Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Don Santiago ya no asusta a nadie     
 
 ABC.    11/03/1979.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 24. 

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DON SANTIAGO YA NO ASUSTA A NADE

SI en el ámbito del centro y la derecha la victoria de UCD y el fracaso de la Coalición Democrática son

dos fenómenos evidentes tanto en términos relativos como absolutos, el panorama de la Izquierda es algo

más complejo y está dando fugar a Interpretaciones de los resultados electorales en las que se olvida lo

fundamental y se subraya lo accesorio. Para un analista racional y frío con cierta visión de conjunto y un

mínimo de perspectiva histórica en la cabeza, el desfase entra los resultados del PSOE y unas expectativas

básicamente Inducidas por la vía de la autocomplacencia debe ser accesorio, adquiriendo en cambio

categoría de esencial la confirmación de ´la rotunda hegemonia socialista frente a los compañeros

comunistas. Digámoslo en términos sencillos: aqui todo el mundo está pasando por alto que lo ocurrido el

1 de marzo demuestra que el PCE ha tocado techo y que continuará siendo un «segunda división», al

menos mientras Santiago Carrillo se mantenga como secretarlo general.

Todo el mundo, menos el propio interesado. Carrillo si que es un analista racional y frío y por eso ha

percibido antes que nadie que su partido no ha conseguido ninguno de los objetivos previamente fijados,

si exceptuamos el evitar la victoria del PSOE. Su reacción —facilitada, además, por un fino instinto de

supervivencia— ha sido la propia de quien lleva cuarenta años mamando la praxis comunista. Con

habilidad de prestidigitador y técnica de zahori, Carrillo fue extendiendo anteayer en su informe ante el

Comité Central, sucesivas cortinas de agua que, a modo de telones de teatro de pueblo, alejaron a la

audiencia de una realidad poco confortable. Y para proteger toda la tramoya de las miradas más

escépticas y penetrantes, al final suscitó una auténtica tromba con pedruscos y aparato eléctrico,

amenazando con una «crisis de régimen» en el caso de que el Gobierno de UCD desarrolle una política

contraria a los Intereses del «movimiento obrero». No es mala estrategia la de anunciar el apocalipsis

cuando uno se da cuenta de que el cuello propio es el único en peligro.

D EN CUARENTA CIRCUNSCRIPCIONES, EL PCE SIGUE SIENDO EXTRAPARLAMENTARIO

Con respecto al 15 de Junio, los comunistas han ganado doscientos mil votos populares, un punto y medio

en porcentaje sotore el total de votos emitidos y tres escaños en el Congreso de los Diputados.

Ninguna de las tres magnitudes supone, sin embargo, un avance real si se tiene en cuenta el crecimiento

del censo y, sobre todo, el descenso en nueve puntos del índice de participación. Si la abstención hubiera

sido del 22 por 100 como hace dos años y no del 32 por 100, lo más probable es que tanto

porcentualmente como en número de actas, los comunistas hubieran experimentado ligeros retrocesos.

Está claro que no han sido los votantes del PCE quienes, precisamente, se han quedado en sus casas.

Desde el punto de vista de la representación parlamentaria, el PCE continúa sin ser un auténtico partido

nacional. Más bien parece la suma de tres partidos regionales asentados en la vertiente oriental meridional

del mapa de España. Al margen de los escaños conseguíaos en Catalua, Levante y Andalucía, no quedan

sino los cuatro diputados de Madrid y el del aislado enclave asturiano. Tal y como ocurriera el 15 de

junio, el PCE continúa siendo un grupo extraparlamentarlo en el País Vasco. Galicia. Navarra.

Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, León, Extremadura, Aragón, Baleares, Murcia y Canarias. Nada

menos que en cuarenta circunscripciones electorales sus representantes han vuelto a ser

contundentemente rechazados por el sufragio popular.

Esta realidad viene a desbaratar las excusas esgrimidas por Carrillo y sus colaboradores después de los

comicios preconstitucionales. Entonces explicaron que el PCE había concurrido a las urnas dos meses

después de ser legalizado y que sobre sus espaldas pesaban todos los tabúes de cuarenta años de lavado de

cerebro y deformación de su imagen comió colectivo. Tal argumentación tenia una cierta base fàctica que

le daba credibilidad, haciendo pensar a muchos que sin esos condicionantes el área natural de expansión

de la oferta comunista española podría tender a acercarse en sus dimensiones a la que ocupan los partidos

homólogos en Francia e Italia.

Q EL FRACASO DEL TRASVASE A TRAVÉS DE CCOO

Quienes asi lo creyeran habrán tenido sin duda que reafirmarse en su análisis a lo largo de los últimos

veinte meses. Los propios líderes comunistas han venido jactándose con cierta frecuencia de haber sido

los principales beneficiarios de la política de consenso, que arranca de los Pactos de la Moncloa y se

desarrolla a lo largo de la Interminable elaboración del texto constitucional. Por obra y gracia de la

aplicación de ese modelo, la asimilación de la presencia comunista en nuestra vida política se ha

convertido en el gran epifenómeno de la segunda mitad de la transición. No sólo resulta que los

comunistas se vieron recompensados con una cuota de poder real muy superior a la que les hubiera

correspondido de acuerdo con el veredicto de los comicios, sino oue esa fue siendo cotidianamente

traducida — y esto es lo verdaderamente importante — en una serie de Imágenes que sirvieron para,

remozar la fachada defl partido y de sus líderes. Ya nadie se extraña de que Carrillo aparezca con

regularidad en la televisión, sea llamado a consulta a la Moncloa o figure en la lista de invitados de una

recepción en la Zarzuela. A la mayoría de los españoles todo ello no sólo les parece natural, sdno que

también lo consideran correcto.

Pero si el panorama, el contexto de la acción política comunista, ha cambiado como por encanto, sus

registros electorales han vuelto a ser tan rematadamente malos como cuando invocaban las catacumbas

como coartada. No hay una sola región española en la que los comunistas constituyan una fuerza decisiva:

absolutamente en todas han sido limpiamente sobrepasados tanto por la UCD como por al PSOE. De su

centenar y medio de candidatos al Senado, solamente uno, y por los pelos, el catalán Benet — que, por

cierto, se autotitula independiente—, ha salido elegido.

Los comunistas han sido incapaces te provocar el 1 de marzo el trasvase de votos obreros hasta su

parcela, que tan cuidadosamente venían preparando desde hacía meses a través de Comisiones Obreras.

Después de que en el IX Congreso Camacho, Arija y Sartorius compartieron los lugares de honor con

Carrillo, después de que en las listas electorales de cada provincia se colocara a uno o dos sindicalistas de

prestigio en los primeros puestos; después de que los propíos órganos ejecutivos de la central

recomendaran no ya el voto a los partidos obreros como haca dos años, sino el voto «a quienes defienden

nuestro programa» y se esforzaran en demostrar que prácticamente sólo el PCE lo hacía..., después de

todo eso, la mayor parte de los afiliados a Comisiones Obreras han vuetto a darle la espalda a la oferta

comunista. Ello debe inducir a DO

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El súbito endurecimiento de la actitud de Carrillo hay que comprenderlo en el contexto del fracaso

electoral de su partido y de su propia frustración política

ner en cuarentena las baladronadas de Carrillo —y estoy adelantando parte de la connclusión de esta

crònica—, que siempre dan por supuesta la fácil Instrumentación de las masas sindicales, como si éstas

estuvieran compuestas por monigotes y no por hombres cabales con independencia de criterio,

Q CUESTIÓN DE UN SIGLO Y MEDIO, MAS O MENOS

El súbito endurecimiento de la actitud de Carrillo, que sin duda tendrá efectos multiplicadores apenas el

mecanismo del centralismo democrático empiece a funcionar, hay que comprenderlo en el contexto de su

propia frustración política. Después de haber sido el vertebrador Ideológico de la vía «euro », don

Santiago se encuentra conque los votos necesarios para que en una situación de normalidad democrática

pueda desarrollarse esa estrategia eon eficacia es otro partido el que los tiene. De hecho, la continua

tensión entre moderados y radicales en el seno del PSOE confiere a su electorado unos perfiles

variopintos que lo hacen bastante asimilable al electorado del señor Berlinguer en Italia.

El gran fracaso del PCE el 1 de marzo" ha sido su incapacidad de robar votos al PSOE. aun cuando éste

ha acentuado, un tanto artificialmente, su dimensión posibilista. A pesar del fuego graneado que los

comunistas han descargado sobre Felipe, Guerra y compañía, incurrieron a menudo en la grotesca

incoherencia de rendir grandes servicios a la UCD. entre el PSOE y el PCE sigue habiendo, sólo en el

Congreso, cien escaños de diferencia. Siendo ésa la situación, no puede por menos que resultar

enternecedora la afirmación de Carrillo de que «a este ritmo tardaremos muy poco en igualarles». Bien

mirado, en realidad tampoco es tanto : si el PCE consigue ganar tres escaños cada cuatro años, más o

menos dentro de un siglo y medio —cuando sea secretario general algún bisnieto de Santiago o de

Tamames— estará emparejado con el PSOE.

Nada teme tanto Carrillo como el advenimiento de una dinámica de plenitud democrática en la que la

importancia de cada uno quede cuantificada únicamente por las dimensiones de su representación

parlamentaria. Por eso se obceca en hacer el ridiculo, repitiendo como un robot de un sólo programa que

la transición no ha terminado y que aquí lo que hace falta es un Gobierno de concentración. El balance de

las urnas es el peor de cuantos podían haberse dado, desde ese punto de vista. España va a tener un

Gobierno con experiencia y una oposición con experiencia, ¿Qué es lo que le queda a Carrillo? Merodear

y merodean sin poder hincarle el diente al pastel, para terminar enzarzándose de forma Inevitable con el

partido resultante de la unificación ORT- PTE en una disputa tan ajena a las preocupaciones de los

ciudadanos como será la versión española de la trifulca chino-soviética.

Q FELIPE Y SUS BROMAS DE MAL GUSTO

Su escasa significación en la actual correlación de fuerzas en nuestro país va a continuar privando a

Carrillo de consumar su sueño dorado de adquirir un protagonismo propio en el retablo del comunismo

internacional. Tras el fracaso de su Intento de entrevistarse con Hua Kuo-feng en Rumania, y el

sometimiento de Berlinguer a la llamada de atención del Kremlin, Carrillo no tiene otro remedio que

aceptar su triste suerte de volver a ser capitán de batallón «quintacolumnista» en el marco de la política de

bloques que Moscú quiere relanzar con muro de contención contra los mandarines ilustrados de Pekín.

Eso explica la virulencia de su reacción cuándo los corresponsales en Bonn y Moscú de un par de

periódicos españoles resucitaron en plena campaña el tema de la financiación soviética, aportando

Indicios significativos que a nadie sorprendieron. Hasta entonces existía una especie de convención

consciente en torno a tan turbio asunto: cada vez que al término de una de sus fiestas populares los

comunistas aseguraban haber recaudado una pila de millones vendiendo gaseosas y pan con mortadela, el

nombre del Banco de la Europa del norte de París pasaba de boca en boca en los niveles medianamente

informados, Carrillo y compañía se ponían a silbar haciéndose los «longuis» y aquí no había pasado nada.

Esta vez las cosas fueron distintas: en Moscú le leyeron la cartilla al osado periodista, don Santiago puso

el grito en el cielo —ya le hubiera gustado y un naclonal-sindicalista converso, del género fascista-

leninista quiero decir, llegó a recurrir a lo mejor de nuestra épica para asegurar en su «curro» militante de

por las mañanas que de rublos pero lo que se dice ni uno.

Los socialistas, que habían renunciado a recoger el guante durante la campaña, se tronchaban entretanto

de risa al ver a la bullidora mosca «euro» cada vez más rebozada —para colmo, van los chinos e Invaden

el Vietnam en plena campaña: «lo vuestro, machos, también es mala suerte...»— en tan suculento e

incómodo panal No hacia mucho que Felipe había conseguido de poner lívido a Carrillo, gastándole una

broma de tan mal gusto como la de decirle

LA FRASE DE LA SEMANA

FELIPE GONZÁLEZ:

«La coalición con UCD habría sido/ a medio plazo,

mala para el PSOE.»

que acababa de ver en «cierto» despacho d» Madrid «cierto» recibo de «cierta» transferencia bancària

cuyo librador era «cierta> mente» significativo.

Q A MI NO ME DA MAS QUE UN 6,4 POR CIENTO DE MIEDO

Ahora lo que a don Santiago le preocupa es que su relevo no se produzca hasta dentro de dos o tres

generaciones. Por eso se defiende cual Carrillo panza arriba y. aceptando que no le queda otro remedio

que resignarse a ese juego menor del andar por casa, va y nos advierte que cualquier día se levanta con el

pie izquierdo y nos cambia el «régimen». No sé si se habrá referido al «régimen» pluvial, al «régimen»

alimentario o al «régimen» de explotación agropecuario. Porque, claro, don Santiago ya no asusta a nadie,

y otra cosa tampoco es concebible.

Mira por dónde teníamos razón los que decíamos que aquí, con el amigo, lo que había que hacer era

quitarle la peluca y dejar que se paseara tan pancho por la calle para que todo el mundo le viera de cerca,

A mí, al menos, don Santiago ya no me da más Que un 6,4 por 100 de miedo —divídase 23 entre 350 y

multipliqúese por 100—, o, como mucho, un 10,8 por 100 del 68 por 109 de miedo, ¡Claro que le gustaría

cambiar nuestra manera de ver llover, de darle al diente o de criar cochinos! ¡Claro que le gustaría

cambiar nuestra manera de gobernarnos e incluso nuestra manera de entender la soberanía nacional! Está

en su derecho: todo buen comunista tiene que ser un profesional de eso, y aquí no se trata de quitarle el

pan a nadie. Pero venga, ánimo, que lo Intente..., y verá lo que le pasa como les toque un poco las narices

a los del «donuts» y a los del puño y la rosa. Con tal conocimiento de causa y sin catacumbas

exculpatorias de por medio, este país ha decidido depositar su confianza en un partido que quiere apretar

a tope un acelerador llamado libertad y colocar en la salita de espera a un partido que parece ir cogiéndole

el pulso a un freno llamado solidaridad, y ésa es toda ]a cera que arde. Si el asunto pita •—y seguro que

va a pitar—, a los perdedores no les queda sino ser buenos chicos durante cuatro años, competir por el

Osear al mejor actor de reparto, y dejarse de arcaísmos como lo de esa «lucha de clases» en la que ya casi

nadie se siente implicado y que los americanos han terminado patentando como juego de mesa, del estilo

del «Monopoly» o e! «Palé». Porque lo malo de la democracia es que al que se desmande, las bofetadas

que le caigan pueden ser del género libresolidario y llegarles envueltas en unánimes aplausos.

Por eso digo que don Santiago «el melindres» ya no asusta a nadie. Otra cosa son sus amigos de la KGB,

que aprieta pero no ahoga, esos que tienen un jefe que le escribe a «quien yo me sé», diciéndole que claro,

que si entramos en la OTAN, pues, patatín-chis-pun. Pero también eso se andará. Cuestión de que «quien

yo me sé» gane un poco más de tiempo y se dé cuenta de una marinera vez que, a partir de ahora,

cualquier momento va a ser ya Igual de mal» para poner las cosas en su sitio.— Pedro J. RAMÍREZ.

 

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