Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Nuestra Señora de la Lámpara     
 
 ABC.    15/07/1979.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

ABC. DOMINGO, 15 DE JULIO DE 1979. PAG. t.

NUESTRA SEÑORA DE LA LAMPARA»

AL atardecer del 8 de octubre de 1871 la señora Leary se dispuso a ordeñar una de sus vacas en su establo

del lado oeste de Chicago. Fuera por su Impericia, fuera por el mal temperamento que las crónicas

atribuyen a la vaca, el caso es que ésta golpeó con sus patas una lámpara de queroseno, provocando un

incendio en el pajar. El viento y los materiales combustibles con que estaba construida la ciudad hicieron

el resto. Al cabo de unas horas Chicago entera era una auténtica antorcha. Murieron casi trescientas

personas y cien mil perdieron sus hogares.

Pronto comenzaron a circular fantásticos rumores que hablaban de piquetes Incendiarios. Nadie aceptaba

que un absurdo accidente doméstico de tan limitados efectos iniciales hubiera podido causar una

catástrofe de tal magnitud. El periodista John Hay, luego secretario de Estado con e1 presidente

McKinley, visitó a la pobre Mrs. Leary y optó por bautizarla, entre compungido, malévolo y burlón, como

«Nuestra Señora de la Lámpara». Desde entonces la expresión ha quedado acuñada como un recordatorio

de la subordinación humana a las ignotas reglas del azar, la casualidad y el destino.

A primera hora de la mañana del 12 de Julio de 1979 los cuatro operarios de servicio en la cocina de la

cafetería del hotel Corona de Aragón, de Zaragoza, vieron con sus propios ojos cómo las llamas brotaban

de la sartén dispuestas para freír los churros del desayuno. Tras intentar vanamente controlar la situación

con varios extintores de mano, avisaron al conserje, quien, a su vez. pidió auxilio a los bomberos. A los

pocos minutos.de Iniciado el incendio, en el que habrían de perecer más de setenta personas, un teniente

del Servicio de Información de la Guardia Civil pudo escuchar de labios de uno de los trabajadores la

versión directa de lo ocurrido, transmitiéndola Inmediatamente a sus superiores.

Según mis noticias, el informe elaborado por el juez Instructor del caso corrobora punto por punto la tesis

del accidente, técnicamente aclarado por los ingenieros de la Delegación de Industria de Zaragoza. Dos

compañías de seguros, Caser y Mudespa, que también aceptan esta teoría, se disponen a pagar cientos de

millones de pesetas en concepto de Indemnización. Ninguna de las llamadas reivindicando el falso

atentado, recibidas por los medios informativos aragoneses, merece, por otra parte, la menor credibilidad.

Baste decir que en una ocasión quien se hacía pasar por portavoz de ETAmilitar concluyó su

«comunicado» con la provinciana y heterodoxa coletilla de «el gobernador civil es un cobarde».

Q LA CELERIDAD CON QUE HA PRENDIDO EL INCENDIO DE LA DUDA

Comprendo que cuesta trabajo aceptar * «Nuestra Señora de la Lámpara». Máxime cuando cargándole el

mochuelo al terrorismo podría construirse lo que en el argot detectivesco se conoce como un «caso

perfecto»: la familia del general Franco, en el hotel, montones de militares prestos a vivir un momento

para ellos entrañable, Ofensiva de los «poli milis» contra los establecimientos hoteleros, rumores de un

gran golpe de mano en plena negociación del Estatuto, etc. Con mimbres menos sólidos se han

sacralizado a lo largo de la historia del mundo grandes hipótesis policiales de clara intencionalidad

política.

Una de las más estimables características de todo sistema de libertades —y el nuestro, ciertamente, lo

es— es el carácter imparable de la verdad. Con centenares de personas implicadas en disposición de

aportar Indicios reveladores —huéspedes, empleados del hotel, bomberos, policías—, a estas horas habría

aflorado ya a la superficie cualquier evidencia que avalara la hipótesis del atentado. Los autores de tal

desmán serían, por otra parte, ios primeros en reivindicarlo de forma clara e inequívoca, para apuntarse

así una nueva .victoria en el terreno psicológico, que es el que de verdad les Interesa.+

Si estremecedor resulta el balance de la catástrofe —setenta muertos, setenta vidas a medio escribir,

setenta historias de ilusiones truncadas—, desde un punto de vista político general me parece muy

preocupante la celeridad con que ha prendido en el ánimo de muchos ciudadanos ese otro Incendio de la

duda. Ello demuestra, por un lado, que el actual Gobierno sufre una crisis de credibilidad de enormes

dimensiones: el mismo recelo escatológico, que arropaba cualquier anuncio de los últimos Gabinetes del

régimen anterior ha envuelto esta vez la versión oficial de los hechos. Está claro, por otra parte, que el

nivel de crispación de algunos sectores de la sociedad está llegando a cotas lo suficientemente peligrosas

como para que los atizadores del desastre empiecen a moverse como el pez en el agua, propagando sus

insidias y sus bulos intencionados.

Q UN MONUMENTO A LA RACIONALIDAD Y AL BUEN SENTIDO

Se analice el tema que se analice, desde hace unas semanas terminamos siempre topando con la

desconfianza que asola nuestra conciencia colectiva. Se trata de una bola de nieve que ciertamente tenia

una roca en su principio, y que luego, al descender por la ladera, ha ido recogiendo otros materiales

sólidos, pero que en buena parte no es producto sino de su propia dinàmica rotatoria. La reconstrucción de

España implica que cada uno de nosotros tengamos el coraje para librar esa batalla Interna que requiere la

victoria contra el pesimismo y el desaliento. Hay argumentos que Incitan a la esperanza, en los que

podemos agarrarnos. Este no es un país «dejado de la mano de Dios» y «Nuestra Señora de la Lámpara»,

el destino, la providencia ha de ser, sin duda, nuestro aliado —ya jugó la semana pasada, ¿recuerdan?, en

favor del querido Gaby Cisneros— en próximas ocasiones. Quienes tienen la obligación de influir,

encauzar y condicionar la marcha de las cosas no se equivocan, por otra parte, tanto como a veces

pensamos.

Ahí está, por ejemplo, a punto de salir del horno con todas las bendiciones del Partido Nacionalista Vasco

y la UCD, el acuerdo sobre el Estatuto vasco. Este nuevo Pacto de la Moncloa es un monumento a la

racionalidad, al patriotismo y al buen sentido político del que todos podemos sentirnos orgullosos. Las

objeciones marginales "que pudieran plantearse, tanto al método como al contenido del acuerdo quedan,

necesariamente, en el tintero cuando lo zanjado en el plano jurídico es un contencioso de dos siglos de

existencia. Para los lectores de esta sección no ha sido ningún secreto ni absoluto escepticismo previo —

compartido entre otros por mentes tan lúcidas como las de los ministros Garrigues y Fontán, los diputados

ucedistas Herrera de Miñón y Muñoz Peyrats y el líder socialista Felipe González— sobre la, posibilidad

de un entendimiento bilateral

ABC. DOMINGO, 15 DE JULIO DE 1979. PAG. 1.

Tal y como está quedando perfilado, el Estatuto vasco es un triunfo para ambas partes, porque no produce

ni vencedores ni vencidos a partir de las posiciones en un principio fijadas. Personalmente me alegro en

el alma de haberme equivocado. Buena dosis de la intransigencia exhibida por ambas partes se ha

demostrado pura tramoya escénica. Así, mientras los motivos de desacuerdo de UCD se Iban diluyendo

en el articulado del proyecto de Guernica cual azucarillo en un vaso de agua, el mismo Marcos Vizcaya

del «no se mueve ni una coma» era quien más resolutivamente iba aceptando fórmulas de transacción

alternativas.

Q] SUAREZ OFRECIÓ A GARAICOECHEA UNA DE SUS CAMISAS

A él, al tándem Pérez LlorcaOscar Alzaga, a Jaime García Añoveros —autonomistas no sólo de palabra—

, y por supuesto a los presidentes Suárez y Garaicoechea, les corresponden las matrículas de honor en este

reparto de sobresalientes. Buena parte del éxito de la negociación hay que atribuirlo a la exquisita

cordialidad de trato entre ambas Delegaciones. Suárez y los hombres de UCD han cuidado al máximo

todos los detalles que acreditan a un buen anfitrión. Su puntualidad ha sido absoluta, de forma que los

peneuvistas no tuvieran que esperar nunca ni un minuto más allá de la hora fijada. Especialmente gratos

resultaron los almuerzos, en los que procuraba participar siempre Adolfo Suárez, pródigo en confidencias

con visos de secreto de Estado, del estilo de la famosa historia de los cinco espías que teníamos al

comienzo de la transición y que acreditaban tal condición en los cocteles, exhibiendo sus tarjetas de

visita. Si un día Xabier Arzallus miraba con envidia el paquete1 de «habanos» —marca, a lo que dicen,

difícil de encontrar— de un diputado centrista, al siguiente el ministro de Hacienda le proveía de un buen

«stock», en´ tregándole varios, cartones. Si un día Garaicoechea se trasladaba a Madrid de forma

imprevista y precipitada, Suárez se apresuraba a ofrecerle una de sus camisas y hospedaje en la Moncloa.

Cada vez que el «lendakari» vasco entraba en la sala donde se reunía el grupo de trabajo, todos los

presentes, incluidos a veces varios .miembros del Gobierno, se ponían en pie, aplicando un tácito

protocolo.

No quiero decir con todo ello que Suárez haya camelado a Garaicoechea y compañía con su encanto

personal. Tal y como está quedando perfilado, el Estatuto es un triunfo para ambas partes porque no

produce ni vencedores ni vencidos. Los conciertos económicos suponen una gran victoria parcial para el

PNV, sin que de ellos se desprenda perjuicio para el resto del Estado. También ha quedado abierta la

puerta interpretativa de la restitución de > los derechos históricos, ya que se acepta que los poderes del

País Vasco emanan «de la Constitución y del pueblo». En temas como orden público, justicia o Navarra la

solución se sitúa a medio camino de las respectivas posiciones previas, oscilando hacia uno u otro lado

según los casos. Otro tanto parece que va a ocurrir en materia educativa, última gran cuestión por

solventar a la hora de redactar este artículo.

? MUCHA ATENCIÓN: HERRI BATASUNA CONTRA LOS «ERTZAINAK»

?

La principal virtualidad del clima de entendimiento, comprensión y transigencia creado entre la UCD y

el PNV hay que encontrarla en su proyección en la futura dinámica política, tanto general del Estado

como específicamente vasca. Solventados los litigios autonómicos, nada tan coherente si de reforzar el

Gabinete en el otoño se tratara, como la entrada en el mismo de los nacionalistas catalanes y vascos: la

ficción del centrocentro podría seguir manteniéndose y e¡ Gobierno operaría con una mayoría

parlamentaria sólida. En el ámbito vasco la aprobación del Estatuto va a suponer la traslación de esas

mismas «contradicciones internas» que la ETA advierte y fomenta en la democracia española. De ahora

en adelante no va a bastar definirse como nacionalista, sino que va a ser preciso acompañar tal etiqueta de

un proyecto político concreto. De la dialéctica vasquismoespañolismo vamos a pasar a un más natural y

asimilable confrontación entre derechas e izquierdas en la que la UCD y el PNV están condenados a

entenderse.

Los primeros síntomas de que ése va a ser el rumbo de las cosas se han producido ya esta semana. Lo

ocurrido en los Ayuntamientos de Bilbao y San Sebastián ha pasado prácticamente inadvertido en

Madrid, y en mi opinión tiene una importancia ejemplificadora capital. En ambos casos los alcaldes del

PNV han debido capear ei temporal de una ofensiva en toda regla de Herri Batasuna, robustecida por la

esporádica colaboración del PSOE y Euzkadiko Ezkerra. La izquierda revolucionarla vasca pretendía

convertir los Plenos municipales en asambleas populares permanentes, Institucionalizando el derecho de

las Asociaciones de Vecinos a participar en los mismos. El PNV se vio obligado a poner pies en pared, y

en el caso del Ayuntamiento de Bilbao entraron en juego los «ertzainak», componentes del tradicional

servicio de orden del partido. "

La reacción radical no se hizo esperar, y elementos de Herri Batasuna, Euzkadiko Ezkerra, Liga

Comunista y Movimiento Comunista asaltaron el «batzoki» de Begoña.

Sobre sus paredes quedó escrita una pintada, a la que yo concedo un enorme valor premonitorio:

«"Ertzainak"FOP». Si algún grupo autóctono puede nutrir en el futuro con ciertas garantías las filas de la

Policiak autonómica, ésos son los «ertzainak», estrechamíente vinculados a los «jelkides», veteranos

militantes, tan nacionalistas como conservadores, para quienes el lema «Dios» y las leyes viejas» resume

toda su escala de valores. En contra de algunas previsiones optimistas, dudo mucho que los apóstoles del

marxismoleninismo, impuesto por la fuerza, respeten a unos agentes del Orden, a los que tildarán de

reaccionarios y guardianes de la oligarquía, dejando en segundo plano su vasquismo. Lo que desde luego

cambiará será el eco popular de sus acciones criminales.

Q ALGUNOS PRESOS COMUNES COLABORAN CON ETA

Que nadie piense que el Estatuto va a servir para cerrar súbitamente la herida abierta en el norte. Lo que sí

podemos esperar es el inicio de un proceso de cauterización, de un cambio de tendencia, lento, pero firme.

Todos los gestos de buena voluntad que no impliquen dejación de autoridad son útiles en este nuevo

contexto. Ese es el caso, por ejemplo, de la decisión del Ministerio de Justicia de retirar parcialmente a la

Policía Armada de la cárcel de Soria. En contra de lo que se ha escrito los agentes del Orden no han

abandonado la prisión, sino tan sólo las dependencias de los reclusos, permaneciendo dispuestos a ejercer

en todo momento una labor subsidiaria y habiendo Intervenido ya en dos o tres ocasiones, en las que los

funcionarios han necesitado ayuda. En cualquier caso, una de las más recientes peticiones del Consejo

General Vasco ha sido atendida con ei subsiguiente viento de distensión que ello supone.

Nada tendría de extraño que en un futuro próximo se produjera incluso el traslado de los internos a

establecimientos penitenciarlos del País Vasco, poniendo asi fin a una situación provisional, cuyo

principal perjuicio gravita cotidianamente sobre los ciudadanos de Soria. Lo ideal sería poder enviar a los

presuntos etarras a la cárcel vitoriana de Nanclares de Oca, pero ésta no estará concluida hasta primeros

del año que viene. Transitoriamente podría recurrirse a los penales de Basauri en Vizcaya y Martutene en

Guipúzcoa. Para ello sería preciso garantizar su seguridad exterior e interior y poder enviar a los presos

comunes a otros centros. Aunque a simple vista no lo parezca tanto, éste es un detalle capital. En medios

de la máxima solvencia existe la sospecha de que ETA podría estar utilizando en atentados fuera del

territorio vasco —verbigracia, las explosiones de la Costa del Sol— a algunos presos comunes, captados

en las cárceles y apoyados económicamente desde el momento de su puesta en libertad.—Pedro J.

RAMÍREZ.

U ERASE DE LA SEMANA

LUIS OLARRA:

«Antes no se aceptaba la existencia de graves problemas económicos; ahora se piensa que no hay

solución. Ni aquello era cierto, ni esto lo es tampoco.»

 

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