Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Hacia una gran coalición centrista     
 
 ABC.    29/07/1979.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

ABC. DOMINGO, 29 DE JULIO DE 1879. PAG. 6.

HACIA UNA GRAN COALICIÓN CENTRISTA

EL Pleno del Congreso ha aprobado ´esta semana las dos primeras leyes orgánicas incluidas en el

desarrollo constitucional. La Ley General Penitenciaria, avalada por la totalidad de /os grupos de la

Cámara, probablemente no llegue a aplicarse nunca en su integridad, dado e/ elevadísimo coste —

fuera, desde luego, del horizonte presupuestario del Estado—, que supondría llevar a la práctica todas

las reformas propuestas por Garda Valdés. Sólo esta circunstancia va a impedir que la condición de preso

se convíerta en un «status» envidiable que tal vez se sintieran tentados a adquirir muchos ciudadanos en

situación de desempleo.

La principal virtualidad de la ley del Tribunal Constitucional, sobre la que paradójicamente pesa ya la

amenaza del primer recurso de inconstitucionalidad, va a ser su propia promulgación. Matices al margen,

la institucionalizaclón de tan alta jurisdicción supone un paso capital con yistas a perfilar el nuevo Estado

democrático, basado, como se sabe, en un delicado juego de contrapesos y equilibrios de los que ningún

órgano, ni siquiera el Parlamento, debe poder escaparse. Es lógico, por lo tanto, en contra de lo que

deseaban los socialistas, que el Tribunal tenga competencia para dirimir los conflictos de atribuciones

entre las grandes instancias nacionales. No está justificada, en cambio, la figura del «recurso previo»,

instrumento concebido con la mirada puesta en el hipotético fracaso de la negociación bilateral con los

vascos. En este punto la razón estaba de parte de la oposición y del diputado Miguel Herrero, cuyas

enmiendas eran privadamente asumidas por la mayoría de los miembros del grupo centrista con cierta

preparación jurídica.

Quiero decir con todo ello que existía margen de maniobra para una solución transaccional que hubiera

fortalecido el Apoyo parlamentario a tan decisiva ley. NI el PSOE ni la UCD apuraron las posibilidades

de entendimiento mutuo. Los socialistas creyeron ver la oportunidad de inflingir al Gobierno una derrota

que contrapesara el éxito del Estatuto vasco, y Por eso empezaron a retirar masivamente sus enmiendas

para acelerar él momento de la votación. Eso empujó a los centristas a la insólita actitud de hacer

filibusterismo contra su propio proyecto y a buscar el más fácil de los pactos, sin preocuparles

demasiado el perjuicio potencial que del mismo se derivaban para las regiones menos desarrolladas.

Q UN RECAMBIO PARA TERMINAR LA LEGISLATURA

El análisis de la votación sobre la ley del Tributo Constitucional debe ir, sin embargo, más allá de la

propia explicación de los móviles de cada uno y de las consecuencias que puede tener la exclusión de las

comunicaciones autónomas de. la relación de personas jurídicas legitimadas para interponer recurso

contra otra comunidad autónoma. El origen de los 179 votos reunidos en defensa del proyecto supone el

nacimiento de una nueva mayoría parlamentaria que en el futuro vamos a ver reproducida con frecuencia.

Solventados los conflictos autonómicos, UCD, PNV y Minoría Catalana son agrupaciones que

necesariamente han de encontrarse defendiendo un mismo modelo ´de sociedad y unas mismas propuestas

políticas. Se trata de tres partidos de carácter populista, en los que convergen el centrismo de origen

confesional y el centrismo de origen laico, barajándose siempre entre sus afiliados y dirigentes las

etiquetas de las tres grandes familias Ideológicas dominantes en la Europa occidental. Muy poco es lo que

diferencia a Unzueta de Alvarez de Miranda, a Trías Fargas de Garrigues, a Arzallus y a Roca Junyent de

Fernández Ordóñez, y muy poco es lo que diferencia, en suma, a Suárez, Garaicoechea y Pujol, obligados

en los tres casos a jugar el papel de hombresíntesis, «au dessus de la melée» de la lucha de las tendencias.

Lo que de momento va a ser una alianza parlamentarla tácita podría terminar convirtiéndose dentro de

unos meses en una coalición de Gobierno en toda regla. Partiendo de la conveniencia de agotar los cuatro

años de la presente legislatura y de la evidencia del elevado desgaste a que está siendo sometida la

alternativa monocolor actualmente en el Poder, hay que convenir que la entrada de las minorías

nacionalistas en el Gabinete es la más homogénea de todas las soluciones de recambio que puedan

concebirse. Serviría para evitar la polarización entre derechas e Izquierdas, que supondría u n hipotético

Gobierno UCD-Coalición Democrática, para eliminar al riesgo de dejar al país sin alternativa de poder

que subyace bajo la Idea de la gran coalición con el PSOE y para ahuyentar el fantasma del Gobierno de

Concentración, todavía invocado por Carrillo.

Un Gobierno de dichas características permitiría encarrilar y coordinar adecuadamente el proceso

autonómico en las dos nacionalidades históricas y serviría de antídoto a los riesgos que emanan de

algunas Imprecisiones deliberadas incluidas en los Estatutos. Reconozco, sin embargo, que lo que se

valora como una ventaja desde la óptica genera] puede ser un Inconveniente trasladado a los límites

concretos de la política catalana o vasca. Sobre todo en una primera etapa, tanto el PNV como

Convergencia necesitan tener las .manos libres para que sus advérsalos locales no puedan acusarles de

sumisión a la UCD y al Gobierno de Madrid. En ningín caso este pacto de Gobierno debería llegar, por lo

tanto, antes de las elecciones a los respectivos parlamentos autonómicos y sería conveniente retrasarlo

más aún, con objeto de dar margen a que ambas formaciones nacionalistas consoliden su implantación,

adquieran experiencia de Gobierno y ayuden a limar los fuertes recelos que existen en sus comunidades

hacia la administración central. El otoño del 80 o la primavera del 81 seria, tal vez. el momento ideal para

dar paso a esta gran coalición centrista, si es que Suárez es capaz de aguantar hasta entonces a base de un

par de crisis moviendo sólo el banquillo de Unión de Centro Democrático.

Q ESTATUTO CATALÁN: SAN JORGE CONTRA EL DRAGON «TROIKA»

Todo este diseño está construido sobre la premisa de que a comienzos de la semana entrante la

negociación en torno al Estatuto catalán tendrá un final similar al del caso vasco. Las circunstancias son

distintas porque el Gobierno no se ve estimulado en esta ocasión por la situación-limite generada por las

metralletas y en cambio tiene el desincentivo que supone un espectro político cómodamente dominado

por la Izquierda.. Precisamente por eso Suárez y su partido tienen la obligación de ser consecuentes y

tratar a Cataluña conel mismo rasero de generosidad y comprensión con que se ha tratado al País Vasco.

Lo contrario indicaría que la Unión de Centro Democrático sólo cree en las autonomías cuando le ponen

una pistola en las costillas y haría buena la teoría de la Izquierda abertzale y de algunos sectores de la

propia ETA que pretenden justificar por la vía de la eficacia la coordinación entre lucha armada y acción

política legal.

Eso no significa que haya que ceder a todas las demandas catalanas. Mañana, lunes comienza una

negociación que desde el prisma del aficionado a toda manifestación lúcida se presenta especialmente

interesante. Aunque siempre es un espectáculo observar las maniobras envolventes dei presidente Suádez,

en este caso existe el aliciente extra que todos los amantes de los «comics» encuentran en un antagonista

de morfología sofisticada. No se trata de un villano clásico, sino del dragón «Troika», peligroso animal

quimérico dotado de tres cabezas con capacidades agresivas específicas, Por eso, nuestro San Jorge de

breros» ha fijado ya unas reglas del juego que le permiten combatirlas de una en una Pujol, Raventós y

Antonio Gutiérrez pasarán mañana por la Moncloa por separado, y nada tendría de extraño que al término

de la jomada algunos de ellos hubiera cambiado bajo cuerda sus alianzas.

El legítimo objetivo a medio plazo del presidente Suárez es sustituir al PSUC por la UCD en la tríada

hegemònica en Ca

ABC. DOMINGO. 29 DE JULIO DE 1979. PAO. 7.

SI Comisiones Obreras desenterrara el hacha de la guerra,

el propio presidente del Gobierno tendría que suscitar una

reflexión colectiva sobre la verdadera incidencia del comunismo

.en las sociedades occidentales

talufia. Su gran baza para ello es el sistema eletcoral. ya que la clientela comunista está

fundamentalmente concentrada en los grandes núcleos obreros. Se trata, pues, de potenciar la

representación de las comarcas y partidos judiciales en el futuro Parlamento autonómico, alegando algo

tan cierto como la estrecha correlación entre la geografia social y la idea que Cataluña tiene de si misma.

Los efectos que un sistema electoral u otro tendrían sotare la cuota de poder de nacionalistas y socialistas

serían mínimos, ya que se trata de dos fuerzas uniformemente implantadas en toda la región. Si la

contrapartida gubernamental es un techo autonómico.más alto en áreas como Hacienda, enseñanza o

televisión —téngase en cuenta que a diferencia del caso vasco, aquí está en juego la titularidad sobre un

centro de producción de la envergadura de Miramar— ambos colectivos podrían sentirse fuertemente

tentados a sacrificar a su suerte a los compañeros comunistas. La obligación del doctor Gutiérrez será

tratar de impedirlo, y ´ello nos va a permitir la oportunidad de comprobar, a nivel nacional, si tienen o no

fundamento las teorías que le señalan como el más probable sucesor de Santiago Carrillo, en el caso de

que éste sea algún día sucedido. –

Q EL DEBATE QUE HA ABIERTO MONTANELLI

Esta pugna en el marco de la negociación del Estatuto catalán puede no ser sino uno de los primeros

episodios de la ofensiva en toda regla que las fuerzas democráticas están preparadas para desarrollar ante

la gran tribuna de la opinión pública contra aquellas fuerzas que simplemente actúan en la democracia.

Bastaría que Comisiones Obreras desenterrara el hacha de la guerra y pretendiera capitalizar la crisis

económica internacional a través de movilizaciones desestabilizadoras, para que el propio presidente del

Gobierno —poco amigo de confrontaciones directas— tuviera que apelar directamente a los ciudadanos y

suscitar una reflexión colectiva "sobre la verdadera incidencia de la ideología comunista en las sociedades

occidentales. El debate ya está en cualquier caso abierto desde anteayer por obra y gracia de Indro

Montanelli, sin duda uno de los tres o cuatro grandes periodistas vivos. La emisión del programa sobre el

terrorismo en Italia realizado en colaboración con el equipo de «Il Giornale Nuovo» ha sido

providencialmente oportuno. Montanelli explicó cómo en su país hubo un periodo en el que una parte de

la Prensa y en general el aparato cultura] controlado por el Partido Comunista consiguieron crear una

predisposición en el hombre de la calle a responsabilizar a la ultraderecha de los actos terroristas. Luego,

la experiencia fue demostrando que a pesar de existir una violencia fascista —tan condenable para

Montanelli como cualquier otra—, la verdadera amenaza procedía de la Izquierda, •de las Brigadas Rojas

y demás grupos afines, cuyo móvil ideológico es la ortodoxia al credo comunista, del que, en su opinión,

Berlinguer y compañía se han apartado. Responsabilizar genéricamente al marxismo del atentado de

California-47 es una ligereza y una simplificación bastante burda, pero tampoco es síntoma de rigor

ignorar que el soporte político de los GRAPO reclama para sí la misma patente de marca que el partido

que dirige el señor Carrillo. No sugiero con ello que existan conexione» operativas entre ambos, sino

ítmlas simples subvariantes tácticas de un mismo movimiento Ideológico. Cierto quese trata de una

evidencia incómoda de encajar en ]a estética de la progresía dominante y que lo ideal sería haberles

encontrado a Mari Carmen López Anguita y Alfonso Fernández una suscripción de Fuerza Nueva y algún

poster de Hitler en su refugio, pero la realidad es que cuandc ellos se proclamaron «luchadores de la

libertad» en el momento de ser detenidos estaban refiriéndose al mismo tipo de organización social que

defienden los editoriales de «Mundo Obrero».

G EL DEBATE OUE HA ABIERTO CLAVERO

Ambos habrían firmado, sin duda, el editorial publicado el jueves contra el ministro Clavero, reo del gran

pecado de declararse «personalmente partidario de la televisión privada».

Especialmente el original y novedoso párrafo, en el que se afirma que las distintas cadenas

norteamericanas «constituyen, en suma, una sola empresa de intoxicación y manipulación de la opinión

pública» y que «esa empresa capitalista tiene la mayor responsabilidad en el bajo nivel cultural, político y

social de los Estados Unidos». A nada que tenga el menor sentido del ridiculo o a nada que entre su selo

apostólico quede la mínima brizna de amor desnudo por su profesión, le recomiendo vivamente al

anónimo edltorlalista que jamás trate de comprobar «In situ» tan depauperada realidad social y que jamás

caiga en la tentación de contemplar un programa informativo producido por la CBS, la ABC o la NBC. El

«shock» autocrítico podría ser demasiado fuerte.

Clavero, tal vez el ministro que con mayor humildad y elegancia ha aceptado el aluvión de críticas —

algunas de ellas plenamente justificadas— vertido sobre él, es un hombre completamente al margen de las

intrigas de camarilla y no necesita andar midiendo a cada momento el efecto que sus palabras puedan

causar en esa oposición, que muchos consideran aún dispensadora de bendiciones. En adecuada expresión

de uno de sus colaboradores, Clavero juega a ser «el senador por California», el portavoz en la capital de

las inquietudes de una zona apartada del Estado, y al «senador por California» le está siempre permitido

irrumpir en e] escaparate de «tabúes» de la política general, cual caballo en una cacharrería. Ni más ni

menos, eso es lo que ha hecho.

Por lo que se refiere a su actitud sobre la televisión privada, los hombres de Unión de Centro Democrático

se dividen en dos clases. Una inmensa mayoría que estando a favor se cuidan muy mucho de decirlo en

público, alegando razones de oportunidad, y una pequeña minoría, que Incluye a algunos personajes

importantes, que por más vueltas que le dan al tema no consiguen encontrar ni un sólo argumento

congruente ran la definición liberal de su partido que sustente su rechazo visceral —tal .vez habría que

escribir consuetudinariamente— al pluralismo televisivo. Clavero ha tenido ahora la valentía de decir, lisa

y llanamente, lo que piensa, abriendo así, desde el Ministerio de Cultura, una discusión que a todos afecta

y en la que el mayor número posible de voces deben ser oídas. ¿Qué televisión queremos? ¿Qué es lo que

queremos que la televisión signifique en nuestras vidas? Prometo que desde estas páginas llegará pronto

mi detallada respuesta a esas preguntas.—Pedro J. RAMÍREZ.

LA FRASE DE LA SEMANA

BRUNO KREISKY; «En los tiempos actuales, el marxismo ya no sirve»

 

< Volver