionales que deben tener las salas a que afecta la Reglamentación. E] actual artículo 2." dispone ser de aplicación la Reglamentación para aquellas empresas que necesiten el concurso de los profesionales de la música. Cosa que entendemos lógica. El artículo 33 determina para las salas de fiestas las plantillas mínimas, teniendo en cuenta para ello el precio de la consumición en mesa y barra y en virtud de ello determina para los establecimientos de lujo catorce profesores; doce para los de primera, y diez para los de segunda. Lo que ocurre es que al subirse estos precios, prácticamente todos los establecimientos son de lujo. Ahora se pretende la modificación del articulo 2.°. diciendo que todas las salas que tengan un artista, bien sea cantante o de cualquier género, estarán sujetas a la ordenanza, necesiten o no el concurso de tales profesionales, y como se quiere mantener la vigencia del articulo veintitrés, hace que cualquier sala que contrate un artista se vea en la necesidad de contratar a la vez a catorce profesores de música. —De lo expuesta por usted se deduce que un» sala de fiestas que contra-te un artista, sea del género que sea. tiene que tener catorce músicos.

—Efectivamente, con la salvedad de que fuera de primera o segunda categoría, en cuyo supuesto serian doce o diez músicos. Bueno, ellos querían la presencia de los mismos incluso en las discotecas, pero esto me parece que ya ha sido solucionado y estos establecimientos quedan exentos, claro, siempre y cuando no presenten ningún artista o conjunto músico vocal de atracción que pertenezca a la Agrupación de Artistas, en cu-yo supuesto tendrían igualmente que cubrir la plántula de músicos. Estas son las noticias que tengo, pero que no puedo asegurar.

—¿Qué incidencias ten-dria en las salas de fiestas la promulgación de la ordenanza en los términos deseados por los músicos?

—Que a la hora de la verdad no se podría cumplir.

—El cumplimiento, como es natural, llevaría consigo sanciones.

—Yo no digo que no cumplamos lo que se ordene, que sería Jo que da-ría lugar a sanciones, digo que no ge puede cumplir, y entonces dentro de la ley cada empresa, sabrá el camino que debe seguir-

—¿Cuál es ese camino?

—Pues si es cierto que las discotecas quedan exentas del cumplimiento de U ordenanza, pues unas se convertirán en discotecas, y la que no vea posible su defensa económica ni eo-mo sala de fiestas, ni como discoteca, cerrara.

—¿No dramatiza usted la situación de las salas?

—La contratación de catorce profesores, entre salarios y sus cargos sociales, asciende, aproximadamente, a veinte mil pesetas diarias, que multiplicado por trescientos sesenta y dos días que venimos funcionando al ano suponen un aumento de gasto de siete millones doscientas cuarenta mil pesetas. ¿Usted cree que una sala gana este dinero al año? Ojalá. Luego existen otras salas que, por su aforo, no pueden de ninguna forma habilitar un Jugar de trabajo donde se pongan los músicos y sus correspondientes instrumentos, entre ellos un piano y una batería, que ocupan sa sitio, y además es necesario u» camerino donde puedan vestirte, descansar cuando no actúen, etcétera. Sí no pueden hacer esto, qué quiere usted que hagan.

—Pero usted entenderá que no se puede hacer responsables a los músicos de la falta de previsión de los empresarios.

—Perdone que discrepa de usted, pero los empresarios no pon responsables de ninguna falta de previsión. Desde el año mil novecientos sesenta y tres está en vigor la reglamentación actual y ésta dice afectar la reglamentación y, por tanto, tus plantillas, a las salas que necesiten el concurso de los músicos, por lo cual el que lo hizo bajo estos condicionamientos nunca pudo prever que, catorce años después, le obligarían a la contratación de músicos, y más teniendo en cuenta que durante este periodo de tiempo el Ministerio de Trabajo y el propio Tribunal Central han dictado infinidad de resoluciones y sentencias en este sentido. La empresa que no pueda cumplir por su economía o aforo no será nunca responsable de un cambio de criterio de las autoridades laborales y sus consecuencias, Qué pasarte, hoy si se dictara una disposición diciendo que todo establecimiento de cualquier clase abierto al público tiene que tener un párking para sus clientes. Pues eme muchos no tendrían dinero para hacerlo, otros tendrían dicero, pero no posibilidad, ya que no podrían efectuar las obras por razones técnicas. Este es prácticamente nuestro caso, tos que no puedan cumplirla por las causas que sean o viven al mareen de la ordenanza o cierran. No veo otra solución o puede usted dármela.

—Todo en la vida tiene solución.

—Eso intentamos, pura ello solicitamos diálogo con los músicos; esperamos que ellos acepten, y esa buena fe por ambas partes espero que logremos un acuerdo.

—¿No puede politizarse este problema?

—Por parte de los empresarios le aseguro que no. Nosotros deseamos respetar la que los músicos consideran sus justas aspiraciones, pero no podemos ofrecerles nada míe luego no podamos cumplir, pues esto seria engañarles, y nos merecen el suficiente respeto para no caer en ello. Deseamos una ordenanza laboral que podamos cumplir, para que se nos pueda exigir que la cumplamos.

—¿Admitirán ustedes en !a comisión de negociación a los componentes de los sindicatos creados en Madrid y Barcelona por los músicos, al margen de la Organización Sindical?

—Como comprenderá, y yo así lo considero al menos, no es un asunto que debamos decidir los empresarios; será un asunto que deben resolver los propios músicos. Creo que por nuestra parte no existe ningún inconveniente; aceptaremos a todo el que quiera dialogar. Mientras se hable solamente de cuestiones laborales considero que cuanto mejor estén representadas ambas partes más obligará el campamiento de los acuerdos. Considero que es una forme de evitar la oposición. Lo primero ahora es que acorten el diálogo con quien tenemos míe hablar ya lo dirán ellos.

 

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