Autor: Sierra, Ramón. 
   Preguntas     
 
 ABC.    05/01/1979.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC. VIERNES. 5 DE ENERO DE 1979. PAG. 4.

PREGUNTAS

EL señor Martin Villa nos dijo, el miércoles, durante su Intervención televisiva, que en el curso de los dos

últimos meses, tan pronto como se pusieron en marcha las medidas excepcionales que, «por fin» hubieron

de adoptarse, se habían conseguido resultados concretos en la lucha contra el terrorismo de la E. T. A. T

añadió que estas medidas podrían ser reforzadas dentro de las posibilidades constitucionales.

Pero preguntamos:

¿Hasta cuándo va a tolerarse que se organicen manifestaciones públicas de solidaridad con los militantes

de E. T. A. y que no se declaren ilegales los núcleos políticos que excusan, o aprueban, las acciones

terroristas de quienes luchan por la Independencia de Euxkadi, y que sólo son detenidos esos cómplices si

se enfrentan abiertamente contra las Fuerzas del Orden Público?

¿En admisible que el señor Monzón venga a Espada y se vuelva a Francia, tranquilamente, después de

haber hecho gala de sus simpatías hacia E. T. A.? ¿Puede un diputado abusar de sus prerrogativas y

declarar que E. T. A. ha logrado «resultados positivos» sin que se pongan inmediatamente en marcha los

mecanismos relacionados con la inmunidad parlamentaria?

¿Se ha cursado alguna protesta ante las Jerarquías eclesiásticas competentes, para que éstas impidan que

puedan oírse, en algunas homilías, frases punibles Inauditas? ¿Puede el Consejo General Vasco admitir la

posibilidad de unos intentos de pactos con E. T. A., sin que nadie salga al paso de tal pretensión?

¿Por qué Incluyó el señor Martín Villa, en sus declaraciones ante la televisión, la repulsa del señor

Leizaola contra el terrorismo? ¿Es que sigue creyendo, el señor ministro del Interior, que los repudios de

la violencia, aunque provengan de los líderes del P. N. V., van a ser tenidos en cuenta por los terroristas?

El señor Leizaola es un hombre honesto, ¿pero por qué se ha realzado, indirectamente, la personalidad

política del presidente del Gobierno vasco en el exilio, una entidad fantasma, grotesca, absolutamente

anticonstitucional, que ha conseguido, eso si, batir todos los récords de permanencia de los Gobiernos en

el exilio?

¿Por que ese respeto al P. N. V., qoe acaba de presentar un estatuto aprobado, en principio —

¡increíble!—, a pesar de las enmiendas, por los demás partidos del espectro político vasco, un estatuto que

necesitará muy pocos retoques para convertirse en el texto constitucional del Estado de Euzkadi, en la

Confederación de todos los pueblos, libres, de la antigua España?

¿Bastará ese audaz y vil asesinato del general Ortín, una de las más altas jerarquías del Ejército, para que

se coaliguen inmediatamente los núcleos políticos de la derecha española, que clama por una alianza

electoral entre todos los que quieren acabar, por de pronto, con el brutal desenfreno de la delincuencia, en

todas sus «especialidades» y con esos intolerables desafíos a las Fuerzas Armadas?

Tenía razón Martín Villa: O acabamos nosotros con ellos, o acaban ellos con nosotros, echando por tierra

dos años de consensos y todos los edificios legales que con tan penosos esfuerzos hemos levantado.

«Primum vivere.—Ramón SIERRA.

 

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